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Cuando vivía en Cuba ser un whistleblower, un vulgar chivato, era la cosa más aborrecible del mundo. De allí mi sólida formación en eso de jamás echar a nadie para ‘alante’. Pues bien, aquí en los Estados Unidos, y sobre todo para ciertas tendencias ideológicas, ser el chismoso, el lengua larga, el ‘chivatiente’ de turno, es algo así como una especie de mérito moral. Hay que indagar en eso.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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