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La implementación de la vacuna contra el Covid-19 es otra muestra más de cuánto nos hemos alejado de la ciencia y de cuánto están primando intereses monetarios o geopolíticos sobre el raciocinio y los hechos empíricos. Resulta que a quien se vacuna se le sigue tratando como un probable enfermo o contaminador: tiene que usar tapaboca, mantener el más estricto distanciamiento social y volverse a inocular a los cuatro meses porque (permítanme carcajearme en este punto) la inmunidad se pierde. Lo dicho, vivimos en una nueva edad media. Quizás les parezca exagerada mi posición, pero les aseguro que terminarán dándose cuenta, de una manera u otra, de cuan inocentes fueron.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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