866

Acabo de hablar con mi familia en Cuba. Lo que acontece allí es inquietante y horrendo. No hay comida y la desesperación se está apoderando de la gente. En la ciudad de Matanzas, al menos, la presencia de la policía cada vez es más etérea, menos física. Las colas se forman desde la madrugada y siempre degeneran en trifulcas, pues nada alcanza. No hay verduras ni frijoles, no hay vegetales ni arroz. La carne es tan sólo una quimera. El mercado “privado” tiene prohibida las ventas y los paquetes directos de ayuda familiar están congelados por el virus. Las tan famosas medidas de cuarentena son sólo una anécdota fortuita y las multas aparecen, si acaso, para castigar a algún indefenso que no lleva tapabocas. La isla se encuentra, probablemente como nunca, a las puertas de un estallido de violencia. No hablo de un golpe revolucionario; hablo del irrefrenable ímpetu del hambre. Hablo del caos de la supervivencia.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .