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A pesar del agotamiento de la gente, las maquinarias generadoras de pánico no dejan de funcionar. No sólo nos enfrentamos a una cepa viral mutada de Coronavirus que puede causar desmanes entre pacientes con ciertas enfermedades crónicas, sino que ya hemos aprendido que se trasmite no sólo con las gotas de saliva o por contacto, sino también por… ¡el aliento! Y ya no solamente causa coagulación intravascular diseminada, sino que en los niños potencia la aparición de vasculitis como la enfermedad de Kawasaki. Y eso no basta. ¡Agárrense! Resulta que el virus ahora causa que estalle el corazón en mil pedazos. Así mismo como lo leyeron. Y lo más vergonzoso es que toda esta diatriba parte no sólo de los medios, sino que es generada por profesionales de la salud. Hemos caído demasiado bajo. Y es una situación terrible, porque si no podemos siquiera creer en las ciencias empíricas… entonces ¿qué será de todos nosotros? Como reza el dicho popular, Dios nos coja confesados…

Post data: la cifra de mortalidad sigue en torno al 0.024% en USA…

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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