1483

Israel, esa nación que ha resistido contra viento y marea el acoso de sus vecinos deplorables, se ha rendido mansamente a la histeria del covid. Ahora puja por la cuarta vacuna. El miedo ancestral de la manada se ha impuesto entre el (siempre) espíritu comunitarista judío. Al Israel soberbio y voluntarioso, el terror a la muerte lo ha puesto de rodillas… (aquello de la temprana traición de Netanyahu jamás fue casualidad alguna)

España y Grecia, al mismo tiempo, vuelven a establecer la obligatoriedad del uso de la máscara en espacios libres y los otroras recios y curtidos österreicher han trancado a las gentes en sus casas…

Casi 22 meses después, los prolegómenos de la nueva era siguen cincelándose metódicamente, a la vista de todos… y la gente creyendo que la antigua dinámica ideológica continúa perdurando!

Sigan fantaseando con que el chicharrón es carne!

1482

El Zinfandel de 7 Deadly Zins es grueso y poderoso en copa, con un rojo brillante simplemente hermoso. De equilibrio medio entre taninos, cuasi complejo al paladar, es seco (como buen californiano) y posee una cierta tendencia a la acidez, cosa que lo aleja de bebedores conservadores. Es muy probable que esta versión del 18 suavice su carácter con una guarda de algunos años, con lo que podría convertirse en un rojo de ley. Acompañando huevos hervidos sazonados con aceite de oliva, sal del Himalaya y pimienta negra, saca lo mejor de sí. Recomendable.

1481

Estamos en invierno. Gran cantidad de virus, como siempre, allá afuera. Un PCR poco fiable con gran margen de falsos positivos (comprobados por mí a lo largo de estos interminables meses) y un test de Ag Covid 19 que comienza a fallar. Cuántos casos reales de Covid hay ahora? Probablemente menos de la mitad, mucho menos, de lo que las cifras dicen. Si usted deseaba vivir en un mundo atenazado por el miedo profundo y la amenaza constante (y risible) de un apocalipsis natural, pues… ahí lo tiene. Es hora de menearse y disfrutarlo.

1478

Ha muerto mi estimado amigo Juan Felipe Benemelis. Me he enterado esta mañana. Ya sabía previamente de su condición. De más está decir que la tristeza me invade (me ha pegado un gaznatón soberbio). Lo vi hace poco tiempo durante la Convención de la Cubanidad, donde nos pusimos al día. Nos respetábamos muchísimo intelectualmente. Era un gran tipo y un gran estudioso y pensador. Lo echaré de menos, como todos. Su obra inmensa quedará, a la espera de ocupar el espacio que merece. Ya nos tropezaremos nuevamente! Mis condolencias a la abnegada Irma E Sanchez y al resto de sus familiares.

1477

Casi que acabo de enterarme. Pity se nos murió en Julio de este año. Tuvo una cirugía en el hospital de Colón, un matadero moderno. Buena parte de los recuerdos de mi niñez se van con ella. En paz descanse quien me decía “hijo”, la madre de Vitico, el hermano rodeado de hembras quien siempre me llamó su “único hermano varón”, ya fuera en la primaria, en las duras calles de la Creche o en el pre AG 28 de Jaguey. Los echo de menos, que es como echar de menos a la infancia y a la vida que fue. Abrazos

1475

Transhumanismo… lo que viene…

«La mayoría de la gente piensa que los robots están hechos de metales y cerámica, pero no se trata tanto de lo que está hecho un robot como de lo que hace, que es actuar por sí mismo en nombre de las personas»

*Josh Bongard, profesor de Informática y experto en Robótica de la Universidad de Vermont

1473

Llevamos a Harry a la clínica de mi cuñada Thais Herrera, médico veterinaria, que junto a sus asistentes lo revisó de arriba a abajo y descubrió varias cosillas. Tiene una infección de oído notable, una enfermedad de la piel típica de caninos, leve anemia y disfunción tiroidea, un balín de perle alojado en alguna parte del torso… En tratamiento pleno y con cariños y mimos, comienza a recuperar la vida que ya no tenía (o que nunca tuvo)…

1472

Si me viera en la obligación de recomendar, hoy mismo, un vino excelente que no costara más de 12 dólares la botella, este 7 Moons californiano del 2019 se llevaría las palmas. Esa combinación de Syrah, Merlot, Zinfandel, Cabernet Sauvignon, Malbet y Grenache, mucho más allá de lo que podría pensarse, reposa en armonía perfecta. Su sabor es exquisito, equilibrado, monstruosamente sabroso, su pasar y su bouquet no van a la saga de tintos superiores; su color es tan hermoso que abochorna… Acompáñenlo, como yo, con un arroz blanco con picadillo y sus vidas serán mejores y recordables desde ahora…

1471

Texto leído en las Navidades Literarias organizadas por Ediciones Exxodus

El destino de El Principito, la obra de Antoine de Saint Exupéry, podría haber continuado siendo el de clasificarse como decano y previsor de la literatura de autoayuda, esa especie de pseudo psicología tan en boga durante las últimas décadas del siglo pasado y lo que corre de este, de no ser quizás por la llegada de una nueva edición catalogada por la casa Exodus, ejemplarmente marqueteada por el cubano barcelonés Roger Castillejo Olán y traducida y “epilogada” por el doctor Angel Velazquez Callejas.

Con ilustraciones sui generis del artista Felipe Leon Echenique, la nueva aparición de El Principito a tierras macroscópicas de un mundo sumido por la incertidumbre del arribo de una nueva era, no debiera de ser un hecho que pasara inadvertido. Sobre todo si consideramos que al texto siempre inescrutable y falsamente predecible del piloto francés se le suma ahora la naturaleza terrible y reveladora de la pluma afilada de Callejas, que despoja del carácter falaz, del buenismo dulzón y contemplativo, del edulcorado caparazón de “historieta para niños” y “ejercicio moral para adultos” a la obra de Exupéry, para relacionarlo, revolverlo y redimirlo con el pensamiento iconoclasta del más terrible de los maestros filósofos del siglo XX, Friedrich Nietzsche.

No seré yo quien les revele lo que corresponde, de manera individual, a cada lector curioso que se apropie de esta nueva edición de El Principito. Como en todo ejercicio contemplativo anterior ejecutado por Angel Velazquez Callejas, sí puedo decirles que los espacios para sopesar e interpretar cada aseveración, son infinitos, y podrá estarse de acuerdo o no con el doctor Callejas acerca de la prevalencia del pensamiento nietzscheano en la entelequia exuperiana, pero de lo que sí no tengo dudas es que luego de avistar el epílogo del libro, jamás podrán volver a acercarse de igual forma a la obra de marras.

Callejas, un provocador criollo, un busca pleito ilustrado, heredero indemne de aquellos polemistas del ágora griega, de los hijos urbanísticos de Pericles, nos obliga a reflexionar sobre la naturaleza no cándida de la existencia, sobre los entresijos falaces de la simpleza, develando que la pieza de Saint Exupéry no es más que una prolongación del “destornillamiento”de la ascesis espiritual de la cual el sabio alemán fue un impulsor casi único y vital. Y que la propia figura del principito es una nueva lectura de un niño Jesús post navideño, derrumbe de la metafísica clásica y neo surgimiento de la ontología fenomenológica del ser en el mundo.

No debemos sorprendernos por la continua intención de Velázquez Callejas de intentar legar una lectura más allá de la apariencia conformista y simplona de las asociaciones superficiales. Ya lo hemos constatado antes en sus estudios en relación a Cuba o a la literatura del exilio o a la poesía edulcorada y huérfana de espíritu de la creación palpable. Y es que si algo distingue el propósito intelectual de Callejas es el del inconformismo a todo trance. Por eso su cabalgata en contra de toda falsedad posible. Y la lectura previa de El Principito, a vista y paciencia de Callejas, no es más que una falacia generada por la mediocridad, que no les quepan dudas.

Pero Velazquez no se detiene en el carácter intelectual de la obra de Saint Exupéry, sino que se arriesga a “entronarla” dentro de un carácter vivencial literario, afirmando que El Principito es una obra de acción vanguardista, tal y como corresponde a la etapa histórica en que fue concebida. Y como colofón de su disección patológica, en términos puramente científicos, Callejas dice que esta obra “No se trata tanto de un ideal construido por la proyección del pensamiento más allá de los hechos o del tiempo como de una invitación al hombre a redescubrir los fundamentos pre reflexivos de su existencia, porque éstos son la condición de su realización. El hombre como el Principito- dice Callejas – esta llamado a construir en la estrella la inmunidad individual y colectiva de la cultura”.

Los invito, señores, a ser cómplices de esta nueva y revolucionaria lectura sobre El Principito. Comprobarán cuán provechoso resulta mirar de soslayo lo que todos dan por hecho.

Muchas gracias!

1470

Harry llegó a casa hace dos días. Lo traímos de la perrera. Los veterinarios allí calculan que debe de rondar los ocho años de edad. Es tímido, cobarde y dulce. Debe haber sufrido infinidad de maltratos a lo largo de su vida. No sabemos cuál es su historia (lo mismo que aquel payaso que se encontró a Kastanka). Tras dos meses en el shelter, las posibilidades de que alguien lo adoptara no eran muchas, en fin de cuentas no pasa de ser un viejo sato de mirada triste e incontables cicatrices…

1468

Cuando Ronnie James Dio llegó a Black Sabbath tras la salida de Ozzie, empujó a la banda de Tony Iommi hacia el espíritu de Rainbow y Blackmore, con su voz sobresaliendo sobre los acordes. Quizás debido a ello, aquellos solos soberbios del grupo entre las pausas de Osbourne no fueron ya tan significativos en el Heaven and Hells y en el Mob Rules, lo cual es evidencia del poder y la influencia de Dio en todo aquello que toca. Por cierto, cuán subestimado ha sido el gran Bill Ward, el de la barba y los incendios!(Para constatar la grandeza de la banda en tiempos de Dio, escuchen esta obra maestra…)

1467

(Tras la pena cumplida en la prisión de Zuckaverga…)

Estaba en el tanque joseando una segunda bandeja del almuerzo, cuando el correctional officer de turno asomó la jeta por una barandilla estrecha que separa a la oficialidad de los presidiarios del pod, y gritó a voz en cuello: “Piñeiro, empaca tu mierda que te vas”.

Luego de despedirme de algunos delincuentes de poca monta de mi mismo pasillo y de dejarle la reserva de chicharrones que había comprado en el commisary a Joe Acevedo, que miraba angustiado como se quedaba sólo, recogí el colchón y algunos calzoncillos sucios y me largué hacia el área de discharge.

Antes de traspasar el pesado portón, un par de vigilantes se rieron por lo bajo y susurraron: “este comemierda es reincidente. Pronto lo tendremos de vuelta por acá”. Una vez afuera, y tras respirar el fresco y reconfortante aire de la libertad, alcancé a divisar al Güicho Crónico echándole mano, en chancletas y un pullovito desteñio que le agitó a un púber progresista en cana (por haber dicho una mala palabra en un arrebato de ira), a un Uber que pasaba raudo frente a la prisión…

1466

La insulina comienza a escasear, amén de muchos otros medicamentos. La farmacéutica de la clínica donde trabajo me dice que las reservas están en cero y que las distribuidoras no tienen unidades para suplir. El deja vú de la isla pocilga me atosiga. En CVS y en Walgreens la escasez es notoria. El chicharrón no es carne.

1465

Pig (2021), del debutante Michael Sarnoski, es, sobre cualquier otra cosa, una sorpresa. Cuando todos esperábamos ver a un rudo, barbudo y desaseado Nicolas Cage vengar horripilantemente el secuestro de su cerdo caza setas (sí, no hablamos de su hija ni de su esposa o su sobrina) al final terminamos tropezándonos con un poema de sensibilidad exquisita (ya muchos bardos-mermelada del patio quisieran acercarse al espíritu de Sarnoski) que nos habla sobre el pasado, sobre los errores y la muerte; sobre la cocina, los vinos y el dolor.

A la originalidad del texto de Vanessa Block y del propio Sarnoski, debemos de sumar ese espíritu estético notable de Patrick Scola que termina por redondear una pieza fresca, formidable, astuta, y que a pesar de su sencillez extrema y de algunos remiendos apresurados, puede ya contarse, desde ahora, entre lo mejor y más auténtico que se ha hecho en los últimos años en el mundillo del cine. Dicen que en el país de los ciegos el tuerto es rey… y aquí aplica esa máxima como anillo al dedo.

PD: El Pulp Fiction de Cage pareciera ser esta Pig. Ojalá le llegara nuevamente la buena fortuna, pero en los tiempos que vivimos, eso es cosa muy poco probable. El cine, como todo lo demás, ya desciende hacia el infierno.

1464

José Antonio Kast ganó la primera vuelta de las elecciones en Chile cuando tras haberse contado el 67 por ciento de los votos llevaba una ventaja de tres puntos sobre su más cercano perseguidor. Matemática y estadísticamente, la suerte estaba echada.

Donald Trump ganaba los cinco estados claves en las últimas elecciones de noviembre, al filo del cierre de la jornada, con más del 50 % de votos contabilizados y ventajas entre 5 y 16 puntos en cada uno de ellos. Unas horas después se «viraría la tortilla».

¿Entienden lo que digo?