10. Nacimiento de Stalin

Hoy se cumplen 139 años del nacimiento de Iosif Vissarionovich Stalin, me recuerda la poeta Margarita García Alonso, quien con certeza lo califica como “uno de los mayores hijos de puta de la historia de la humanidad”. Stalin, al menos, fungió como cisma del romanticismo intelectual de la primera mitad del siglo pasado, aquel que solía adorar a la revolución soviética. Mientras Miguel Hernández cantaba “Ah, compañero Stalin: de un pueblo de mendigos / has hecho un pueblo de hombres” o Nicolás Guillén decía “Stalin, Capitán, / a quien Changó proteja y a quien resguarde Ochun”, millones de hombres morían de hambre en la helada Siberia. Mientras Rafael Alberti escribía tras el deceso del tirano “No ha muerto Stalin. No has muerto. / Que cada lágrima cante / tu recuerdo” y Neruda sollozaba “Frente al mar de la Isla Negra, en la mañana, / icé a media asta la bandera de Chile”, el comunismo ruso avasallaba a su pueblo y asesinaba a sus enemigos.

El temprano cine soviético convenció a Borges de que aquel horror se convertiría en el reflejo del zarismo, pero aún más eficaz. En las joyas de Eisenstein los enemigos no encontraban condescendencia. Un signo claro. Ignacio Silone, Manes Sperber, Milosz, Aron y Koestler eran excluidos de la vida intelectual parisina por su oposición al estalinismo. Fueron dignos. Roberto Bolaño, muchos años después, diría que se podría hacer una antología infame de Neruda, a propósito del Canto a Stalin. El sanguinario georgiano ha significado una especie de línea moral que divide, en términos éticos, a los intelectuales de la última centuria.

Y ante las peligrosas revisiones de la figura sarumánica de Stalin, esfuerzos inquietantes como el de Natalia Narochinitskaya, siempre existirá un Shentalinski que nos recuerde cuanta maldad emergió de aquel nefasto líder y su paraíso proletario.

©Rafael Piñeiro-López

 

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Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.