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Nobody’s Fool, el filme de Robert Benton, confrontó al pragmatismo sajón contra la externalidad, como decía Mañach, de las convenciones sociales. La pieza fue filmada en los noventa, pero huele a la era reaganista de los ochenta, por lo que es también, al mismo tiempo y en muchos sentidos, un revival estético de los años cincuenta. Quizás se deba a la música de Howard Shore o al retrato de esos pequeños poblados invernales de la América profunda o a Melanie Griffith y Bruce Willis. También hay una cierta complacencia hacia esas ideas de bondad infinita que suelen desconocer la verdadera naturaleza humana. Quizás después de todo existe un precario pero nítido equilibrio entre la ilusión de lo que somos y la realidad per se. ¡Ah, Paul Newman, cuánto se te extraña!

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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