732.

Cómo se construye la entelequia del pánico:Esta tarde estuve conversando con un médico amigo que trabaja en el Cape Coral Hospital como intensivista. El hospital está situado en la ciudad del mismo nombre, como muchos de ustedes saben, frente a las aguas del mar Caribe en la costa Oeste de la Florida. Alberga unas 300 camas y los más modernos equipos de diagnóstico y tratamiento, como suele suceder en estos casos. Pues bien, (y discúlpenme que comience a agobiarlos nuevamente con datos y con cifras, pero me parece necesario) a causa de la pandemia del Coronavirus la institución había destinado dos salas, una en el ala Este y otra en la Oeste, con cuarenta camas cada una para hacer frente al torrencial de casos que pudiera llegar. Eso, hasta la semana pasada. Dice mi amigo que el miedo entre el staff del hospital, médicos, enfermeros, auxiliares, case managers, trabajadores de mantenimiento y limpieza, burócratas, directivos, oficinistas, iba en crescendo a pesar de que el temido brote epidémico no comenzaba a manifestarse. Ayer lunes oficializaron el cierre de otro de los pisos, específicamente la sala de Neurología y otros compartimentos, para sumar otras ochenta camas para aislamiento de pacientes infestados. Las medidas de precaución y asepsia se triplicaron e impera, ahora mismo, una atmósfera apocalíptica entre las paredes del edificio. Le pregunté por cifras a mi amigo. Quería saber por fin cuán fuerte había sido la escalada de la epidemia. Aclaremos primero que Cape Coral contiene dentro de sus fronteras a 190 mil habitantes, predominando un alto porcentaje de personas ancianas provenientes de los estados del norte y Canadá que bajan hasta el cálido clima floridano buscando placidez para sus últimos años. El complejo hospitalario Lee Memorial Hospital, la otra institución de salud que recibe, interna y trata a pacientes en el área, posee múltiples consultas externas y unidades de ER distribuidas por toda el área de Cape Coral y Fort Myers, y no tiene relación clínica alguna con el Cape Coral Hospital, así que sus estadísticas son independientes. Pues bien, mi amigo internista me dijo que se han realizado por el hospital más de un millar de pruebas para el SARS-CoV-2 (muchos tests son dobles porque para descartar un diagnóstico positivo se toman en consideración dos resultados negativos) y hasta el día de hoy sólo once casos han resultado positivos. De esos once casos que estaban hospitalizados esperando el resultado, 7 fueron dados de alta y cuatro permanecieron en ICU. Los once casos se trataron de pacientes mayores de 75 años y los cuatro hospitalizados portaban, además, patologías crónicas respiratorias y/o cardiacas. Uno de ellos falleció por insuficiencia respiratoria aguda, y se trataba de un viejito con múltiples hospitalizaciones durante los últimos tres meses debido a un COPD muy avanzado, y que al morir estaba en tratamiento con múltiples antibióticos pues se le habían aislado al menos dos serotipos bacterianos en el hemocultivo. Es decir, ese paciente murió por una neumonía oportunista bacteriana. ¿A dónde quiero llegar con todo esto? Al hecho factual de que en el Cape Coral Hospital predomina el mayor de los temores por el COVID, razón por la cual se han destinado 180 de sus 300 camas a posibles pacientes contaminados por el virus. De las 180 sólo se han usado durante el último mes 57, con once casos positivos y un solo fallecimiento (“con” y no “por” el Coronavirus). De hecho, mi amigo internista asegura que la tasa de muerte por infecciones virales respiratorias bajas ha sido más alta en temporadas anteriores que esta, lo cual me remite a idénticas afirmaciones hechas por intensivistas austriacos y alemanes la semana pasada. Se está generando un terror ilógico y desmesurado no sustentado por las estadísticas ni los hechos clínicos. Se están sub-utilizando los recursos médicos y se está abandonando la atención a otros pacientes. El Cape Coral Hospital es un ejemplo claro y preciso. Algo, definitivamente, apesta en Dinamarca.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .