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“La vida sigue” es una frase terrible, aunque el hecho en sí no deje de ser cierto. Y es una frase terrible porque significa el triunfo de la apatía, de la condescendencia, de la derrota ignominiosa. Es una justificación cómoda y simple para la cerviz doblada. Es un acomodo filológico para la esclavitud futura. “La vida sigue” viene a ser la continuación forzosa y dicotómica del optimismo fatuo. Es decir, de un pájaro horrendo las dos alas.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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