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Que Deep Purple haya sido inducido tardíamente al hall of fame del rock and roll en el año 2012 no sólo es una vergüenza intolerable sino una demostración palpable de que premios e instituciones en el ámbito cultural (y últimamente científico y social) no significan absolutamente nada y no atesoran validez alguna. (Dejemos el tema de los raperos y poperos dentro del hall para otro momento).La tríada de (en mi opinión) In Rock (1970), Fireball (1971) y Machine Head (1973) remodelaron la música popular de la época y lanzaron al género a su nivel musical más excelso. Y no olvidemos el Made in Japan (1972), que dejaría constancia de la genialidad de la banda en sus actuaciones en vivo. Por cierto, el Made in Japan habría sido simplemente Made in Switzerland de no haber sido por aquella bengala que quemó hasta sus cimientos al teatro casino de Montreaux mientras Frank Zappa interpretaba King Kong. (Burlar al fisco inglés fue un acto noble que sólo merece reconocimientos y alabanzas)

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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