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Vi hace un par de meses nuevamente The African Queen (1951). Me asombra que con tantos negros y nazis merodeando (tal y como acontecía en la región en tiempos de la segunda guerra), aún no la hallan estigmatizado (¿o ya lo hicieron?). La adaptación de la novela de C. S. Forester no solo nos muestra la fiereza, sino también la bondad y la inocencia de otros tiempos. La obra de John Huston de 1951 es, sobre todo, una pieza oral, prácticamente teatral, a pesar del acaudalado rio Congo y de la imperturbable selva. A ello súmele dos actuaciones portentosas, dos personajes memorables y ese carácter épico que John Huston solía otorgarle a sus filmes, y se dará de bruces con una película eterna.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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