157. Mad Men

Mad Men es una muy sólida pieza que, si acaso, resbala en el último capítulo cuando Matt Weiner intenta establecer un castigo moral al personaje de Don Draper, amén de aquellas otras minúsculas concesiones a los tiempos horrendos que vivimos y a toda la carga de corrección política que está convirtiendo a la civilización occidental en una pesada carretilla de mea culpas y auto flagelaciones deontológicas. Pero aún así, Mad Men puede catalogarse de irreverente y hasta de una obra arriesgada en términos políticos e ideológicos. A pesar de que Weiner, en ocasiones, intenta quedar bien con Dios y con el diablo (hecho notorio sobre todo en las dos últimas temporadas), lo cierto es que el balance final de su exquisita pieza es más que positivo. No hay en el nuevo siglo muchas obras que superen a esta ni en genialidad, ni en talento ni en espíritu.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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