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La dictadura cubana nunca fue ese macho alfa estoico y referencial que pretendió ser alguna vez. La Cuba de los últimos sesenta años, y sobre todo de los últimos treinta, ha sido parte alegre y entusiasta (aunque disimulando, siempre disimulando) de esa globalidad comunitaria en la que todos moramos. El affaire Covid lo ha demostrado con creces. La histeria compartida quizás explique, en gran medida, el por qué el castrismo ha sido un mal menor para las democracias occidentales, a pesar de su horror incuestionable.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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