354. Harakiri

Una mínima cosa sobre Harakiri, esa pieza hermosa y brutal de Kobayashi:

Harakiri es una de las cintas más emotivas e inteligentes que alguna vez he visto. La estructura de la historia, el manejo de los personajes, los recursos técnicos utilizados por ese genio (subvalorado a veces) que fue Masaki Kobayashi, le conceden un sabor especial que, en mi opinión, la elevan al Olimpo de las grandes obras de arte. Mirar Harakiri es como deleitarse con un fresco magistral pintado por un artista sagaz y talentoso, o como disfrutar un poema extraordinario. Y es que sí, Kobayashi es un poeta triste y brutal que, amparado en los códigos morales sobre la muerte que la cultura japonesa (y específicamente el carácter samurái) proponen, recita esta cantiga de amor, muerte y venganza como quien fabrica una cosa hermosa con el menor de los esfuerzos.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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