863. Blue Velvet

A pesar de que Twin Peaks no ha envejecido bien, Blue Velvet, sin embargo, continúa siendo una pieza aterradora e inquietante, donde la oreja podrida de Lynch nos sigue recordando que los mayores horrores se esconden bajo la superficie inmaculada de la presunta perfección. El universo de Lynch es tan perverso y raro, que tiene la curiosa peculiaridad de que sus demonios posean múltiples lecturas, que suenen renovarse, por regla general, con cada nueva mirada.

Yo no veía a Blue Velvet, por cierto, desde aquellos lejanos días de Toma 1 en el Colón de los noventa y, sin embargo, volvió a impactarme como la primera vez. Dennis Hopper, unos de los actores más grandiosos de la historia del cine, nos regala aquí un performance monumental donde cabe todo el miedo y la pesadumbre posibles. Sólo por él valdría la pena asomarse a esta locura.

Pero es que luego te tropiezas con Isabella Rossellini y con el fetiche de Lynn, Kyle McLahan y con Laura Dern y con los colores hermosos de Lumberton y con el siniestro dolor de la verdad y la música de Baladamenti y la voz enloquecida de Dorothy Vallens susurrando en ese oscuro café “ She wore blue velvet / bluer tan velvet was the night…” y tienes que rendirte a pesar de las imperfecciones y detalles.

Blue Velvet es aún una gran obra que merece ser disfrutada de vez en cuando, aunque el espíritu de Frank Booth nos torture como cuando éramos adolescentes…

862.

A pesar del agotamiento de la gente, las maquinarias generadoras de pánico no dejan de funcionar. No sólo nos enfrentamos a una cepa viral mutada de Coronavirus que puede causar desmanes entre pacientes con ciertas enfermedades crónicas, sino que ya hemos aprendido que se trasmite no sólo con las gotas de saliva o por contacto, sino también por… ¡el aliento! Y ya no solamente causa coagulación intravascular diseminada, sino que en los niños potencia la aparición de vasculitis como la enfermedad de Kawasaki. Y eso no basta. ¡Agárrense! Resulta que el virus ahora causa que estalle el corazón en mil pedazos. Así mismo como lo leyeron. Y lo más vergonzoso es que toda esta diatriba parte no sólo de los medios, sino que es generada por profesionales de la salud. Hemos caído demasiado bajo. Y es una situación terrible, porque si no podemos siquiera creer en las ciencias empíricas… entonces ¿qué será de todos nosotros? Como reza el dicho popular, Dios nos coja confesados…

Post data: la cifra de mortalidad sigue en torno al 0.024% en USA…

861. Death Wish

Michael Winner fue un artesano promedio en la industria del cine, que tuvo la fortuna de filmar a grandes actores y que su etapa profesional más fructífera está vinculada para siempre a Karolis Dionyzas Bučinskis, alias Charles Bronson. Precisamente Death Wish es la pieza más emblemática de esta alianza. El filme, rodado en 1974 en New York, es la adaptación cinematográfica de una novela de Brian Garfield y muestra esa sensación de agotamiento del ciudadano común ante el crimen generalizado. Aunque algunos achacan a la serie un espíritu reaganista, en realidad la filosofía que animó a Winner era básicamente constitucionalista, si afrontamos a la pieza como lo que es: un canto de amor a la segunda enmienda. La escena final de la película por cierto, donde Bronson apunta risueño con su dedo a una banda de criminales, es ya un clásico del policiaco setentero.

860.

Más allá de la escasa probidad del rtPCR, la poca utilidad del test para determinar los casos positivos de SARS Cov2 reside en que, en realidad, el número de contagios no importa. Y los casos no importan porque a medida que más personas se contagien, mayor inmunidad se crea y menos peligro existirá para pacientes de riesgo. El poner el énfasis en el número de contagiados también ha sido parte de la estrategia del miedo.

859

¿Sabían ustedes que fue el malvado Jeff Goldblum el encargado de que el mítico Paul Kersey (Charles Bronson) desatara su ira y comenzara a matar como palomas a todos los delincuentes neoyorquinos de la década del setenta? El joven Goldblum, que todavía no se había convertido en hombre-mosca, asaltó la casa de Kersey y mató a su esposa y golpeó a su hija en compañía de otros dos vándalos. El tiempo ha pasado y dicen que Goldblum se ha redimido y anda filmando documentales en National Geographic…

858. Goksun

La lluvia sobre los campos coreanos tiene el sonido de mi infancia y de los aguaceros de Colón. La sangre que mancha las paredes es quizás la misma de aquel que asesinaron en el acueducto, cuando yo apenas era un niño. Y es que “Goksun” se cuela entre las heridas que tenemos todos para recordarnos que el mundo es tan recóndito y antiguo como la existencia misma. Esta pieza de Hong-jin Na es brutalmente horrenda, soberbiamente hermosa, uno de los ejercicios estéticos, probablemente, más perfectos que se hayan realizado.

El filme trata sobre una serie de inexplicables muertes que golpean a una pequeña villa coreana; todos comienzan a culpar a un viejo hombre japonés que llegó recientemente a tan remoto lugar. Es interesante ver, también, de la manera en que Hong-jin Na trabaja símbolos universales para contar su historia: el rash cutáneo como factor catalizador del mal, las frases soeces como voluntarismo oral de la posesión, la furia animal como representación del ego…

Hay en Goksun, por cierto, una larga y monumental escena en que se muestra el exorcismo de una niña, con dos fuerzas batallando encarnizadamente por su alma, con bailes y con música y gallinas blancas sacrificadas contra el demonio fantasmal que toca tambores entre aves negras colgadas del pescuezo. La sangre roja tiñendo todo es el denominador común, es el signo preciso del comienzo y del final. Varios de los minutos mejor contados en la historia del cine están ahí, en esa lucha perpetua por dominar el alma.

Si Goksun no es una obra maestra se debe a esos pequeños hilos sueltos que quedan flotando al aire hacia el final, a esa sensación de que no existe el cierre perfecto y que toda historia es porosa y criticable. También a cierta desprolijidad narrativa. Quizás con tan sólo un poco más de pulso, jin-Na habría podrido acercarse a la perfección; aún así su filme está considerado entre las mejores cintas coreanas de toda la historia, lo cual no es poco.

857.Moonstruck

“Moonstruck” es dramática, colorida, vociferante, escandalosa… como si a la vieja Italia se le hubiera arrancado un retazo del alma. Incorrecta para los rígidos “patrones morales” de hoy en día; misógina y patriarcal, a pesar de sus poderosos personajes femeninos. El excelente guión es de John Patrick Shanley, que no es italiano, pero sí del Bronx, suficiente para que su canto de amor sea válido y perecedero. Señores, el veterano Norman Jewinson se la comió con esta pieza.

856

Ayer fuimos Nicole y yo a uno de esos nuevos cumpleaños que la cuarentena ha impuesto, donde una caravana de autos desfila frente a casa del homenajeado sonando el claxon y lanzando vítores. La “fiesta” fue un verdadero éxito y duró, para nosotros que éramos los terceros en la fila, algo menos de un minuto.

Pues bien, antes de que comenzara la algarabía, todos los autos que iban a participar de la “descarguita” sonora nos reunimos frente a una escuela de la barriada para ultimar algunos detalles. Cuál sería mi complacencia cuando veo a la madre de la niña cumpleañera y al abuelo acercarse a nosotros a saludarnos efusivamente, como en los tiempos antiguos, estrechándonos las manos y todo. Ah, y sin la presencia impersonal y vil de una mascarilla cualquiera.

De camino a la “festividad “ terminé de comprender que el miedo, en algunos lugares y naciones, sólo puede impregnarse hasta cierto punto, pues en uno de esos centenares de hermosísimos parques que pululan en Miami, incontable cantidad de personas compartían juntos caminando, conversando y riendo, como si la pesadilla absurda jamás hubiera acontecido.

855

Al burócrata bocazas Dr. Fauci tenían que haberlo despedido desde inicios de marzo cuando, siguiendo el desacertado modelo de Ferguson, pronosticó dos millones y medio de muertos en los Estados Unidos. A este ídolo de pacotilla, a este pseudo científico de escritorio debían, incluso, revocarle su licencia médica. Al fin y al cabo nos ha costados trillones de millones de dólares en pérdidas. Y quiero aclararlo antes de que me lo digan, sin el lock down la cantidad de muertes habría sido similar o, incluso, menor.

854. Death to Me

Death to Me, en su segunda temporada, a pesar de ser una especie de extensión de Big Littles Lies, posee un elemento inédito: humor negro, además de un muy buen manejo del tempo. Sin embargo, una fuerte primera mitad luego se diluye entre el discurso inclusivista a ultranza y esa pésima manía de comenzar a tomarse a sí misma demasiado en serio.

853

El SARS Cov1, hermano mayor de nuestro contemporáneo SARS Cov2, también salió de China hace ya la friolera de 16 años. Su índice de letalidad era de un 11 % mientras el nuevo catarro chino no rebasa el 3%, por lo que cabe suponer que, si los comunistas de mirada inescrutable fabricaron esta última cepa de Coronavirus con el objetivo de destruir a sus enemigos en una especie de guerra biológica, equivocaron la fórmula completamente, debido a que el bicho de moda les ha salido mucho menos asesino que la versión previa. Lo que sigo pensando es que este germen pandémico de hoy en día es de carácter natural, y que la reacción histérica e hipertrofiada es producto de razones culturales y políticas más que médicas o epidemiológicas.

852

US President Donald Trump (L) listens as Director of the National Institute of Allergy and Infectious Diseases Anthony Fauci speaks during the daily briefing on the novel coronavirus, COVID-19, at the White House on March 24, 2020, in Washington, DC. (Photo by MANDEL NGAN / AFP) (Photo by MANDEL NGAN/AFP via Getty Images)

EL Dr. Fauci ha esparcido el terror irresponsablemente desde el inicio. Y uno deja de ser autoridad en cualquier tema cuando pierde credibilidad. Fauci, extralimitando sus funciones, ha sido el verdadero arquitecto de los estados de excepción en USA. Sus declaraciones han sido irresponsables y, sobre todo, no han estado basadas en evidencia científica. En un estado de derecho cualquiera donde se invoquen responsabilidades, este tipo perdería su licencia médica. Y en realidad Fauci, mucho más que un “científico de prestigio”, en realidad es un burócrata institucional. Al final de la jornada, nuestro conocido Fauci podría convertirse en el ancla que lleve hacia al abismo a la actual administración.

851. Fighting with my family

Fighting with my family” es inesperadamente divertida, fresca y vibrante. Además, tiene la rara cualidad de emocionar desde la honestidad, sin artificios ni lentejuelas vacuas. Sumémosle que Florence Pught es una actriz sencilla y soberbia y que la música utilizada es de primera. Y aparte de todas esas pequeñas cosas que les he dicho, la cinta de Stephen Merchant es algo más; es una aproximación cálida al mundo de los marginados y distintos, no desde la perspectiva proletaria del antiguo materialismo (que alguna vez monopolizó ese tipo de discurso) sino, todo lo contrario, desde el espíritu de la familia y de las relaciones humanas. Ojo, no es sólo una cinta para fanáticos de la WWE, es una historia acerca de cómo cumplir nuestros sueños. Y hay pocas cosas tan sinceras y sencillas y entrañables como esa.

850

Cuando la prensa miente, al menos te consuelas pensando en aquello de las “fake news”, pero … ¿y cuándo todos lo hacen? ¿Qué pasa cuando gobiernos, instituciones y medios, academias y personas se suman a este círculo vicioso que una vez echado a andar pareciera no tener fin? ¿Qué sucede cuando los presuntamente encargados de sostener la “verdad” son víctimas de la histeria? ¿Puede, acaso, institucionalizarse la generalización de la mentira? ¿La suma de muchas falsedades termina convirtiéndose en una nueva verdad? Hoy me levanté pensando demasiado. Quizás precisamente el “no pensar “ sea el mejor de los remedios.

849. Train to Busan

Antes de “Train to Busan”, Sang-ho Yeon filmó la cinta animada “Seoul Station”, a la que muchos ahora reconocen como una especie de precuela o pieza inspiratoria de la película de marras. Pero en realidad son historias paralelas en tiempo y casi lugar, con personajes y situaciones diferentes. Si en “Train to Busan” un padre y su hija intentaban sobrevivir a una epidemia zombie a través de un viaje a la ciudad de Busan, en “Seoul Station”, en cambio, una prostituta, un chulo y algunos otros corren por sus vidas a través del downtown de la capital coreana durante el fin de los tiempos. De más está decir que el manejo del ritmo es excelente y que la calidad gráfica también es de primer nivel. Si ya viste “Train to Busan” y te cuadró, es casi obligatorio que incluyas a “Seoul Station” entre tu lista de películas pendientes. Por Amazon Prime. De nada.

848

Un comentario personal sobre el nuevo pánico del Coronavirus. “Kawasaki disease y Covid, una relación a la cañona entre los nuevos difusores del terror”.

Al analizar estos tiempos que vivimos como resultado de la reacción de gobiernos e instituciones a la pandemia del Coronavirus, he tratado siempre de basarme en evidencia científica, es decir, en datos epidemiológicos, en estadísticas clínicas y en consideraciones médicas, para establecer análisis y conjeturas. He tratado también de evitar caer en el peligroso y fácil juego de las teorías conspirativas, sin dejar de intentar hacer una lectura personal de las consecuencias sociales que todo esto ha acarreado para nosotros en lo personal, y para las sociedades modernas en que vivimos.

No creo, por ejemplo, en el discurso de una guerra biológica intencional o en aquella otra cosa de la fabricación humana de un virus terrible para socavar a las sociedades occidentales. Me inclino a considerar, y se los he dicho antes, que el estado de excepción global que hemos experimentado es consecuencia del paternalismo exacerbado de los políticos que rigen hoy en día y sobre todo del miedo a la muerte que subyace en todas las culturas y regiones. Pero eso sería un tema para otro día. Hoy quiero hablar sobre una “nueva y terrible amenaza” que se cierne sobre nuestras cabezas, según los nuevos talibanes de la nueva moral. Es la nueva moneda del pánico que intentar echar a rodar entre nosotros. Ya lo habían intentado antes al arrebatarle al virus su verdadera naturaleza patológica para intentar vendernos la idea de que el germen mataba no por complicaciones respiratorias sino por el establecimiento de horrendos cuadros trombóticos debido al desarrollo de una coagulación intravascular diseminada, sin aclararnos, por supuesto, cuántos de esos casos registrados poseían otras complicaciones infecciosas como neumonías mixtas, constituidas por bacterias, donde las Gram negativas, por cierto, constituyen la primera causa de este tipo de complicaciones cuando la etiología es infecciosa. Pues bien, cuando revisamos las tablas estadísticas de la CDC descubrimos, sin sorpresas, que alrededor de un 15% de los casos reportados como fallecidos por la acción del Covid, en realidad portaban neumonías mixtas. ¿Acaso los pacientes con CID corresponden a este grupo estadístico? Lo más probable.

La nueva moneda del terror se ha echado a circular tras la mención de un par de políticos neoyorkinos de que se han reportado casos de Kawasaki disease, también conocida como mucocutaneous lymph node syndrome and Kawasaki síndrome, en niños menores de cinco años infestados con el virus. Pero ¿qué es en realidad la enfermedad de Kawasaki? Es una enfermedad febril aguda de la primera infancia caracterizada por vasculitis de las arterias medianas y pequeñas, que afecta con gran frecuencia a las coronarias. En los casos no tratados el índice de letalidad ronda el 25% y el deceso ocurre generalmente por “muerte súbita”. Existe también un riesgo de muerte posterior, donde casi el 2% de los pacientes fallecieron más tarde a causa de la enfermedad. Estos niños murieron mientras mejoraban o después de haberse recuperado aparentemente. Los exámenes post mortem revelaron una oclusión trombótica completa de los vasos coronarios, con el infarto del miocardio (IM) como la causa inmediata de muerte. Ahora se reconoce como la principal causa de enfermedad cardíaca adquirida en niños en el mundo desarrollado, superando a la fiebre reumática, y es un factor de riesgo para la enfermedad cardíaca isquémica en adultos.

Veinticinco de cada 100,000 niños sufren este cuadro en los Estados Unidos, pero en Asia la proporción es mucho mayor, con un índice de prevalencia de alrededor de 250 niños cada 100,000. ¿Y por qué se ve más en pacientes asiáticos, se preguntarán ustedes? Ah, pues porque, aunque la etiología de este cuadro transitorio es desconocida, se suele relacionar a factores genéticos. Uehara, Yashiro, Nakamura y Nayanawa apuntaron en su “Clinical features of patients with KD” en el Arch Pediatric Adolesc Med, diciembre 2004, que “Los hermanos de niños afectados tienen una probabilidad 10-20 veces mayor de desarrollar KD que la población general, y los niños en Japón cuyos padres tenían KD parecen tener una forma más grave de la enfermedad y son más susceptibles a la recurrencia”. Mason, Takahashi y Schneider lo habían corroborado antes en el cuarto simposio internacional sobre KD que se desarrolló en Dallas en 1993. Pero más importante aún es que en 1978, Kato y colaboradores descubrieron que los pacientes con KD tienen más probabilidades de expresar el HLA-Bw22J2, que es un antígeno complejo de histocompatibilidad importante visto predominantemente en poblaciones japonesas. Esto implicó aún más una influencia genética a la mayor susceptibilidad a la enfermedad de KD en pacientes japoneses. En la propia nación asiática se realizó un análisis de ligamiento de todo el genoma de los pares de hermanos afectados, y un análisis de ligamiento multipunto identificó evidencia de ligamiento en el cromosoma 12q24.

También se han evocado probables etiologías infecciosas, siempre con menor peso y sin especificación alguna, al desarrollo de la KD, tal y como nos corrobora el resultado de la encuesta epidemiológica de Yanahawa, Nakamura, Yashiro, Ojima y Tanihara realizado en todo el Japón en 1995 y 1996 y que sería luego dado a conocer en el congreso pediátrico de diciembre de 1998. Es decir, no existe evidencia alguna, más allá de sospechas sin respaldo empírico, de que infecciones puedan causar este cuadro. Entonces ¿cómo es posible que ya se esté responsabilizando con toda seguridad, como han hecho algunos médicos e instituciones, al Covid-19 de la nueva aparición de casos de KD? ¿Se ha reportado la ascendencia racial de los pacientes afectados? ¿Se nos ha revelado el procedimiento diagnóstico en cada uno de estos cuadros? ¿Se han documentado los hallazgos de laboratorio sugestivos que incluyen velocidad de sedimentación globular elevada (VSG), proteína C reactiva elevada (PCR), hipoalbuminemia, anemia, alanina aminotransferasa elevada (ALT), trombocitosis, leucocitosis y piuria? ¿Se ha respetado el criterio de la American Heart Association (AHA), que sugiere un algoritmo para el diagnóstico? ¿Se ha realizado una ecocardiografía como estudio de elección para evaluar los probables CAA en los intervalos de tiempos establecidos, que son en el momento del diagnóstico de KD, de 1-2 semanas después del inicio de la enfermedad y al final de 5-6 semanas después del inicio de la enfermedad? Y aún de haberse seguido todos los protocolos obligatorios ¿Cómo ha sido posible linkear directamente al Covid-19 con esta complicación cuando en el transcurso de los últimos sesenta años ha sido imposible establecer una relación etiológica exacta entre infecciones y KD?

Son afirmaciones tomadas por los pelos para infundir pánico y terror. No puedo pensar en otra cosa. Y cuando no existen ni los conocimientos ni el pensamiento crítico entonces es muy fácil dejarse llevar por la histeria y la propagación del miedo. Es inquietante la manera en que profesionales e instituciones están doblando la cerviz sin siquiera cuestionar lo que se dice. La ciencia, señores, es necesaria. Violar sus normas en pos de obtener un resultado político cualquiera no es sólo una falacia conceptual, sino también un hecho equívoco y amoral.

847

Que si aparecen nuevos casos positivos en Wuhan, que si en Corea los números de contagiados vuelven a subir, que si resurge el brote en algunas naciones europeas… Por supuesto. ¿De qué se asombran? Esta cepa viral no desaparecerá hasta que se cree inmunidad colectiva (incluyo el tema de “la probable vacuna” como una opción). Lo he dicho infinidad de veces: ¡pretender no contagiarnos por un virus respiratorio es como tratar de luchar contra un Dios omnipotente! Y mientras tanto, los administradores del bien y la decencia continúan inoculándonos el pánico. A los amigos que estimo les aconsejo que dejen de fantasear con virus artificiales y malvados científicos de laboratorio y que comiencen a preocuparse de sus políticos locales y del asalto a cada una de nuestras libertades individuales. Allí es donde reside el verdadero peligro.

846

El eminente epidemiólogo sueco Johan Giesecke lo explica mejor que yo. Las cuarentenas absolutas poseen simplemente un trasfondo político:

… no hay evidencia científica para la mayoría de las restricciones que están tomando los países. Creo que para los políticos es importante mostrar fortaleza y acción, y observo que ese es un motivo importante para las cuarentenas estrictas”

845

Hasta el 8 de mayo pasado el CDC ha estipulado, guiándose por los diagnósticos englobados en los certificados de defunción de todo el país, que el Covid SARS-2 es la causa directa hasta el momento de 47,128 muertes. A ello le suman 20,819 casos más de neumonías mixtas, es decir, donde el germen causal no ha sido el Coronavirus sino una sumatoria de ellos: bacterias, hongos, etc. Otros 11.177 casos reportados como muertes debido a la pandemia no tienen un respaldo patológico avalado por el centro de estadísticas oficial. La suma de las tres cifras da el gran total de 79,124 muertes “por Covid-19”. Es decir, un 40.4% de ese total está simplemente inflado y parece corresponder a causas ajenas al virus.

No obstante, si tomamos a pie juntillas la gran cifra total de más de 79 mil muertes, el índice de mortalidad del germen en USA sería de 0.023%. O lo que es lo mismo, cualquier persona que resida en los Estados Unidos ahora mismo tiene una posibilidad de 0.023 en cien de morir a causa del Covid SARS-2. Ahora, si respetamos la cifra más exacta de muertes directas producidas por Coronavirus, el porcentaje de mortalidad desciende a un 0.014% de probabilidades de morir. Mientras tanto, el número de desempleados y de gente bajo el umbral de la pobreza sigue incrementándose semanalmente por millones. Juzguen ustedes.