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¿Existe capítulo más amargo y angustioso y desesperanzador que “The Long Night”, el tercero de la última temporada de “Game of Thrones”? Solo puede asimilarse tanto desconsuelo si lo observamos desde una óptica puramente metafórica: el mal, en forma de muerte (un concepto anticristiano, qué duda cabe) estará siempre acechando y nos alcanzará a todos. No obstante, el optimismo es una especie de lastre inevitable en nosotros, los humanos. Cualquier cosa que signifique un retraso del fin, nos insuflará esperanzas. De allí el triunfo casi improbable, hace ya la friolera de dos mil veinte años, de esa secta marianista y jesuita que, imitando el primitivo mito egipcio de la resucitación de Osiris, nos enseñó que creer en la vida tras el deceso es una cosa posible. A pesar de las escasas evidencias, no deja de ser un pensamiento placentero, un vacilón, vaya.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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