1341

Es como la Amy Dunne de David Fincher. Hermosísima y terrible. Esta “Nomad”, iconoclasta, compleja, no está hecha para paladares donde la tradición regenta. Dicen sus creadores que es Pilsener checa proveniente de una barriada de la ciudad de Denver, fabricada con malta germana (transportada en grandes barcos) y con cebada cultivada en Colorado.

Servida en vaso stange me regaló la espuma más espléndida que haya atisbado alguna vez. Si esta belleza posee el alma de Čechy, entonces es alma punk con guitarras de Ramones y el canto esperpéntico de Joey. Es como Axel Rose, por decir algo, habitando la carne de Karel Gott.

¡Una rareza!

* Escrito en junio del 2015.

1339

Acabo de enterarme por el amigo Pedro Díaz Méndez de la “cogía” que le dio Vladimir Putin a Biden y asociados, creo que ayer, en una de esas conferencias políticas que planifican y ejecutan los manganzones de las clases parasitarias dirigenciales.

Podrá decirse cualquier cosa del enanillo autoritario ruso, que si es oportunista, tiránico o colectivista… pero señores… qué claro está el dictadorzuelo de marras en relación a las miserias de Occidente!

Putin, de hecho, es el ejemplo más vívido de esa muerte de las ideologías tradicionales de las cuáles les vengo chachareando desde las infaustas elecciones de noviembre. El presente, amigos míos, nada tiene que ver con el mundo en el que nacimos y crecimos!

1338

La administración Harris, segunda en tener al mando a una mujer negra (la primera fue la administración Obama) ha logrado que se den las condiciones para que la gasolina alcance la barrera de los tres dólares por galón en el suroeste de Miami. Es una realidad que no veíamos desde hace años, cuando Mike regía los destinos del país. Y de la mano de la gasolina, todo sube. Aprovechen y disfruten la pobreza, pues tal y como dicen que Jesús dijo (“los ricos no entrarán al reino de los cielos”) os tocará el sacrificio postrero de creerse afortunados en la desgracia.

1337

La Israel moderna ha demostrado ser, a lo largo de su historia, una nación capaz de cuidarse a sí misma. Pero en una región plagada de víboras dispuestas a inocularte su ponzoña venenosa, siempre necesitarás de aliados. Y de aliados poderosos, claro está.

Aquel aciago y muy tempranero día en que Bibi Netanyahu decidió validar antes que casi todo el mundo, esa conjura chapucera y, sin embargo, perfecta en contra de la administración Trump (el aliado más soberbio de la nación judía), su suerte (y la de la tranquilidad de su país) quedó trazada ineludiblemente.

Y es que se siembra lo que se cosecha.

Tiempo al tiempo…

1336

A medida que veo los nuevos esfuerzos de la camarilla Biden/Harris por culpar a la China comunista de haber fabricado artificialmente el virus del covid, más que convenzo de que la administración Trump estaba absolutamente errada en ese sentido. Y vuelvo a exponer aquí lo que pienso al respecto: el covid-19 es un virus natural más de los tantos que nos azotan; peor que algunos, mejor que muchos otros. Y no olvidemos que la universidad de Stanford (quizás la más seria sobre el tema en estos tiempos de histeria) situó al germen a meses y cientos de millas de distancia de Wuhan, y que en aguas del alcantarillado de Barcelona ya se habían aislado cepas del bicho un año antes de la declaración oficial de la pandemia. A ello sumemos los tempranos testimonios de internistas alemanes y austriacos a inicios del show global, que aseguraban que la epidemia llevaba al menos dos inviernos contaminando a pacientes en sus regiones.

1335

Pocas cosas más estimulantes, cuando vas manejando hacia el trabajo en la mañana, que ir escuchando al gran David Lee Roth en el show de Joe Rogan. Tipo divertido, simpático, jodedor, positivo, chistoso, de carcajada estentórea y contagiosa, con un arsenal de historias increíbles en su repertorio de vida…

En una de esas Rogan le pregunta a David que cómo es posible que él fuera una superestrella de rock si era un tipo normal y extremadamente sencillo, a lo que Roth contestó: “No me ofendas, Joe”, para luego soltar una risotada que estremeció el lugar.

1334

Uno de los escasos ejercicios de verdadera libertad con que contamos por estos días en el occidente estatista es el de tener a nuestros niños en escuelas privadas que no reciban fondos del gobierno (o dinero de impuestos, que es lo mismo). Nada de instituciones públicas o charters! Si puedes darte el lujo o hacer el sacrificio, libera a tus hijos de las garras del gobierno mientras puedas!

1333

Escuché el discurso de la reaparición de Trump. Se necesita de una voz crítica de peso que se oponga al horror que ya es real. Allí radica la validez política del presidente despojado y no en la posibilidad de un segundo mandato que jamás ocurrirá. Creo que alguna vez les dije que tras la muerte del conservadurismo y de la “democracia” acaecida en noviembre pasado, el presidente Trump, a pesar de sus profundos errores cometidos durante el último año frente a la histeria del covid, quedaría como la postrera representación emblemática del pensamiento de derechas. Y en ese camino va.

Pd: Cuando hablo de “errores cometidos frente a la histeria del covid”, me refiero a la claudicación frente a los grandes intereses que promovían el terror, me refiero al no despedir a Fauci, a no enfrentarse claramente a la retórica colectivista de políticos e instituciones y a dejar que la nación fuera engullida por el miedo… ah, y al hecho vacuo e inoperante de darle validez a la histeria señalando a China como el fantasma de Canterbury de ocasión…

1332

De los cientos de pacientes positivos al Covid-19 (la inmensa mayoría asintomáticos o con manifestaciones muy leves de la enfermedad) que me ha tocado atender, diagnosticar, examinar y tratar a lo largo de estos meses, todos usaban regularmente mascarillas faciales para “presuntamente” escapar de la ira de un virus. Todos!

El malévolo enanillo doctor Fauci siempre lo supo. Le acaban de descubrir unos emails secretos de enero del 2020 en el que afirmaba que las máscaras pueden ser muy buenas para limpiarse el culo en ausencia de papel, pero que para proteger del germen… nananina jabón candáo.

Ya han salido los medios oficialistas del NWO a tratar de protegerlo a cómo dé lugar (aunque me pregunto: “a protegerlo de qué, si ellos son amos y señores?”) lo que no es más que la constatación de que la mierda apesta.

El enanillo reaccionario y malvado, aupado por la burocracia dominante y tolerado incomprensiblemente por un débil y dubitativo Trump, no es más que el reflejo prístino y exacto de los tiempos que corren.

Pero… se los dije! Siempre se los dije!

1331

Y entonces se aparece un tipo que se llama Arthur L. Caplan, director de la división de Medical Ethics de la facultad de medicina de Langone, en New York, diciendo que se debe permitir a los niños vacunarse contra el Covid sin autorización de los padres. Y yo les pregunto, estimados… Acaso no ven todavía hacia dónde se dirige todo esto?

(Pd: el sujeto está a cargo de la sección de ética de Medscape, uno de los brazos propagandísticos de AMA)

1329

Si a mí me preguntaran hacia dónde creo yo que se dirige el futuro de Cuba, respondería que el mañana de la isla pertenece por entero al globalismo… o al nuevo orden mundial o como quiera llamársele a ese estado de cosas que ya es presente en el mundo occidental… desde aquellos oscuros prolegómenos de inicios del 2020.

El castrismo terminará “claudicando” (lo cual quiere decir pactando) ante este poder inconmensurable que ya se devora todo. Y ese proceso de transición terminará dando paso a la etapa del “neocastrismo”, que es como muchos se refieren al porvenir inmediato de la sufrida Cuba.

Y para llegar al neocastrismo se hace necesario que la transición no sea más que un pacto entre las fuerzas gobernantes de la tiranía y esta nueva “oposición” que es financiada y responde plenamente a los intereses y las agendas de quienes se reparten al nuevo mundo como si se tratara de la torta de un cake de cumpleaños.

La posteridad será cosa del discurso de la justicia social crítica! Y es que son más las coincidencias que las diferencias entre castrismo, oposición y globalismo. El denominador común es la visión comunitarista de la sociedad y el odio hacia el excepcionalismo norteamericano y hacia el viejo capitalismo fundacional.

Cuando el castrismo “claudique”, amigos míos, ganará prebendas e inmunidad. Un negocio redondo…

1328. Little Big Man

Cuando Arthur Penn rodó Little Big Man (1970), se encontraba en el peak de su período creativo y Dustin Hoffman en su prime. La cinta, basada en una novela de Thomas Berger, es para mí una de las grandes obras de Penn, a la altura de Bonnie and Clyde, incluso. ¿Por qué? Pues porque es una pieza de las más entretenidas que puedan verse, une especie de quinta esencia del divertimento, un prístino ejemplo de lo que es y debe ser el cine; un filme que desternilla al más adusto y que, sin embargo, hace llorar al más robusto. También, debo decir, es uno de mis papales favoritos de Hoffman, por la gran cantidad de matices que tuvo que abordar y, sobre todo, por su inmensa capacidad revelada de hacer reír y de emocionar al mismo tiempo. ¡No es cosa fácil!

Little Big Man es una comedia exquisita y divertida, sarcástica y corrosiva, una especie de Forrest Gump de la era hippie. Pero también es sensitiva y humana, y tierna y bondadosa. A pesar del espíritu revisionista que muchos le achacan, y que probablemente tiene, lo cierto es que el tratamiento del indígena esbozado por Arthur Penn no difiere demasiado, en un final, de aquella emblemática Hondo de Farrow y Wayne, por ejemplo. ¿Hay acá un alegato en contra de la guerra? No lo tengo muy claro. Más bien, parece haber una exposición de hechos donde algunos son peores que otros, tal y como corresponde a la naturaleza humana.

No obstante, en contra de esta obra de Penn está el hecho de que quizás intenta abarcar demasiado terreno y su sátira se ensaña, en ocasiones, en el redil erróneo. Y, sin embargo, aun así, ¡qué maravilla esas escenas entre Joe Crabb, el pequeño gran hombre, y el jefe indio Old Lodge Skins! Eso, amigos míos, es verso verdadero. A los poetrastos del patio que deambulan con sus libracos debajo del sobaco, se las recomiendo como material de estudio…

1327

No quiero pecar de atravesáo o aguafiestas, pero ya he tenido tres pacientes vacunados (Pfizer y Moderna) que han salido positivos al Covid SARS-2 con el Rapid Test Ag de Abbot (99 % de precisión). Eso sí, dos con síntomas muy leves y uno de ellos con un catarro molesto, como es lo usual. Y decir que el mundo se ha paralizado por esto, y que se han cambiado las costumbres, y que han ganado poder los gobiernos y las grandes corporaciones, y que se han perdido las libertades individuales, y que el mito fundacional de la democracia se ha derrumbado! Es decir, el autoritarismo global ya es un hecho, gracias al temor de enfermarnos por un catarro común. Disfruten!

1326. Ida

Ida (2014) es, en parte, el reflejo de los atardeceres nublados con olor a aguacero del Colón setentero; un pasado en blanco y negro, o más bien, sepia que cargamos a cuestas; una mirada bucólica del comunismo ajado.

Pawel Pawlikowski es el juglar de las pesadillas de la Polonia moderna: la guerra, el comunismo, la religión y sus alcances dentro del alma nacional son sus inquietudes recurrentes. Pero es también un narrador de la Europa oriental, un cronista del desastre y el horror, como no abundan muchos. Sus dos últimos trabajos, en esa misma cuerda, son paradigmáticos: Ida y Cold War.

En esta pieza, estéticamente casi impecable, Pawlikowsky contrasta conceptualmente el pasado y el presente. Establece un contrapunteo visual y narrativo entre el socialismo maniqueo y un pasado mejor. Entonces, quizás sea, en realidad, una superposición entre el pasado y el pasado, para ser exactos; a no ser que todo presente sea pasado, si es que me hago entender. Una antigua fiscal, libidinosa y borracha, egoísta y fría, y una joven monja huérfana son las representaciones icónicas de ambas realidades tan distintas, pero también tan iguales y cercanas.

No tenemos a un Pawlikowsky, he de decirles, en todo el panorama cultural cubano, no solo por la notable falta de talento creativo que aqueja desde hace mucho a las artes nacionales, sino también por la ausencia de una ideología autoral capaz de trascender el bochinche urbano y la consigna de moda. Y es que la fundación de ideas no puede establecerse desde el naranja chillón o desde la apatía de la más predecible corrección.

Por cierto, en esta “Ida”, demasiado lenta y demasiado corta, ya hay un guiño a su sucesora, a Cold War, cuando la hermosísima Joanna Kulig sale cantando Portovino en un restaurant de mala muerte (un Elguea polaco), encarnando aquel mismo papel que desarrollaría luego Pawlikowski con más profundidad y más paciencia. Por lo pronto, no es esta una pieza fundacional, pero sí una especie de aperitivo (no muy bien logrado, es la verdad) de lo que más tarde sería un ejercicio muy atendible de arte y denuncia desde una perspectiva anticomunista, lo cual, amigos míos, no es para nada poco.

1325

Que Deep Purple haya sido inducido tardíamente al hall of fame del rock and roll en el año 2012 no sólo es una vergüenza intolerable sino una demostración palpable de que premios e instituciones en el ámbito cultural (y últimamente científico y social) no significan absolutamente nada y no atesoran validez alguna. (Dejemos el tema de los raperos y poperos dentro del hall para otro momento).La tríada de (en mi opinión) In Rock (1970), Fireball (1971) y Machine Head (1973) remodelaron la música popular de la época y lanzaron al género a su nivel musical más excelso. Y no olvidemos el Made in Japan (1972), que dejaría constancia de la genialidad de la banda en sus actuaciones en vivo. Por cierto, el Made in Japan habría sido simplemente Made in Switzerland de no haber sido por aquella bengala que quemó hasta sus cimientos al teatro casino de Montreaux mientras Frank Zappa interpretaba King Kong. (Burlar al fisco inglés fue un acto noble que sólo merece reconocimientos y alabanzas)

1323. Melancholia

Melancholia (2011), nos regala un inicio conceptual, no lineal ni narrativo, que podría traducirse o como un gigantesco acto de petulancia estilística por parte de Lars Von Trier o como una tonadilla de amor al cine. Usted escoge.

Lo cierto es que Von Trier es un transgresor que siempre juega a serlo. Recordemos Anti Christ y Nymphomaniac, ejercicios estéticos en los cuales su ambición es reflejar ese espíritu indisoluble que parece existir entre la muerte y el sexo, recorriendo de esta manera pasajes oscurísimos que resultan incómodos e irritantes y que nos descolocan y nos lanzan a los eriales de la desnudez de la existencia.

Alguna vez les dije que las historias de Von Trier no son fáciles de ser contadas, acaso por su carácter pretencioso y su vacuidad argumental, acaso simplemente por la complejidad pedagógica y por ese afán de ostentar una sapiencia quizás vedada a otros. Lo cierto es que ni el sexo ni la muerte deben tratarse como ensayos de pseudo filosofía, aunque vayan adornados del riesgo inconmensurable de lo hermoso.