582.

Viendo The Irishman, una breve nota antes de escribir cualquier otra cosa:

Resulta grotesco, por decir lo menos, ver a un Robert de Niro con el rostro falsamente rejuvenecido gracias a electrodos y Photoshop, moverse con los gestos y la postura y el cuerpo de un anciano cagalitroso, casi terminal.


En Irishman, la genialidad de Scorsese está en mostrarnos ese amargo final donde la senilidad siempre se impone a la gloria pasada, sea esta cual sea. No hay nada más triste, pero también liberador, que la muerte. Es en este punto donde el anciano De Niro está en su salsa.

581.

Brimstone no es para todos. Allí el frío te cala los huesos y te cala el alma, ya sea por la mirada glacial de la Fanning o por el horror de aquellos tiempos sin ley. Sí. Brimstone no es para todos. Tampoco es que pertenezca a alguna casta de elegidos o a la chusma que tanto despreciaba un Mañach, por ejemplo. Es que el engendro de Koolhoven es perverso y negro y cruel. Y contiene algunas de las escenas más feroces e inhumanas de la historia del cine, lo cual no es poco. Su Cronos (o Saturno) satanizador termina por devorarse a sí mismo y a sus hijos. Y es que a Koolhoven se le va la mano. La civilización occidental se debate entre su subsistencia auto indulgente y su propia crítica descarnada. La pieza del realizador danés es una muestra ineludible e infame.

580.

¿Mi tema favorito de Asia? Una pregunta, como suele suceder en estos casos, de muy difícil respuesta. Asia es, quizás (y a pesar de ser considerada como una banda remanente de otras bandas, formada a retazos por genios, eso sí, como John Wetton, Geoff Downes, Steve Howe y Carl Palmer), uno de mis grupos preferidos. Desde su “Asia” con que se presentaron a inicios de los ochenta hasta su Gravitas del 2014, no mucho antes de la muerte de Wetton, toda su obra ha sido excelsa e incluso digerible para casi cualquier gusto. “Only Time Will Tell”, “Sole Survivor”, “Hard on Me”, Too Late”, “Valkyrie”, “The Closer I Get to You”, “I Would Die for You”, “Heat of the Moment”, “Don’t Cry”, “Never Again”, son canciones inolvidables. Pero mi favorita es una que no tuvo mucha repercusión en su momento y que pertenece al segundo álbum de la agrupación, el “Astra”, y que se titula “Go”

579.

La escoria intelectual ha hecho siempre muchísimo daño. Marguerite Duras, la aclamada escritora, la excelsa ensayista nacida en la Cochinchina, intervino en el caso del asesinato del niño Gregory Villamin como enviada especial del diario Liberation y puso en el tapete la estúpida teoría de que Christine, la sufrida madre, era una mujer con poderes de bruja que tomaba venganza por todas las féminas embarazadas maltratadas en este mundo. Lo dicho, la escoria intelectual…

578.

La envidia y el resentimiento social no sólo generan revoluciones sino también asesinatos de niños inocentes. Hace ya muchos años, en la foresta de Lapanges, en las aguas del río Vologne, la mirada muerta del pequeño Gregory cubrió de sombras una región entera. Las alas negras de cuervos horripilantes planearon sobre las almas impuras. Un juez pusilánime, unos periodistas corruptos, un abogado oportunista y una familia envidiosa propiciaron que la historia de La France se tiñera una vez más de ineptitud y de vergüenza.

Siempre la opinión de las masas es moldeada por la prensa. Por eso es que, de cierta manera, la historia a lo largo de los años es también inventada por los medios. No ocurre solo en tiempos de este antitrumpismo atroz. El periodismo, como dingo hambriento y sanguinario, se aferra al gaznate de la presa escogida y la desgarra.

La narración de la muerte de Gregory Villamin es también el revival de muchas venganzas. Juzguen por ustedes mismos. Lo pueden ver en Netflix.

De nada.

577.

Afrontando el riesgo de parecer predecible, he de decirles que mi tema favorito de la banda canadiense April Wine es la tan reverenciada “Sign of the Gipsy King”, del álbum “Nature of the Beast” (1981), a su vez uno de mis dos preferidos del grupo junto al noventero “Attitute”. Y como suele acontecer en estos casos, se percatarán de cuan subestimado ha sido un guitarrista como Brian Greenway, por ejemplo. (También Gary Moffet)

576.

Nobody’s Fool, el filme de Robert Benton, confrontó al pragmatismo sajón contra la externalidad, como decía Mañach, de las convenciones sociales. La pieza fue filmada en los noventa, pero huele a la era reaganista de los ochenta, por lo que es también, al mismo tiempo y en muchos sentidos, un revival estético de los años cincuenta. Quizás se deba a la música de Howard Shore o al retrato de esos pequeños poblados invernales de la América profunda o a Melanie Griffith y Bruce Willis. También hay una cierta complacencia hacia esas ideas de bondad infinita que suelen desconocer la verdadera naturaleza humana. Quizás después de todo existe un precario pero nítido equilibrio entre la ilusión de lo que somos y la realidad per se. ¡Ah, Paul Newman, cuánto se te extraña!

575.

Silverio Portal Contreras es un hombre que cometió el pecado de alzar su voz por un pueblo cobarde, en un rincón del mundo donde rige una tiranía espantosa, horrenda, cruel. Son los hombres como Portal Contreras los que prevalecen en la historia. Nosotros, las sombras grises de cualquier existencia, dejaremos un legado diferente. Silverio es un hombre simple, un hombre bueno que está muriendo en las mazmorras del comunismo criollo. ¡Se necesita de una valentía incomprensible para dar tu vida por una causa cualquiera, alejado de las luces incandescentes de la propaganda y del cobijo de las instituciones que dicen ser justas y ser nobles! Silverio Portal Contreras se está muriendo por ti, por mí, por nosotros… y casi nadie dice nada.

573.

Si “Atypical” no fuera un compendio de corrección política, sería más disfrutable. La serie de Robia Rashid posee diálogos agudos y simpáticos y transcurre con una fluidez envidiable. Muchos de sus personajes llegan, incluso, a rozar la trascendencia. Pero si en la segunda temporada ya la historia hacía concesiones, es a partir del tercio final de la tercera que se transforma definitivamente en un espectáculo lamentable y mierdero. ¡Qué difícil resulta sacudirse del empercudamiento de las masas!
(Eso sí, les vuelvo a repetir que Keir Gilchrist es un actor soberbio).

572.

Mi tema favorito de ZZ Top, la legendaria banda texana de Billy Gibbons, es La Grange, del disco “Tres Hombres” que el trío grabó allá por el lejano 1973. Y créanme que es difícil escoger una canción entre tantas buenas. Sobre todo, cuando “Eliminator” es uno de los álbumes imprescindibles en mi hemeroteca. Pero es que La Grange es sencillamente majestuosa, desde el fraseo inicial inspirado en el Boogie Chillen de John Lee Hocker hasta los acordes tremendos de la Gibson Les Paul “Miss Pearly Gates” del señor Gibbons. El tema es un homenaje al célebre prostíbulo de Chicken Ranch, el mismo de “The Best Little Whorehouse in Texas”, la obra de teatro de Broadway. Así que just let me know if you wanna go to that home out on the range. They gotta lotta nice girls.

571.

Se ha ido formando una especie de “aristocracia de la disidencia” que ha frivolizado al máximo el tema sobre la libertad de Cuba. La gozadera epicúrea seguirá rigiendo por los tiempos de los tiempos. Y para ese entonces, en un futuro hipotético, se estará debatiendo sobre las mismas tonterías de hoy en día … todo en su debido contexto, claro está.

570.

Aunque la naturaleza esencial de los comunitarismos es totalitaria per se, lo cierto es que la mayoría de los estatistas ejercen el poder por medio de las democracias de las mayorías. El problema es que la democracia de las mayorías no hace otra cosa que apuntalar el poder del elitismo burocrático o del capital. Siempre tenemos que volver al espíritu gregario, incluso amorfo, del intelecto de las masas. Es un problema antropológico sobre cualquier otra cosa

569.

Existen grandes equivalencias entre los colectivismos burocráticos y el llamado supra capitalismo. La pretensión de construir un mundo global no está sustentada en la apoteósis de las masas, sino en el dominio elitista de las corporaciones.

568.

Del 2014:

He aquí a nuestra querida Barnes & Nobles, hermosísima librería enclavada en pleno corazón de Kendall, casi a un costado del Turnpike. Lugar sagrado al que acudir a perderse entre libros y juguetes y revistas y discos y gente de todos tipos y colores. Todo en ella reboza esa rara mezcla de alegría y quietud que sorprende a cada paso. Es cierto, no es la esquina de la callejuela europea sacudida por la bruma del otoño (algo terrible para los puristas y sobre todo para los críticos de Miami), pero mi hija y yo nada tenemos en contra de su locación, a un lado de la tienda Michael’s, justo al frente del centro comercial que alberga al Chuck E. Cheese’s, entre otras maravillas del barrio.

567.

Dark Passage, de Delmer Daves, es como tantas otras cintas noir de la época de los cuarenta, una anciana con exagerado maquillaje que ha envejecido tristemente tras el paso de los años. Muchos de ustedes la recordarán como aquella película donde Humphrey Bogart luce una máscara de vendas en el rostro mientras Lauren Bacall, filosa como navaja de carnicero, intenta consolarlo tras una noche de persecuciones, asesinatos y mentiras.
Dark Passage es una cinta oral, que bordea el abismo de la esquizofrenia creativa, con un primer tercio técnico impecable, donde el uso de la cámara subjetiva y voz en off, recurso fácil e imaginativo utilizado por Daves para enmascarar la identidad del Bogart convicto, le otorga un carácter diferente. Carácter que, a medida que enfrentamos un guión mediocre que intenta enlazar cada uno de los hechos a trompicones, se va diluyendo irreversiblemente hasta llegar a la estocada final, ese Perú bullicioso y tropical donde en vez de vals se danza rumba. Para los tiempos que corren, una pérdida de tiempo.

566.

La vida. Las pérdidas y los regresos. Los fantasmas que nos perseguirán por siempre. Cinema Paradiso es la belleza de lo que hemos sido. La tristeza y el dolor profundo de lo que seremos. Giuseppe Tornatore lo intuía. Por ello Morricone y el viejo Noiret. Por ello el cine, para redimirnos y encontrarnos a nosotros mismos, entre las callejuelas de la infancia de aquella vieja villa siciliana que bien podría ser Colón y el cine Jigüey y el Canal. Cinema Paradiso, como las grandes obras, posee la virtud de ser atemporal y eterna. En ello nos aventaja. Nosotros moriremos.

565.

Michael Houellebecq sobrepone a su condición de creador brillante y provocador, el hecho de ser un intelectual libre y valiente. Viene a ser una especie de Fallaci parisino (por adopción) y varón. Declararse, en una época donde el “buenismo” predomina, como un pensador “reaccionario”, solo puede generar admiración y respeto. Sin embargo, no concuerdo con esa afirmación de que los intelectuales han abandonado a la izquierda para ir a territorio de nadie.

Pienso que el discurso ha cambiado. Tras el vacío dejado por la crítica marxista desde la caída del muro de Berlín, el objeto de la denodada defensa de la “nueva izquierda” dejó de ser el proletariado universal. Fue sustituido por el multiculturalismo. De ahí que para algunos de sus críticos -entre quienes destaca Barry- el multiculturalismo sería una especie de marxismo light o descafeinado, adoptado y esgrimido, más que por los liberales desencantados y autocríticos, por algunos ex-marxistas propensos a ciertas formas de relativismo y posmodernismo.

Ese multiculturalismo surge de la crítica al liberalismo, y ha incubado la formación y proliferación de ejércitos de intelectuales que, sin abandonar el espíritu de Gramsci, continúan librando una batalla extremadamente ideológica. Por ello no estoy de acuerdo con la afirmación del maestro Houellebecq. Pero eso, claro, tan solo es un detalle ante la magnitud inmensa de Las Partículas Elementales y Soumission.

564.

Ya se puede cagar al aire libre en la muy “liberal” ciudad de San Francisco sin temores a que algún abusivo guardián de la ley te detenga o te coaccione. ¡El sueño de los padres fundadores se vuelto carne y nervios, se ha concretado en hechos! Cagar al aire libre debiera ser la cúspide de las libertades individuales, por eso el regocijo de los seguidores de Locke. Allí donde se caga en calles y avenidas la felicidad sobrepasa cualquier malentendido. Los “liberales” californianos saben de eso. El paraíso de los homeless ya existe aquí en la tierra.

563.

Y ahora viene la ex embajadora de los Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, y revela que cuando aún ejercía el cargo se le acercaron el (ex) Secretario de Estado Rex Tillerson y el (ex) White House Chief of State John Kelly para intentar reclutarla en una especie de cruzada sacrosanta en contra del presidente Trump. Como que eso del Estado Profundo ya traspasa los límites de la mitología y se erige en verdad incontrastable… porque si algo saben todos es que la Haley de mentirosa no tiene un pelo. Lo cierto es que los intentos de golpe de estado en contra de la actual administración, y que bien podrían ser considerados como actos de alta traición, han provenido tanto del putrefacto partido demócrata como del corrupto partido republicano. El enemigo siempre ha habitado puertas adentro…