119. Dice Gustavo Fring…

La exposición del ego en “Breaking Bad” no es asunto de poca monta. Ya hacia la tercera temporada, quizás la más sombría de la pieza, Walter White llega a sentir celos del producto fabricado por Jesse Pickman, estableciendo aquel axioma de “Respeto la química” del que luego se apropiaría el brillante Chuck McGill en “Better Call Saul” para cuestionar la licencia de abogado de su tarambana hermano. (“La ley es sagrada”, repetiría en más de una ocasión…) El celo profesional ha sido para Vince Gilligan un leit motiv que modela a los personajes a imagen y semejanza de sus complejos y desequilibrios. La sensación de superioridad de una de las partes, el temor a la pérdida de ciertas cuotas de poder ha generado toda la dinámica generadora de conflictos en ambas piezas maestras. Aunque al final todo el debate sobre la legitimidad termina resumiéndose al instinto más básico y animal. “La misión de un hombre es alimentar a su familia”, dice Gustavo Fring. Y no queda otra cosa que otorgarle la razón…

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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