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La Thunberg es el espejo de Borges. No debiéramos asombrarnos de que una mocosa histérica (muy probablemente en su variante disociativa) sea la representación de la convulsa y perturbada teoría del cambio climático (potenciado por los hombres) como el fin de los tiempos. A cada cosa, su reflejo estético, estemos claros. La Thunberg es una Ocasio planetaria y global. Los apologistas del fin de los tiempos son el complemento universal del antitrumpismo apocalíptico, ese que anuncia el fin de la democracia por culpa del tirano naranja.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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