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La familia Epstein, como muchas otras, fue asesinada frente a la playa de Liepaja. Murieron mientras admiraban el azul de las aguas. La señora y sus dos hijos, desnudos. Los soldados letones les dispararon dos veces en la cabeza. Cayeron a la fosa como sardinas. Sonreían ante la inmensidad del Báltico. El padre, banquero del pueblo, murió sin saber del tristísimo destino de su familia. Un año antes había sido apresado por el ejército rojo. El gulag fue su última morada. Aún creía que sus hijos se encontraban a salvo, entre las tropas nazis invasoras. Murió feliz.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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