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Podrá estarse analizando, lo cual me parece estupendo, que el Cov ID-19 haya surgido en un laboratorio chino quizás con el objetivo de dañar a Occidente, pero para serles franco, me resulta muy poco seria y probable esa hipótesis. Me parece más bien, la elucubración teórica, una respuesta de Occidente ante la vergüenza de haberse dejado doblegar (aún no sabemos las verdaderas razones) por un virus respiratorio de moderado poder de trasmisión y bajo nivel de mortalidad.

El comunismo chino, todos lo sabemos, no sólo es cruel y voluntarioso, sino también despiadado y ambicioso. Sería capaz de hacer cualquier cosa con tal de obtener la supremacía mundial en esta eterna guerra de poderes. Pero… de haber creado un virus para doblegar al resto de las naciones del mundo, ¿no habría sido esta versión light de un Coronavirus cualquiera. Si quieres poner de rodillas a Occidente, por qué no hacerlo con un virus atroz y luego aparecerte con la cura? La evolución de este Coronavirus parece más propia de un proceso natural que otra cosa. Todos los años los virus mutan una pequeña porción de su cadena genética y adquieren nuevas características patológicas.

Teniendo en cuenta los antecedentes una de las últimas pandemias que enfrentamos antes del actual affaire, aquel subestimado H1N1 en su nueva versión del siglo XXI que enfermó a nivel global a un billón de personas y mató a quinientas mil, al que Occidente prácticamente ignoró… teniendo en cuenta esos antecedentes, lo lógico es que el arma biológica china hubiera sido un virus muy potente que superara por mucho las estadísticas de aquella cepa de Influenza para así poder crear terror, que es el objetivo primordial de una guerra biológica. Pero no ha sido así. Las posibilidades reales de que te contagies o mueras por el Cov ID-19 son realmente muy bajas.

Muchas de las pandemias que hemos padecido a lo largo de la historia han presentado un mismo patrón de diseminación al de este virus, incluyendo a la tristemente célebre Yersinia Pestinis que surgió en la China continental y luego se diseminó a Europa a través de los puertos italianos, matando a un tercio de la población durante aquella época terrible de la Peste Negra.

Me parece mucho más preocupante (que tratar de estar culpando a China del affaire Covid), la manera en que la mayoría de las naciones desarrolladas de este mundo han afrontado esta emergencia, poniendo el pescuezo en la guillotina de la incertidumbre y dejando entrever cuán frágiles son nuestras sociedades y cuán fácil es poner en jaque las libertades ganadas a lo largo de la historia.

Quizás este germen haya salido, ciertamente, de algún laboratorio chino. Habría sido una chapucería mayúscula que le hubiera acertado de chiripa al número de la lotería. Pero de lo que si pueden estar claros, amigos míos, es que para la próxima vez que el comunismo chino quiera aterrar s las naciones civilizadas, solamente tendrá que soltar al aire un catarro moderado y entonces sí que nos pondrá a todos de rodillas.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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