566.

La vida. Las pérdidas y los regresos. Los fantasmas que nos perseguirán por siempre. Cinema Paradiso es la belleza de lo que hemos sido. La tristeza y el dolor profundo de lo que seremos. Giuseppe Tornatore lo intuía. Por ello Morricone y el viejo Noiret. Por ello el cine, para redimirnos y encontrarnos a nosotros mismos, entre las callejuelas de la infancia de aquella vieja villa siciliana que bien podría ser Colón y el cine Jigüey y el Canal. Cinema Paradiso, como las grandes obras, posee la virtud de ser atemporal y eterna. En ello nos aventaja. Nosotros moriremos.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .