544.

El argumento anti maniqueísta de que no todo es malo, ha servido también, admitámoslo, para relativizar ciertos horrores. Lo utilizó Tzvetan Todorov durante toda su vida intelectual, y ahora el historiador cubano, radicado en México, Rafael Rojas, lo refrenda mediante la revisión de una obra del propio Todorov, “El triunfo del artista”, cuando nos dice que: “(el autor)… hace un apunte sobre las simplificaciones y escamoteos históricos que produce la criminalización del comunismo, que me parece válido no sólo para la historia de la URSS o los socialismos reales de Europa del Este sino para la historia china, vietnamita o cubana del siglo XX”.

Al pensamiento de izquierdas le acomoda en gran medida que la historia de los comunismos del siglo pasado no sea satanizada per se, a pesar de los horrores paridos por Lenin y los hijos putativos de la revolución soviética. Les molesta que un dedo acusador demonice al sistema político que más muertes ha causado en el mundo moderno. Lo vemos a diario. Por ejemplo, nuestra izquierda criolla de caviar gusta de justificar, de reinterpretar y analizar, siempre en nombre de la justicia y la decencia, al castrismo y a cualquier otro proceso que, en nombre de la equitatividad y el amor, asesinara a sus congéneres. (Aunque ellos por sí mismos sean muy anticastristas, eso sí)

Entonces, estos apuntes de Todorov probablemente sean el más fehaciente reflejo de la mentalidad miserable que suele animar a los conspiradores de salón. Enarbolarlos es cosa rutinaria entre muchísimos de nuestros conocidos. Sería como una de esas congas donde “olvidar, olvidar, que la cosa no fue mala” sonaría como el estribillo pegajoso de ocasión. Lo escuchamos a toda hora desde hace un tongonal de años. Y así seguirá siendo, que no les quepan dudas: “Como la doctrina y los regímenes que se inspiraron en ella generaron incalculables víctimas, los han denunciado como criminales y han quedado señalados por el oprobio. Ahora bien, aunque no podemos pasarla por alto, esta perspectiva criminológica, que a lo largo de toda la historia del comunismo se centra en las víctimas y en su sentimiento, no basta para describir todas las dimensiones del cambio radical que trajo consigo esta revolución. El sentido de un acontecimiento de tanto alcance no puede reducirse a una simple condena moral, política o jurídica”.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .