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Vaya, Medicina y filología de la mano…

Como algunos de ustedes saben, también he trabajado para una clínica que se encarga de ver pacientes con seguros internacionales que están de paso en USA. Pues bien, el invierno pasado, en un período de aproximadamente un mes (mediados de noviembre a diciembre), me tocó examinar y enviar a servicios de emergencia a doce personas, todos procedentes del Distrito Federal en México. ¿Los síntomas? Fiebre muy alta (más de 101 grados Fahrenheit), escalofríos, dolores articulares y musculares, falta de apetito, náuseas y muy mal estado general. La totalidad de los casos fueron positivos al virus de la Influenza. (Mi colega el doctor Eugenio Espinoza puede corroborar todo esto). Dos de ellos desarrollaron, incluso, neumonías atípicas. El rango de edad estuvo entre los veinte y los treinta, excepto por un niño de 12 años, y etnias y clases sociales de amplio espectro, con turistas de clase media que visitaban los hoteles de South Beach, judíos ortodoxos practicantes de la fe y millonarios vacacionando en lujosísimos penthouses en Aventura.

Mi punto es que siempre hemos estado expuestos (y estaremos) a enfermedades infecciosas de todo tipo. Inmensos peligros anteriores han pasado desapercibidos porque no han sido acompañados por el pánico ni por la histeria. Por cierto, una pequeña acotación. Esa forma en que el idioma español suele denominar a los terribles cuadros de Influenza, “gripe común”, me parece un inmenso despropósito, pues el siempre florido Flu poco o nada tiene que ver con las infecciones respiratorias comunes estacionales como son los Adenovirus, los Rinovirus y los Coronavirus, causantes de los típicos catarrillos de nariz congestionada, dolor de garganta y tos productiva. (Ojo, que también pueden complicarse). En ese sentido me parece mucho más atinado utilizar para ese tipo de enfermedades el clásico “common cold” del idioma inglés. El lenguaje de Shakespeare, usualmente pragmático y poco condescendiente, jamás trataría a las incómodas Influenzas de la manera en que lo hace el español.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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