2016

Hablemos sobre las elecciones de medio término del próximo mes de noviembre aquí, en los Estados Unidos. Sí, es muy posible, como muchísimos de ustedes afirman con entusiasmo, que el partido republicano retome la mayoría en una o ambas cámaras. Por qué pasaría una cosa como esta? En primer lugar, porque el “gobierno” de Joe Biden ha resultado ser un verdadero desastre, tal y como se preveía. En segundo lugar, porque de manera tradicional el partido en el poder suele perder este tipo de comicios. En tercer lugar, porque en las últimas elecciones presidenciales una mayoría sin precedentes votó por el infausto Trump aunque el resultado electoral fraudulento haya dicho lo contrario.

El probable desenlace plebiscitario será difícil de maquillarse, tal y como ocurrió en las presidenciales, pues no creo que el sistema esté arreglado y dispuesto para “ripiar” a una mayoría de candidatos. Es decir, siempre podrá cometerse un fraude por aquí, una trampilla por allá, pero el timo escalofriante de hace un par de años seguramente no podrá replicarse ni siquiera en una minoría de contiendas.

Ahora, coloquémonos en el escenario de que el republicanismo gana una o ambas cámaras. Qué pasaría? Primero tengamos en cuenta que estaríamos hablando sobre la victoria de un partido que, por encima de cualquier otra cosa, sólo le importa regir siguiendo cualquier regla establecida, sea esta cual sea. Bien, de ganar el republicanismo no sucedería absolutamente nada.

Este es el partido que apuñaló por la espalda al presidente anterior, al que abandonaron, traicionaron y crucificaron largo y tendido entre el 2016 y el 2020. Este es el partido que, en nombre de un falso progreso y humanismo ha traicionado los principios del conservadurismo de pé a pá. Este es el partido que a sabiendas de que por mediación de un fraude-golpe se les despojó del poder, siguió jugando a la normalidad en aras de mantener privilegios y de seguir “en el discurso”. El partido republicano es tan necesario a la causa de la muerte del excepcionalismo norteamericano como el demócrata, nunca lo olviden.

Pero una victoria del republicanismo en estas elecciones de medio término traería consigo, sobre todo (lo cual es una cosa inevitable; a estas alturas no me pregunten por opciones) un precedente peligrosísimo y letal: la validación de una democracia disfuncional y fraudulenta con la cual muchos de ustedes aún se siguen emocionando y, aún peor, esperanzando.

Con ello seguiría cimentándose la ilusión del “poder del pueblo”, una cosa siempre inexistente pero que en los tiempos que corren, despojados del discurso ideológico tradicional, amenaza con apuñalar definitivamente la yugular del discurso de los padres fundadores. En todo caso, USA está muerta y nosotros somos sólo testigos del desfile fúnebre.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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