1390

Antes de ayer comencé a ver “Vivo”, ese bodrio animado creado por la Paramount de Sony sobre la música cubana. Detrás de un proyecto en el que se encuentren Lin Manuel Miranda y los esposos Estefan, sólo podremos encontrar ese tufillo a revisionismo estético y político que anima al nuevo mundo en que vivimos. Detrás de las fachadas coloridas de la Habana Vieja y de un malecón inmaculado, el hallazgo y la certeza de que la isla castrista es una especie de semiparaíso musical a pesar de las notables escaseces, siempre generadas y profundizadas por el imperio vecino, claro está. Pero… además de la relativización del horror, la obra se resiente por sus personajes off de topic y empalagosos, por la sonorización mediocre, por el ninguneo oprobioso de la historia… Antes de ayer comencé a ver “Vivo”, esa rara y aburrida historia de un mono verde cubiche. Y como era de esperar, no pude ni quise terminarla…

1389

El cristianismo sobrevivirá por los siglos de los siglos. La institución política y burocrática siempre merodeará alrededor del poder. La renuncia de Ratzinger y la ascensión de Bergoglio no fue una casualidad simple y espontánea. Se preparaba el camino para la entrada a esta nueva etapa de la historia de los hombres. La institución no es el problema… la fé quizás…

1388

Hace unas semanas vi por primera vez TRUE GRIT (1969), la versión original de Nathan Hathaway sobre la cual, luego, los hermanos Coen construirían una nueva versión. Y la opinión que me he formado, al final de la jornada, es que el True Grit original es superior a la pieza coeniana por dos razones principales: la simpleza de sus postulados y la claridad con que se cuenta la historia. Además, a pesar de la grandeza de Jeff Bridges, por acá tenemos a John Wayne, el legendario Duke, y ése es un factor imprescindible.

Al igual que en Hondo, por ejemplo, al personaje de Wayne se le relaciona en este caso con una adolescente que busca vengar el asesinato de su padre. La relación que se establece entre el rudo pistolero y la decidida y cándida muchacha realza el carácter humano del excepcionalismo norteamericano. Y es que Wayne interpreta una y otra vez al mismo personaje, pero de manera memorable. El Duke es la representación del conquistador americano, héroe con virtudes y defectos, pero de gran corazón y un sentido moral de la vida superior al de la masa común.

A todo ello añadamos la curiosidad de contar en papeles secundarios con un todavía poco conocido pero veterano Robert Duvall (antes de The Godfather) y con un asiduo de las cintas del oeste de la época, el gran Dennis Hopper (¿acaso lo recuerdan en High Moon?)

No hay dudas de que la pulcritud estética de los hermanos Coen es cuasi insuperable, pero la prístina hechura de Nathan Hathaway, tan ajena a estos tiempos, tan simple y exquisita, es un ejercicio prácticamente inalcanzable para cualquier obra reciente. Nos hemos complicado demasiado, ya no es la principal virtud narrar historias que necesiten ser creídas. Nos ha sobrepasado la maldita circunstancia de la post modernidad, parafraseando a Piñera. Y no creo, en lo absoluto, que vayamos a echar pie en tierra para volver a mirar hacia el pasado. Allí radica la magnífica importancia de una pieza como la original True Grit, en la certeza de que siempre será pura, inolvidable y cercana.

1386

Al parecer los conversatorios en el espacio de la post convención de la cubanidad, específicamente los del domingo en la mañana, donde esbozaba la idea que tantas veces les he conversado a ustedes sobre la muerte de las ideologías tradicionales y la ascensión del muy próximo globalismo totalitario como nueva forma de comunitarismo cultural y, por ende, de sometimiento individual “sui generis” a través de la tecnología y la propaganda biológica anti científica, fueron provechosos y productivos.

A raíz de ellos, por cierto, una serie de deportistas y pensadores destacados como José Modesto Darcourt, Orestes Kindelán y otros, han publicado interesantes artículos en la revista Ego de Kaska, nacida al amparo del doctor Angel Callejas de Velazquez, que les recomiendo revisar. En todos ellos se intuye la fuerza irreductible del pensamiento nietzscheano a través de los postulados de Lamar sobre, y permítanme pavonearme un poco, la idea seminal (no la de Eco de matar a un monje, por supuesto) que yo les he esbozado durante los últimos meses…

1385

La Cuba miserable es propensa a las pestes. Allí un germen cualquiera que cause neumonías arrasará con la gente. Es infinita la pobreza! Y si a ello le sumas esta nueva especie de reconcentración weileriana, donde todo el mundo es obligado a hacinarse en lugares sórdidos y putrefactos, encontrarás la ecuación perfecta para el dolor y la muerte. El comunismo es horrendo; una pesadilla irrespirable. La orfandad de las más simples medicinas es sólo una de las tantas consecuencias. Pero… no ha sido sólo el covid… Epidemias más letales han asolado a la isla que se vanagloria de sus falsos ídolos castristas (Mijain, de la Cruz y tantos otros): la leptospirosis ratonil, el dengue hemorrágico mortal, las meningitis virales y bacterianas… cualquier cosa! En la pesadilla marabusiana de la isla, la gente seguirá protestando a cada rato a la par de celebrar las “victorias” deportivas de un testaferro de la tiranía. Ese carácter esquizofrénico y psicótico es la real pandemia que atormenta a sus almas… lo demás es bobería, Sarría…

1384

THE WAY BACK (2010) es uno de los testimonios más poderosos filmados en contra de la ideología comunista. La adaptación del maestro Peter Weir de una novela homónima autobiográfica de Slavomir Rawicz, cuenta la historia de un grupo de hombres que escapan de un gulag siberiano tras la invasión conjunta de soviéticos y nazis a la sufrida Polonia. Atravesaron el desierto de Gobi y los fugitivos arribaron a Llhasa, tras esquivar a la Mongolia comunista.

Weir nos narra la sobrevivencia más trascendental y menos reconocida de todas: la de los colectivismos; y como tal es una obra brutal pero precisa y comedida. No hay necesidad de exagerar el horror cuando el horror es real.

El maestro australiano filma su ¿obra postrera? con la eficacia de siempre, a la usanza de sus grandes piezas… Gallipoli, The Year of Living Dangerously, Witness, Dead Poets Society… emocionándonos a cada rato, haciéndonos sentir que estamos vivos…

Por cierto, el recuento final de Weir es estremecedor hasta las lágrimas. Su grito de denuncia intenta no caer en el vacío. No sé yo si el testimonio de The Way Back os servirá de alguna cosa, pero en un mundo donde predomine el sentido común (una utopía, lo entiendo) cualquier alarido admonitorio no debería caer en saco roto.

Señores, el comunismo es una plaga que hace ya mucho tiempo debió haber sido erradicada. Ahora es demasiado tarde, sus garras se han clavado en el esfuerzo postrero de los hombres por permanecer esclavos. La libertad no ha sido más que una utopía!

1383

Respondiendo a un amigo, en un provechoso intercambio por messenger:

“El mundo ha cambiado. Nos encontramos ya, desde el año pasado, en una nueva etapa de la historia. Muchísimos teóricos, ensayistas, politólogos, quedarán en desuso. El discurso y la visión de la realidad tendrá que acomodarse a esta nueva circunstancia. Sólo aquellos grandes filósofos que indagaron profundamente sobre el más universal y prevalente de los temas: la naturaleza humana, sobrevivirán a la furia de los nuevos tiempos”.O lo que es lo mismo, el tradicionalismo especulativo ha muerto. Lo triste, o lo trágico, es que muchos de los involucrados apenas si se enteran…