799. Pandemias virtuales 4

El Lyssavirus tipo 1, del clan de los Rhabdoviridae, es un minúsculo bichito universal con una simpática y adorable forma de bastoncito, que está rodeado por varias capas de grasa destinadas a proteger su delicado corazoncito, un compuesto de RNA y glicoproteínas.

A Lyssa, como la llamaremos cariñosamente, le gusta meterse dentro de pobres animalitos salvajes y tiernas mascotas hogareñas para contagiarlas, ponerlas de mal genio y hacer que muerdan a los humanos que merodean cerca. Es una especie de diablo susurrador que te ordena matar, como en esas noveluchas de Stephen King.

Cuando el animal afectado muerde a otros congéneres (incluyendo al animal humano) le traspasa el virus con forma de bastoncito al nuevo portador, condenándolo instantáneamente a la muerte, a no ser que el tipo afectado se espabile y asista rápido a un centro de urgencias para que le coloquen unas vacunas.

Una vez contagiado, y sin asistencia médica, estarás sintiéndote cansado y sin apetito, con ganas de vomitar y sensibilidad anestésica en el lugar en que te mordió el hurón matancero o el murciélago de Wuhan, por espacio de una semana.

Luego aparecerán las alucinaciones, la hidrofobia, las convulsiones, el espumaraje por la boca, la rigidez y el coma. Para ese entonces Lyssa ya habrá pasado de las terminaciones musculares al centro mismo de tu cerebro, a la masa encefálica, decretándose tu muerte horrenda, entre dolores angustiosos y espasmos indetenibles.

El índice de letalidad de la temida Rabia es de un 100 % una vez que superas la frase prodrómica sin vacunas. Bueno, en realidad a lo largo de la historia se han documentado seis casos de salvaciones milagrosas, todas nebulosas y no concluyentes, pero hay que darle cierto sitio a la esperanza ¿no?

Imaginen un ejército de animales endiablados mordiendo a diestra y siniestra por todos los contornos del planeta, trasmitiéndonos el virus de la rabia. Entonces sí que el colapso de los sistemas hospitalarios iría de la mano de un Armaggedon brutal. ¡Por Dios, que alcancen las vacunas!

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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