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El filósofo exiliado cubano, que carga con la praxis del marxismo sobre sus espaldas como se cargan las patologías terribles, tarda en dilucidar, en percatarse, que filosofía e ideología van de la mano.

La negación de la heurística marxista aprehendida en los salones de conferencias de las universidades cubiches debiera ser una razón que explique tanta aversión a la figura del filósofo ideólogo.

Y es que no todo es Konstantinov y Habermas. También hay lugar para un Fukuyama y un Revel.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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