1572

En todo este rebemberembe me llama mucho la atención como la izquierda criolla “anticastrista”, usualmente tan modorrita y zorra, ha puesto pie en tierra por una de las partes, y hasta varoniles parecen en su inconsecuencia. Ah, si no los conociera!

Si tú que me lees añoras aquellos ejercicios sádicos donde las masas revolucionarias empalaban, como Vlad a sus terribles enemigos, a los “gusanos” y contrarrevolucionarios que se oponían al discurso oficial, podrás experimentar en carne propia el odio de las turbas con tan sólo no seguir a la manada… a ninguna, claro.

Yo no, yo acabo de jamarme unas lentejas de sueño mientras bebo un Malbec exquisito. Allá ustedes! A mí los nuevos adalides de lo cierto me resbalan.

1537

Oscar Silvera Martinez, ministro de “justicia” cubano, sobre el nuevo código de familia, un guiño cariñoso al movimiento woke del “neo-progresismo” occidental:

“El nuevo Código de las Familias tiene un carácter inclusivo, es respetuoso con los tratados internacionales y reconoce derechos a cada persona en el ámbito familiar. El proyecto no fabrica ni impone modelos, es reflejo de la realidad cubana. Coloca a Cuba y su pueblo en una posición que capta las diferencias y las protege. Es un proyecto de sumas y multiplicaciones, resultado de la participación de todos y todas…”

1536

San Remo en Cuba significa el ocaso y no la apoteosis de la ortodoxia comunista. , contrario a lo que muchos piensan. En algún tramo del camino el neo (post) castrismo pactó con el ejercicio de quienes estructuran una nueva visión de la historia.

En un futuro próximo la ilusión de la libertad y la normalidad serán más palpables pero igualmente falaces. Al discurso del proletariado, el de las tecnologías y la no posesión de bienes! Algo parecido pero radicalmente opuesto.

El conservadurismo comunista, típico de los totalitarismos colectivistas del siglo XX, incluyendo al castrismo, zozobran entre las aguas de la cultura de la cancelación, un prospecto teórico absolutamente occidental y “burgués“.

El último código de la familia isleño es la consagración del Schwabismo en Cuba. Ya el matrimonio criollo no es entre un hombre o una mujer, sino entre dos personas. El imago de la patria protestad se convierte en “responsabilidad parental”. Se crea la “autonomía progresiva de los niños”, la “gestación solidaria” y la “adopción homoparental”. Sidelnikov y todos sus antecesores deben de estarse recolviendo en sus tumbas.

San Remo, amigos míos, no es una concesión sino un pago de cuotas. El neocastrismo transita, como antes los delincuentes de la sierra tras el violín rojo de Lenin, el trillo del progresismo “capitalista” occidental parido del horror de la histeria pandémica y del golpe de timón electoral en USA. Como ya imaginarán, el futuro es unánime y glorioso!

1459

Ayer escuché una entrevista que le daba el tal Yunior Aguilera (no lo conocía en absoluto hasta que a la plebe cubiche se le ocurrió ensalzarlo como el nuevo mesías de la libertad criolla) a un youtuber nombrado Ian Padrón, hijo de Juan Formell (disculpen, de Juan Padrón) y el tipo dejaba una cosa muy en claro: se había cagado del miedo. Confesó no estar preparado para la presión a la que fue sometido, e incluso se derrumbó psicológicamente durante todo el tramo en que sobrevivió su “osadía “.

Ser cobarde es un “derecho del pueblo”, pero convocar a miles de personas ilusionadas con el sueño de la libertad, y luego abandonarlas a su destino, obligarlas a reposar en las fauces de la bestia, no es más que un tremendo acto de irresponsabilidad cívica, política y moral. El tal Yunior, aún celebrado por algunos, no es más que una basurilla tarambana e imprudente. Ojalá que lo bajen con presteza del panteón… aunque lo dudo.

1441

Al que le sirva el sayo…

El pensamiento intelectual cubano, desde su propia génesis, desde los tiempos de Luz y Caballero y de Saco, ha estado preocupado por la construcción de una “identidad” nacional, o de la edificación de un concepto de nacionalidad cubana, que para el caso es lo mismo. Desde allí, la marcha forzada para la reivindicación de tal desvelo, ha sido una constante. La cultura, en fin de cuentas, no es más que un mecanismo de auto reafirmación idiosincrática, que se alimenta de excepcionalismos y de esa mitología localista que es afín a casi cada nación y a cada grupo. Algunos historiadores han hecho notar que en la Cuba republicana solía predominar entre sus intelectuales el más egregio escepticismo acerca de la conformación del concepto de patria. Fernando Ortiz y Ramiro Guerra intuían el mayor de los males. Yo agregaría también a la figura obviada de Alberto Lamar Schweyer y su pesimismo brutal. Mañach, Piñera, el propio Lezama. Todos clamaban por una Cuba que no fuera devorada por la irrealización de las pequeñas naciones.

Por eso la llegada del castrismo y su centralismo cultural terminaron por constituirse en la panacea de muchos intelectuales y creadores, que sentían que el nacionalismo de la revolución criolla solo podría afianzar el excepcionalismo insular. Más allá de las deserciones a lo largo del camino, aún persiste entre la intelectualidad cubana creada por el castrismo durante los últimos cincuenta años, herederos “ideológicos” de los pensadores de la república, ese afán por el reconocimiento oficialista que les palmee la espalda y los premie y los elogie y les diga, con palabras dulces, que han hecho un buen trabajo y que pueden recoger sus premios. Cuestión de echar un vistazo a los intelectuales del exilio, al auto reconocimiento propio, a esa complicidad que aún se escuda y es deudora de la tutoría de un organismo central. Es, quizás, un intento de reafirmación de ese “patriotismo” difuso que amenaza con hacerse aún más etéreo cuando se deja a la isla y cuando, voilá, se es huérfano de instituciones estatales, como cátedras, ministerios y asociaciones.

1433

Se los repito a pesar de los pesares: si el Covid fuera tan “maligno” como se les intenta hacer creer, en Cuba los difuntos tendrían que ser recogidos de las calles con carretillas, como en aquella escena en que el Eastwood sin nombre contabiliza a sus muertos para cobrar la recompensa.

El desastre del castrismo, las muertes intrahospitalarias, la falta de medicamentos potencian la pesadilla del Covid… y del dengue y de las meningos virales y de la Influenza y de la Leptospirosis… y así hasta el infinito.

El día en que un virus verdaderamente mortal que posea más de un 2 % de letalidad arribe a la isla… arrasa. Mientras tanto, siéntense a esperar los apocalípticos de siempre.

1414

Cuando el castrismo se apoderó de Cuba y comenzó el desmantelamiento del capitalismo productivo, aparecieron las primeras escaseces que luego se fueron profundizando a medida que las iniciativas individuales se convertían en carne muerta. Desde un inicio los infinitos acólitos del nuevo proceso justificaban cualquier desabastecimiento culpando a los enemigos externos (luego eternos), a las novedosas variantes productivas que se implementaban “para el bien de todos” o al antiguo sistema político, ya patidifuso y derrocado.

En los Estados Unidos hoy comienzan a escasear hasta las bolsas de comprar en las tiendas (lo comprobamos en la Barnes and Nobles de la barriada) y la gente, impávida y confiada, asegura que no pasa nada, que las carencias pasarán, que la culpa es de China o del virus del Covid, que la vida retornará a su normalidad lo antes posible…

El punto es que nunca faltará quien le vire el rostro a la realidad y se haga el de la vista gorda. Mirar y reconocer la fascia del horror no es un asunto grato. Pero les aseguro, amigos míos, que por mucho que huyan no podrán esconderse. La bestia ya habita entre nosotros.

1400

Acabo de ver una entrevista que le hizo Ian Padrón a Eduardo Del Llano donde este último se declara un hombre de izquierdas que cree en el mejoramiento del socialismo cubano y en la utopía revolucionaria, y termina comparándose a Michael Moore, en el sentido artístico-crítico del término, al decir que Moore hace en los Estados Unidos lo que él intenta hacer en Cuba: reprender al sistema para propiciar su mejoramiento. Ah, el tipo lo dice desde Valladolid, España.

1386

Al parecer los conversatorios en el espacio de la post convención de la cubanidad, específicamente los del domingo en la mañana, donde esbozaba la idea que tantas veces les he conversado a ustedes sobre la muerte de las ideologías tradicionales y la ascensión del muy próximo globalismo totalitario como nueva forma de comunitarismo cultural y, por ende, de sometimiento individual “sui generis” a través de la tecnología y la propaganda biológica anti científica, fueron provechosos y productivos.

A raíz de ellos, por cierto, una serie de deportistas y pensadores destacados como José Modesto Darcourt, Orestes Kindelán y otros, han publicado interesantes artículos en la revista Ego de Kaska, nacida al amparo del doctor Angel Callejas de Velazquez, que les recomiendo revisar. En todos ellos se intuye la fuerza irreductible del pensamiento nietzscheano a través de los postulados de Lamar sobre, y permítanme pavonearme un poco, la idea seminal (no la de Eco de matar a un monje, por supuesto) que yo les he esbozado durante los últimos meses…

1385

La Cuba miserable es propensa a las pestes. Allí un germen cualquiera que cause neumonías arrasará con la gente. Es infinita la pobreza! Y si a ello le sumas esta nueva especie de reconcentración weileriana, donde todo el mundo es obligado a hacinarse en lugares sórdidos y putrefactos, encontrarás la ecuación perfecta para el dolor y la muerte. El comunismo es horrendo; una pesadilla irrespirable. La orfandad de las más simples medicinas es sólo una de las tantas consecuencias. Pero… no ha sido sólo el covid… Epidemias más letales han asolado a la isla que se vanagloria de sus falsos ídolos castristas (Mijain, de la Cruz y tantos otros): la leptospirosis ratonil, el dengue hemorrágico mortal, las meningitis virales y bacterianas… cualquier cosa! En la pesadilla marabusiana de la isla, la gente seguirá protestando a cada rato a la par de celebrar las “victorias” deportivas de un testaferro de la tiranía. Ese carácter esquizofrénico y psicótico es la real pandemia que atormenta a sus almas… lo demás es bobería, Sarría…

1378

Perfecto. Todos aquellos artistas, intelectuales y postalistas “ex-revolucionarios” que ahora se han bajado del barco del castrismo, criticando con mayor o menor entusiasmo a la tiranía tropical, sean bienvenidos a nuestro paraíso gusaneril… Ah, pero tengan la decencia de pedir perdón! Vamos, anímense. Digan: “Perdónenme, estuve equivocado un montón de décadas. Canté loas al comunismo y profité de mi militancia. Ahora estoy agotado, la conciencia me pesa, el sabor de la vida ya no me sabe igual… perdónenme gente llana y vulgar. Desde este mismo momento estoy a vuestra disposición. Haré cualquier cosa en aras de redimirme. Soportaré las más profundas penas”. Y entonces nosotros, los labriegos de la comarca, palmearemos sus hombros y decidiremos qué hacer…

1377

¡Sigan pensando que el chicharrón es carne! ¡Señores, las palabras importan! Cuba, en realidad, no está bajo los auspicios de una dictadura porque allá no rige un autoritarismo simple, sino el más común de los totalitarismos, que es una cosa, como bien saben, absolutamente diferente. Por ende, el castrismo no es una dictadura sino una tiranía. Escuchen bien: una TIRANÍA! (Como casi todos los hegemonismos de izquierdas, claro está). El intentar equiparar moralmente a una dictadura (bastante permisiva en los aspectos más básicos de la vida diaria) como el Pinochetismo con cualquier engendro surgido de los colectivismos, dígase nazismo, estalinismo o castrismo, no es más que una falacia argumental. A tí, niñito (viejito) cubano que te embarcas ahora (luego de sesenta años de horror en la isla) en el arduo camino de repudiar al comunismo, te recomiendo la denominación filológica justa y exacta: Tiranía , jamás Dictadura. Ya sabes. De nada.

1376

Me entero por un amigo que una tal Claudia Expósito celebra, con justicia, la liberación de uno de los muchachos apresados tras las protestas del once de julio. La Expósito es una periodista independiente que vive en Cuba y se opone al castrismo. La Expósito agradece a “todes” por la presión ejercida. La Expósito es tremenda comegofio… (lo que ella representa es tan inquietante como el propio castrismo, dicho sea de paso)

1373

La administración (Biden, Harris, Bezos, Gates…?) norteamericana, al aflojar la mano y apostar por la apertura, no hace otra cosa que escoger la vía blanda para asistir en la transición al post o neo castrismo, esa entelequia de poder tan acorde a los intereses de la agenda del foro económico mundial del año 2030. Que no lo ven venir? Entonces espabílense, señores!

1370

Escrito el 19 de julio del año 2015Ñ

La inmensa mayoría de los intelectuales que emigraron de la isla, luego de formarse en sus escuelas e instituciones culturales, han adoptado posiciones anticastristas que abarcan una amplia gama del espectro crítico, desde el más velado enjuiciamiento hasta el enfrentamiento más brutal. Pero el posicionamiento ideológico de casi todos ellos continúa perpetuándose en la izquierda, en el estatismo hegeliano.

Es así que el debate sobre la era del neocastrismo y el probable post castrismo por venir se esté dando dentro de los anquilosados contornos del socialismo conceptual. Nada demasiado diferente a lo que ya acaeció durante la república pre fidelista. Es por ello que no resulta demasiado extraño que aún prime en el discurso “social” de estos hacedores de ilusiones la corrección política más arcaica, el buenismo más exasperante; y que el resultado de cualquier debate que se fomente o que se aliente sea inoperante y soso.

A la Cuba actual hay que redefinirla desde otros contornos, desde dimensiones diferentes. Es un imperativo, si es que en definitivas cuentas se pretende abandonar el chiquero del marasmo.

1368

Los comunitarismos son letales porque son absolutistas. Desde la represión del fantochismo tropical castrista hasta la rígida y cuasi perfecta tiranía norcoreana, la violencia (implícita o no) es su modus operandis vital, imprescindible, esencial. A los animales de esta especie no se les puede acariciar el lomo espeluznante con ternura. La sangre sobre el pavimento será siempre la respuesta (justificada a la usanza de los cerdos de Orwell) ante cualquier disidencia real. A menos que… se pacte su sobrevivencia…

La transición hacia un estado de neo o post castrismo, basado en las “sabias consideraciones” de quienes cargan sobre sus espaldas la inmensa responsabilidad de llevarnos hacia el “perfecto” mundo futuro imaginado, es el escenario ideal para quienes cortan el guaniquiqui impunemente desde marzo del 2020. Y que no se me malentienda demasiado: el actual castrismo también calza casi redondamente en el esquema de los planes del foro de Davos y de los burócratas de la ONU, pero siempre es más fácil avanzar hacia adelante sin la sombra de la crítica molesta.

Por eso si mañana son testigos de un recrudecimiento en el discurso de la administración Biden hacia la tiranía cubiche, no se me asombren. Es casi lo que toca. (Lástima que la ilusión de la verdadera libertad sería oficialmente, entonces, una sombra perpetua…)

1367

El pasado once de julio volvió a demostrarse que la desesperación, el hambre y la miseria son generadores de valor colectivo. (El valor como estado puro es una utopía, por cierto). Pero, para aniquilar a una tiranía totalitaria cualquiera, no bastan las buenas intenciones. Se requiere también de ese instinto animal, de esa sabiduría ancestral de que degollar al enemigo es la única solución posible.

Viendo el video donde un montón de gente increpa verbalmente al asesino Ramiro Valdés en alguna provincia oriental, me percato de que el fin del castrismo que conocemos no será tan radical como algunos piensan. (El dedo sobre el delincuente Díaz Canel y las consignas reguetoneras son otro ejemplo). Un pueblo sabio habría aniquilado al represor Valdés y lo habría colgado patas arriba (a la usanza de Mussolini) a la vista de todos.

Las bases para una transición, si acaso, hacia una especie de “democracia suave” donde reine la impunidad, seguramente ya se planean en la white house y en los espaciosos salones de la ONU. Cuestión de esperar meses o años… y voilá!

1366

Ayer en la tarde mi esposa y mi hija fueron a una manifestación de cubanos allá por el Doral, donde terminaron aglomerándose cientos de personas. Y adivinen quién estaba en primera fila, pavoneándose y mostrando sus mejores galas, a propósito de ese “temilla” de la libertad de Cuba? Pues el mismísimo Alexis Valdés, tan dado ahora a la causa patria!

No se equivoquen, amigos, pues la trivialización de la búsqueda de la justicia terminará pasándole la cuenta a la tan ajada y maltratada causa de todos los que amamos a la isla. Las auras revoloteando sobre el cuerpo inerte de la esperanza y la fe ya se visualizan, desde hace un par de días, allá arriba, en pleno firmamento.

(O las ratas escapan cuando el bote se hunde, que es la misma cosa…)