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Cuando Julio César fue obligado a regresar desde Las Galias, sus enemigos en el senado romano, políticos y jueces, pretendían acusarlo de traición a la patria y obligarlo al ostracismo y el destierro. Pero el agudo general decidió cruzar con sus tropas el Rubicón, tras decir “La suerte está echada”, promovió una guerra civil y terminó salvando a Roma; o condenándola, lo que es casi lo mismo… De haber existido una prensa republicana en aquellos tiempos antiguos, todos intuimos de qué lado habría estado. (Por cierto, Egipto terminó decapitando a Pompeyo una vez que la derrota de los conjurados fue evidente). La historia, a veces, suele ser cíclica…

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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