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Cuando Russell Rouse y Clarence Greene escribieron el guión de DOA, probablemente no sospechaban que la era de oro del cine noir norteamericano llegaba al final, quedando su peculiar narrativa como una de las historias más brillantes del género, a pesar de lo poco pretencioso del filme armado por Rudolph Maté. El advenimiento de los “jóvenes furiosos”, dibujados a la usanza de Lee Strasberg, clavaría el último estacazo en el corazón atribulado del antiguo cine norteamericano, para dar paso a la etapa brillante de los Brando y los Kazan de turno. DOA ha sobrevivido, a pesar de sus múltiples falencias, la etapa del cine estadounidense de la post guerra, y con el andar del tiempo se ha convertido, incluso, en una pequeña pieza de culto a la que vale la pena volver de vez en cuando.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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