14. Breve nota sobre The Dark Horse

Los seres humanos somos perfectibles. El acto bondadoso de la redención nos hace nobles y buenos. Tal reconquista puede llegar a ser un episodio transitorio o, muy por el contrario, el verdadero motivo de la existencia. Recuerdo que mi primo Miguelito desandaba las calles de La Habana envuelto en sus sueños de ser un gran pintor, y en períodos de crisis los ojos de los otros despedían rayos aterradores de fuego que provocaban explosiones e incendios allí donde miraban. Algo de ese fuego rodea a Genesis Potini, el ajedrecista bipolar que James Napier Robertson nos muestra en su “The Dark Horse”, personaje real sacado de las mismas entrañas de la locura. Su historia de manumisión es un reflejo de lo que todos somos: espejo de Borges al fondo del corredor oscuro en aquellas noches de conversación con Bioy Casares, panóptico inescrutable de Bentham, onirismo gótico de Mary Wollstonecraft.

© Rafael Piñeiro-López

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Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.