1078

Tristes noticias desde la California socialista: Disneyland despide a 32 mil trabajadores debido al paro permanente y forzado por el Covid. Y el alcalde de Los Angeles aprobó una ordenanza para cortar la electricidad a aquellas casas donde se reúnan muchas personas a celebrar Thanksgiving. Es el futuro que nos aguarda de perpetuarse el fraude.

1076

Las evidencias de fraude son apoteósicas: testigos presenciales, declaraciones juradas, videos incriminatorios, análisis circunstanciales como estimaciones matemáticas y algoritmos estadísticos. El problema no se reduce a la existencia o no de pruebas. El verdadero intríngulis es la funcionalidad de las instituciones en una entelequia de nación que está podrida.

1075

Una guerra cultural se libra también en Cuba, aunque muchos (la mayoría) ni se enteren. Ya pronto llegaremos al ejercicio de la mismísima justicia social crítica en los ajados muros del malecón. Por ahora se discrimina (siempre hay alguien que pone el guaniquiqui y el poder) a aquellos que disienten de las grandes agendas oficiales. En la relativización del tema de la libertad de Cuba se implementan atisbos de las políticas de la neo izquierda que moran en las “democracias” occidentales. Por ahí ya se despliegan las banderas de las ideologías de género y de raza, incluso, como si la miseria no los rasara a todos en un idéntico nivel. La cebolla tiene muchas capas, amigos míos. Desgajarlas no es cosa de semanas ni meses.

1073

¿Es el optimismo fatuo el mal de nuestros días? Hay gente que defiende sus ideas desde una perspectiva naive, poco seria, fantasiosa. Personas que sustentan sus posiciones basados en un video de “Juanita la patriota del solar” donde la “analista” de marras lee una especie de tarot político para predecir el futuro venidero. No hay que llegar a tal extremo. Aün existen medios conservadores, por ejemplo, que con poquísimos recursos se acercan a los hechos desde una perspectiva más seria y analítica, casi siempre manteniendo una sana actitud de optimismo cauto o realismo expectante.

Lo que sí me parece absolutamente claro es que si Joe Biden se convierte en el próximo presidente de los Estados Unidos, entonces habrá muerto la democracia norteamericana y se habrá institucionalizado el fraude. Nunca más habitará la casa blanca un mandatario verdaderamente conservador o libertario. Será la apoteosis del nuevo comunitarismo global.

1072

Pienso que vivimos una etapa de la historia en que las ideologías clásicas y los partidismos construidos en base a esas ideologías pierden peso. Ya no se trata de la posición que el hombre ocupe en relación al papel del Estado. El discurso en ciernes, probablemente aún poco claro y conciso, trasciende toda esa narrativa que se impuso desde los tiempos de la ilustración hasta estos años. Nos dirigimos, amigos míos, a otro lugar distinto. Nada es casual. Nunca lo ha sido.

1071

La mitad de mi familia paterna está constituida por españoles (que ni siquiera conocen Cuba, por ejemplo). La razón es que mi viejo es hijo de dos emigrantes peninsulares que dejaron hermanos, primos, tíos allende a los mares.

La familia de mi madre, en cambio proviene, por un lado, de mi bisabuelo, un gallego que fue oficial del ejército español durante la guerra en la isla, y de mi bisabuela, prima del presidente Gerardo Machado. Eso sí, no hay realeza alguna entre mis genes, a no ser que nos remontemos al final de los tiempos, donde dicen que todo se reducía a un puñaíto de africanos que aún no salían a recorrer el mundo. De ser cierto, reyes, emperadores, faraones… todos son parientes y dolientes míos. Así que ya saben…

1069

El psicólogo Steven Pinker vuelve a refrendar, en entrevista concedida a Karen Weintraub, del New York Times, su visión optimista de la historia sobre el presente y el futuro. Tengo varios amigos que son fieles deudores de estas teorías. Yo mismo comparto muchos de los puntos de Pinker. Sobre todo, aquello de que la ilustración terminó imponiendo al mundo occidental una serie de valores que aún persisten. No lo afirma exactamente de esta forma, claro, pero es lo que trasmite al decir: “The most overarching explanation would be that the Enlightenment worked. The idea that if we — we being humanity — set ourselves the goal of improving well-being, if we try to figure out how the world works using reason and science, every once in a while we can succeed”.

En pocas palabras y para que se entienda, la Ilustración ha sido la apoteosis en el proceso de doma del animal que somos. Sin látigo y bozal, todavía moraríamos en feudos. El problema está en si se completa la elipsis de la historia y terminamos varados en la visión retraída del primer Fukuyama. Si las acciones de los hombres posee un comportamiento redondo, entonces ¿cuándo será el momento en que regresemos al punto inicial del que escapamos hace ya varios siglos? Para algunos, el desarrollo exacerbado de la tecnología tendría la respuesta…

1068

Acabo de tropezarme con la predicción más sabia y certera que he leído o escuchado acerca de las elecciones norteamericanas del pasado 3 de noviembre. La hizo el venerable Fred Siegel, senior fellow at the Manhattan Institute y professor of modern American history at the University of Paris unas semanas antes de la gran virada de tablero. Siegel, uno de los intelectuales no partidistas de los últimos tiempos que más admiro por sus estudios minuciosos sobre la crisis del excepcionalismo norteamericano, dijo (es válido estremecerse):

“Mi sospecha es que el día de las elecciones, Trump ganará en las urnas por un margen razonable. Pero después de haber visto esto suceder en California, me percato de cómo funcionan ahora las elecciones. A los demócratas se les dará un objetivo para el número de votos que deben alcanzarse o fabricarse en las próximas semanas. Y dependiendo de cuánto tiempo tengan, y esto será algo que finalmente será llevado a los tribunales, ganarán por poco y eso nos pondrá en una crisis constitucional. Eso es lo que anticipo. Puede que esté completamente equivocado”.

1067

Otoño del 2029: El mundo occidental ha echado a andar su cuarta cuarentena absoluta en lo que va del año, ante la exacerbación de la epidemia de rinovirus que ya ha costado la muerte de 11 personas en el planeta durante los últimos 10 meses, 7 de ellas tras sufrir accidentes automovilísticos y ser diagnosticados con el germen en las salas de Anatomía Patológica.

Como una muestra de civismo ejemplar, manifestaciones inmensas en el oeste de Europa, los Estados Unidos y amplias regiones de la América Latina se llevaron a cabo (con mascarillas y cascos protectores) para exigir a sus gobiernos un nuevo lock down ante el terror generado por el virus que, según fuentes médicas, cursa con un cuadro terrible de estornudos y coriza.

1066

Hoy me levanté pensando en esto:

Se acuerdan de la ‘posverdad’, ese neologismo fatuo surgido de las más recónditas entrañas de la montaña Saurón (entiéndase “izquierda sosa digital”) hace ya un par de lustros y, que como boomerang primitivo, basta con echarlo a volar al aire para que se devuelva con violencia inusitada a machacarte la cabeza? (Y es que nada es más emocional que la histeria colectivista, vale decirlo)

Pues bien, esa denominación tan típica de la neo lengua imaginada por un Orwell cualquiera se ha hecho sangre y carne en estos días. Si no… ¿cómo explicar que las ciencias epidemiológicas y médicas hayan sido pasadas a llevar por gobiernos, instituciones y burócratas en el último año? ¿Cómo justificar la debacle absoluta del periodismo occidental? ¿De qué manera comulgar con la negación anti eidética de una trampa masiva frente a la vista de todos?

La fragilidad de nuestras sociedades ha pasado a tomar el mando. Es este un hecho factible con la proposición de Charlie Kirk que plantea que el estadio final de una civilización está dominado por los débiles y no los fuertes. Yo agregaría que a medida que la serena quietud de la comodidad (fruto del desarrollo exacerbado de las tecnologías) nos domina, el instinto de supervivencia animal se va perdiendo. Y el problema con esto es que siempre quedarán lobos deambulando, prestos a lanzar dentelladas…

1064

Cuando Julio César fue obligado a regresar desde Las Galias, sus enemigos en el senado romano, políticos y jueces, pretendían acusarlo de traición a la patria y obligarlo al ostracismo y el destierro. Pero el agudo general decidió cruzar con sus tropas el Rubicón, tras decir “La suerte está echada”, promovió una guerra civil y terminó salvando a Roma; o condenándola, lo que es casi lo mismo… De haber existido una prensa republicana en aquellos tiempos antiguos, todos intuimos de qué lado habría estado. (Por cierto, Egipto terminó decapitando a Pompeyo una vez que la derrota de los conjurados fue evidente). La historia, a veces, suele ser cíclica…

1063

Imaginen una escena como esta hoy en día: la mujer grita en medio de una céntrica calle de New Orleans mientras dos tipos negros corren con su bolso en la mano. Una rubia (Ellen Barkin) derriba a uno de los cacos de un carterazo en las “zonas pudendas” (que denominación tan chea) mientras un policía de civil (Dennis Quaid) le lanza el auto encima a los ladrones, los derriba hacia el duro asfalto y los esposa. ¿Se imaginan? ¿Se imaginan una escena como esa en los tiempos mierderos que vivimos? ¿Un policía blanco encima de dos delincuentes negros, ejerciendo la violencia redentora de la ley?

The Big Easy (1986) es una comedia romántica con tintes de cine noir, o lo que es lo mismo, un compendio de vago condicionalismo moral, lo cual sería más que escandaloso en estos días, por supuesto. Una piececilla de Jim McBride polémica y “reaccionaria”, divertida y ligera, como aquellos tiempos.

La redención final, inevitable, necesaria, “moral”, es fácil, simple, sin nudos complejos que desatar, como Alejandro Magno cortando la atadura frigia al borde del Helesponto con su espada… de un sablazo, zas…. En la actual cultura de la cancelación, The Big Easy clasifica para estar entre las primeras eliminadas. ¿Apostamos?