2083

Hoy me levanté pesando sobre la imposibilidad de redimir el excepcionalismo norteamericano. Y he aquí el por qué:

El “mal” no puede ser combatido sin una cuota de horror. Toda contención es necesariamente violenta. Pero en tiempos donde dicha violencia sólo proviene del Estado o de aquellos grupos marginales sostenidos o por los gobiernos o por quienes controlan el poder (el verdadero, claro) no hay esperanzas. Se precisa de una dejadez de la “moral” reinante para poder subvertir cualquier status quo, de lo contrario, imperará la satrapía, tal y como acontece en estos tiempos.

Aquel seguidor tradicionalista de los patrones “éticos” sobre los que se han construido las sociedades occidentales vive en la paradoja de (si quiere o pretende trastocar la realidad imperante), dar la espalda a las comodidades de la post modernidad y no abrazar el destino que le han trazado (con todo el inmenso costo que cosa así conlleva) o de acatar las reglas y continuar validando (el ejercicio del voto es un ejemplo) la propia existencia que desprecia.

2082

“Todos somos muy extraños, solo que algunos de nosotros lo ocultamos mejor”.

Si bien “Ferris Bueller’s Day Off” puede ser considerada la obra maestra de John Hughes, sin duda alguna “The Breakfast Club” (1985) fue su pieza más ambiciosa. Estructurada en torno a un formato puramente teatral, el filme es un intento seriecísimo por profundizar en el alma de los adolescentes de la década de los ochenta a través de un trabajo estrictamente oral, por lo que el guión, los diálogos y las actuaciones sostienen el peso dramatúrgico principal durante todo el recorrido del metraje.

Hughes, trabajando sobre ciertos estereotipos que luego serían replicados e imitados una y otra vez por otras películas y por otros guionistas y directores, entregaría con una simpleza apabullante la tesis final y definitiva de lo que significaba ser un pre adulto en aquellos tiempos donde la incertidumbre y la certeza eran más predecibles y comunes.

Un sábado de marzo de 1984 cinco estudiantes de la Shermer High School son citados para cumplir una detención (o castigo) bajo la supervisión del subdirector Richard Vernon, personaje secundario pero importantísimo porque establece el contrapunteo generacional tan importante para el discurso que Hughes enarbola en la cinta.

Los cinco estudiantes, hoy célebres arquetipos de cada grupo social que pueda imaginarse, terminan demostrándose a sí mismos que las diferencias son similitudes, y viceversa, porque cada compendio humano está hecho de infinidad de retazos compuestos por memorias, experiencias, anhelos y falencias que en algún momento inevitable terminarán por coincidir o alejarse o explosionar o aletargarse, incluso. Hughes sabe que la vida es compleja y dota a sus personajes de ese dolor implícito (y de la alegría) que significa respirar y sufrir, amar y reír.

No recuerdo otra cinta sobre adolescentes (si acaso aquella mítica “Rebel Without a Cause” de Ray y Dean o las adaptaciones de Coppola de las novelas de S. E. Hinton) que posea la profundidad de esta imperfecta pero entrañable pieza ochentera de Hughes, ese realizador que entre 1984 y 1987 remeció al mundillo cinematográfico norteamericano con sus historias simples pero inolvidables de perdedores que se redimen a una edad en la que aún no son mujeres ni hombres.

De hecho, la grandeza de Hughes reside precisamente en convertir a su obra en una especie de argumento referencial de una época entrañable que suele ser añorada y venerada cada vez con más fuerza a medida que arriban estos nuevos tiempos. The Breakfast Club es parte principalísima de la leyenda y por ello, pieza esencial en el engranaje de todas nuestras nostalgias. Démosle las gracias a Hughes por ello.

2080

Garbanzos fritos en aceite de oliva español extra virgen con chorizos y pimentones acompañados de revoltillo de huevos plain (delicia!)y una ensalada de col y lechugas con tope de frutos secos y wonton strips. Para acompañar, el Malbec mendocino que abrí hace un par de días…

2079

Tim Allen al fin ha hablado sobre Buzz Lightyear, luego de que Disney lo quitara del camino para colocar a un muy conveniente Chris Evans para la secuela “Lightyear”. Y resulta que la concreción de la idea seminal, surgida hace varios años ya, se hizo sin el equipo original responsable de las cuatro Toy Story. La purga fue absoluta, total. La dirección y la historia corren a cargo de Angus McLane, un tipo relacionado con algunos de los productos residuales de la franquicia (nunca con los filmes, que son en fin de cuentas las grandes obras). Lo mismo aplica para el ptro guionista, Jason Headley, y para el resto del reparto y equipo técnico. El resultado? Una pieza woke que está siendo vapuleada por el público, en la taquilla y en la crítica. De hecho, no recuerdo nada que haya punteado tan bajo (5.3) en la franquicia de Pixar anteriormente. Aunque como todos sabemos , ya ni siquiera se trata del viejo esquema de arte y dinero; ahora todo es ideología, como en aquellos estados totalitarios a los que la “democracia occidental “ pensó alguna vez que había derrotado. Una vez que aparentemente el reservorio había muerto, el Alien incubado salió para despedazarnos a todos…

2078

He visto esta noche “Cold in July” (2014), una pequeña pieza negra premiada en numerosos festivales independientes, dirigida por el prometedor Jim Mickle. Amén de algunas concesiones en post de una buena venta, la cinta de Mickle puede catalogarse de decente, a la par de muchas de su estilo que fueron rodadas en la prolífica década de los ochenta, de las cuales esta parece ser una especie de homemade. Manejada desde la perspectiva del hombre común enfrentado a retos extraordinarios, el metraje se disfruta, a pesar de cierta disonancia en la estructuración de los personajes y el acontecer de la historia.

Lo mejor reside, sin duda alguna, en el pulseo (a veces algo soso debido a las limitaciones del guión) entre los veteranos Sam Shepard y Don Johnson, dos tipos que todavía son capaces de hacer palidecer a Jason Statham y toda esa caterva de actorcillos que presumen de tipos duros.

Si no tienen mucho que hacer y quieren entretenerse un rato, no desaprovechen la oportunidad de paladear esta pequeña muestra de cine B que, aunque a veces nos parezca increíble, sigue existiendo en los contornos de la modernidad en que habitamos. Después quizás se animen a repasar trabajos memorables como The Hot Spot o la soberbia Blue Velvet, que tanto hicieron por el subgénero en aquellos años donde la guerra fría seguía haciendo de las suyas.

(Escrito en Junio del 2016)

2077

He abierto para la cena este Malbec mendocino que me regaló mi querido primo Regis Lopez, firmado por el propio dueño de la viña, lo cual le otorga un valor especial. El vino es ligero y alegre, con un bouquet suave y apacible, de textura cuasi dulce y perfecto equilibrio ácido. Lo recomiendo para acompañar aperitivos, ensaladas y frutas

Familia 5

Anoche soñé que mis padres regresaban desde Cuba. Papi no había muerto la vez pasada. De alguna forma había sobrevivido para volver a agonizar una vez más entre nosotros, a la usanza de un Cristo redentor. Mi padre estaba en la cama camera del cuarto que daba al patio cementado de la vieja casa de la calle Agramonte, acostado y confuso, como si no pudiera estar alerta, como si no pudiera despertar. No era en realidad Miami, sino la Cuba de mi niñez o de mi adolescencia. Me preguntaba, en el sueño, qué dirían aquellos que con anterioridad examinaron y dieron por muerto a mi querido padre al volverlo a ver llegar, fenecido, al sitio de su destino final.

Yo estaba apurado pues tenía que regresar al hospital a tiempo para recibir mis clases. Tanía una bicicleta nueva e impecable que alguien me había regalado o comprado y un reluciente candado para asegurarla. Pero iba atrasado. Oscurecía y tenía que abandonar la casa de la calle Agramonte. Ani, que era mi madre (o mi madre, que era Ani) se disponía a alcanzarme un pozuelo con la cena, pero le dije que comería en el hospital, que todos lo hacían allí. Algún seminario comenzaba a las 8 de la noche y ya eran las 8:30… ¡como siempre en mis más angustiosas pesadillas, el tiempo se agotaba y yo sin poder avanzar!

2076

Michelle Singletary, columnista económica del WP, el diario de Jeff Bezzos, el diario de uno de los hombres más ricos del mundo, el diario del nerd que conquistó a todos y todo, escribió hace un par de días que los norteamericanos tenían que dejar de quejarse por la terrible situación que atraviesa la nación y el mundo.

“Tienes que dejar de quejarte cuando hay tantas personas que, literalmente, solo pueden tener dos comidas en vez de tres», advierte. Y remata con una frase terrible, una frase profundamente inquietante, pues algunos de nosotros ya la hemos escuchado antes: “Y sí, te está costando más la gasolina, pero adivina qué? Todavía en esta fiesta del cuatro de julio, puedes salir a comer fuera».

Esta comisaria partidista, que apela al voluntarismo estoico tal y como lo hicieron otros en el castrismo o en la Rusia roja de los soviets o en la Alemania nazi semi derrotada por la alianza, al parecer no se ha enterado de las legiones de pobres que ha parido el nuevo mundo que se gesta. Marzo del 2020, mis amigos, ha sembrado la semilla de la desidia; Noviembre del mismo año ha modelado el futuro. Y así vamos.

2075

Norma McCorvey, la chica que mintió diciendo que había sido violada en grupo para que un par de abogadas oportunistas lograran materializar la falacia del “aborto como un derecho constitucional”, y que sería denominada como Roe (para proteger su identidad) terminaría constituyéndose en una defensora de la vida, en una enemiga del aborto y de los intereses políticos y económicos que giran en torno al tema. Que gran y elocuente paradoja!

2074

“The Mist” (2007) es una cinta prescindible en la obra de Frank Darabont, por supuesto. Excesivamente amarga, poco creíble, “paquetera”, se regodea en una de las peores noveletas salidas del ingenio de Stephen King y procrea, como resultado, una peliculilla menor. Sus méritos no son artísticos, sino especulativos.

El morbo yace en reconocer a esta “The Mist” como la predecesora visual, y sobre todo conceptual, de esa obra maestra que le sucedería en forma de episodios en la cadena AMC, “The Walking Dead”, cumbre del escepticismo existencialista; aspecto no trivial si tenemos en cuenta que el mismo carácter eidético anima al espíritu del filme.

Darabont experimenta con el concepto de la libertad sitiada, pero en vez de zombies en las sombras, criaturas fantásticas en la niebla. Y aprovecha el espacio cercado para echar a pelear a los hombres entre sí (el verdadero peligro proviene de nuestros semejantes y su naturaleza gregaria y animal) y para liberar los demonios de los fanatismos y las masas acarreadas como ganado inútil.

En ese sentido el personaje interpretado por la muy talentosa Marcia Gay Harden es remembranza de aquella madre de Carrie que, enarbolando la biblia con ceño fruncido y dedo acusador, empujaba hacia el límite los horrores y afianzaba el predominio del apocalipsis en la tierra.

A veces haber filmado “The Shawshank Redemption” puede constituirse en una pesada carga, incluso para un creador de la talla de Frank Darabont. La exigencia exagerada hacia “The Mist”, que en teoría siempre debió haber sido percibido como un proyecto menor, así lo corrobora.

(Escrito en 2016)

2072

Escuchando el Lonesome Crow (1972) y el Fly to the Rainbow (1975) de Scorpions. El primero, un album muy poco vocal y con toda esa onda medio psicodélica de la época. El segundo, en el más clásico estilo Deep Purple. Klaus Meine luego se iría erigiendo como uno de los vocalistas más importantes y emblemáticos del rock.


El Virgin Killer fue un album de transición en la trayectoria musical de Scorpions. A sólidas piezas de hard rock como la propia obra homónima hay que sumar excelentes temas más melódicos como el Picture Life o el Crying Days o una canción al estilo de Hell Cat, que se adelantó en 15 o 20 años a lo que luego nos venderían como un fenómeno inédito por mediación de los Red Hot Chili Peppers y su tan promocionado “funky” rock.

2071

De ‘Mónicas’ Baró no sólo está repleta la disidencia cubana, sino también todo el exilio que profita del tema Cuba, políticos, usureros, propagandistas y mesías; de ‘Mónicas’ Baró anda también repleta la intelectualidad cubiche de todos los contornos, los orgullosamente militantes de izquierda, pero también, y es lo más inquietante, aquellos que se autocalifican de derechas ante la vergüenza que les ofrece el otro lado. El “moniquismo” o el “barismo” o como se le quiera llamar es un mal enraizado, un tumor que ha metastizado cada atisbo de razón, y un reflejo directo del triunfo del castrismo intra y extramuros, una apoteosis del colectivismo más reaccionario y burdo. De ‘Mónicas’ Baró, señores míos, estamos rodeados…

2070

Hey, la guerra de Ucrania sigue! Dónde están sus banderitas? Dónde su solidaridad sin límites? Egoístas! Ah, y el catarro causado presumiblemente por el Covid sigue contagiando a mucha gente. Dónde el logo de que te quedas en casa? O de que estás vacunado tres y cuatro veces? Importa, acaso, que los gobiernos ya no cuenten número por número para que tu sensible corazón no se aflija? Tontos!

La masa, acéfala y peligrosa, merodea a cada paso. No busques culpables a tus desgracias. El culpable eres tú.

Familia 4

Los muchachos están en vacaciones y Rafe está recibiendo terapia virtual. Esta mañana le tocó con Sissy, su PTA desde hace varios años. Rafe estaba molesto porque le habían programado la sesión para las 9 AM. Le pidió a Sissy que le pusieran las terapias para el horario de la tarde; que si era preciso pusieran a los niños de la tarde en la mañana y a él en la tarde. Y Sissy le preguntó: -«Pero Rafe ¿A qué hora te levantaste hoy?» -«A las 8:30 AM» -«Entonces te da tiempo para la terapia de las nueve» -«¡Pero entonces no me da tiempo de leer las noticias al levantarme!»

2069

A Tim Allen le robaron su personaje de Buzz Lightyear por su condición de conservador. Disney ya no tiene la paciencia ni la prudencia de lidiar con quienes no comulgan con su cruzada “progre”. Por eso terminaron contratando, para ponerle voz al personaje de marras, a Chris Evans, uno de los tantos miembros de la cofradía azul, un tipo dispuesto a ofender a sus potenciales clientes con todo el descaro que proporciona la impunidad de representar a una especie de nuevo moralismo que ya lo desborda todo.

Lo curioso es que la gente sigue jamándose el millo de la prevalencia de las leyes del mercado, donde lo que da dinero es lo que cuenta. Que inmensa candidez! A Disney, y sucedáneos, no les importa perder millones y millones con tal de llevar hacia adelante su sacro proceso de evangelización. Que todo sea en aras de un nuevo mundo y de una nueva historia!

Mientras, un mal real como el síndrome del espectro autista avanza sin cortapisas y nadie siquiera lo menciona. Millones y millones de personas afectadas por un padecimiento extraño del cual sigue sin saberse alguna cosa, gente que en su inmensa mayoría no procreará ni formará familias, se ahogan y sofocan entre la incertidumbre de la dejadez y la inconsecuencia de aquellos a quienes no les importan. Lo más jodido de todo? Que nada, absolutamente nada es casual.

2067

Uno de esos escritorzuelos cubiches avecindados en España, un ser absolutamente de izquierdas, se alegra porque en alguna región de la península ha ganado la centro derecha, (esa a la que Agustin Laje se refiere como “la derechita cobarde”) y no la “izquierda ñi ñi ñi” ni los “fascistas de Vox”. Una razón más que válida para simpatizar con los de Santiago Abascal y para arriscar la nariz con la social democracia gordinflona de siempre…

Familia 3

Antes de ayer mi viejo cumplió años. Hoy es el día de los padres. Es una coincidencia datística que se repite, por supuesto, cada año, y que se me legó también a mí en torno al día de acción de gracias. Ayer Nicole, que ha mejorado mucho de su pierna y no siente dolor, me dijo en la cocina que en la noche del 17 para el 18 había soñado con “Abuelo Papi” y que éste le contaba alguna historia mientras la acompañaba, sentado en la cama. ¿Y si el viejo vino a conversar en la noche de su cumpleaños con su nieta? ¿Y si acaso fue capaz de traspasar las barreras de esa dimensión inexpugnable a la que creo que muchos nos largamos cuando finalizamos nuestra vida terrenal? No pude ni siquiera evitar el llanto, la tristeza y la esperanza. El abrazo de Nicole, mi hermosísima princesa de 14 años, alivió mis pesares. La fragilidad del tiempo nos vuelve vulnerables y tontos en algún momento. Me repito a mí mismo que nunca volverá a suceder, y es muy probable.