272. Seven (o ya no se hacen filmes como éste)

La década de los noventa, como la última del siglo, se arrastraba (agobiada por el terror) hacia el probable final de los tiempos. Era el preámbulo del auténtico relevo temporal de la modernidad. Gran parte de la literatura y de las artes visuales se ocuparon, entonces, de renovar el agrio espíritu existencialista de la guerra fría, trastocando el probable motivo del fin colectivo inevitable: ya no eran los cohetes intercontinentales quienes amenazaban la existencia, sino los códigos binarios de las computadoras fabricadas en Houston. En cierta forma, la sombra pesarosa y terrible de los jinetes negros del Apocalipsis, de los nazgules tolkianos, adquirían la silueta horrenda de la calamidad vanguardista.

David Fincher, con su triada pesimista de los noventa, no hizo otra cosa que eternizar el nuevo Apocalipsis y aquel dolor perpetuo de Schopenhauer. Seven (1995), The Game (1997) y Fight Club (1999) son el ejemplo perfecto de los nuevos miedos (que ya hoy son viejos) y de esa esencia anticristiana que se distanciaba de la esperanza y de su carácter de virtuosidad teológica.

Anoche, por cierto, he visto nuevamente Seven. Los edificios muertos, la llovizna tiznada de hollín, los callejones insalvables, el hedor insostenible de una ciudad que perece entre el sonido de los cláxones y la mierda pútrida de las aceras, el nihilismo existencial de Andrew Kevin Walker, el despropósito de la existencia según el viejo y melancólico detective Somerset (que no es más que la continuidad ‘postrimérica’ de las ideas de Mainländer, von Hartmann, y Søren Kierkegaard), son fragmentos, en fin, destellos histéricos y conversos del nuevo pesimismo griego. Fincher fue entonces el novel Hegesias del cine norteamericano, el rector de las escuelas cínicas de un siglo que terminaba sumido en el aburrimiento del escepticismo colérico. Habíamos comprendido, pese al temor, que nuestra inmortalidad podría ser incierta. Y Fincher nos lo recordó de la peor manera.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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