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Para opinar sobre un libro o una obra cualquiera, al menos hay que leer, indagar y luego cuestionar, refrendar o cualquiera de esas cosas necesarias para articular un pensamiento o idea propia, por polémico, errado o inconsistente que pueda resultar en un final de cuentas. El problema es cuando te lanzas a diseccionar determinada obra sin tener idea, sólo guiándote por un título, un extracto o alguna opinión emitida por otro, pues entonces y de inmediato, se nota la falta de seriedad. Eso es, a todas luces, un ejercicio de estafa intelectual. Lo mismo aplica para comentarios sobre música, literatura, cine, filosofía, anatomía, fisiología, propedeútica…

Mi humilde consejo: no inventes por el afán de parecer sabio o de ser un tipo popular o por mantener una pinchita que te costee los frijoles en un canal de televisión o en cualquier medio generador de noticias. Nada es más respetable que atesorar una opinión propia, auténtica y honesta. Créeme, quienes te lean lo notarán a la legua.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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