1433

Se los repito a pesar de los pesares: si el Covid fuera tan “maligno” como se les intenta hacer creer, en Cuba los difuntos tendrían que ser recogidos de las calles con carretillas, como en aquella escena en que el Eastwood sin nombre contabiliza a sus muertos para cobrar la recompensa.

El desastre del castrismo, las muertes intrahospitalarias, la falta de medicamentos potencian la pesadilla del Covid… y del dengue y de las meningos virales y de la Influenza y de la Leptospirosis… y así hasta el infinito.

El día en que un virus verdaderamente mortal que posea más de un 2 % de letalidad arribe a la isla… arrasa. Mientras tanto, siéntense a esperar los apocalípticos de siempre.

1414

Cuando el castrismo se apoderó de Cuba y comenzó el desmantelamiento del capitalismo productivo, aparecieron las primeras escaseces que luego se fueron profundizando a medida que las iniciativas individuales se convertían en carne muerta. Desde un inicio los infinitos acólitos del nuevo proceso justificaban cualquier desabastecimiento culpando a los enemigos externos (luego eternos), a las novedosas variantes productivas que se implementaban “para el bien de todos” o al antiguo sistema político, ya patidifuso y derrocado.

En los Estados Unidos hoy comienzan a escasear hasta las bolsas de comprar en las tiendas (lo comprobamos en la Barnes and Nobles de la barriada) y la gente, impávida y confiada, asegura que no pasa nada, que las carencias pasarán, que la culpa es de China o del virus del Covid, que la vida retornará a su normalidad lo antes posible…

El punto es que nunca faltará quien le vire el rostro a la realidad y se haga el de la vista gorda. Mirar y reconocer la fascia del horror no es un asunto grato. Pero les aseguro, amigos míos, que por mucho que huyan no podrán esconderse. La bestia ya habita entre nosotros.

1400

Acabo de ver una entrevista que le hizo Ian Padrón a Eduardo Del Llano donde este último se declara un hombre de izquierdas que cree en el mejoramiento del socialismo cubano y en la utopía revolucionaria, y termina comparándose a Michael Moore, en el sentido artístico-crítico del término, al decir que Moore hace en los Estados Unidos lo que él intenta hacer en Cuba: reprender al sistema para propiciar su mejoramiento. Ah, el tipo lo dice desde Valladolid, España.

1386

Al parecer los conversatorios en el espacio de la post convención de la cubanidad, específicamente los del domingo en la mañana, donde esbozaba la idea que tantas veces les he conversado a ustedes sobre la muerte de las ideologías tradicionales y la ascensión del muy próximo globalismo totalitario como nueva forma de comunitarismo cultural y, por ende, de sometimiento individual “sui generis” a través de la tecnología y la propaganda biológica anti científica, fueron provechosos y productivos.

A raíz de ellos, por cierto, una serie de deportistas y pensadores destacados como José Modesto Darcourt, Orestes Kindelán y otros, han publicado interesantes artículos en la revista Ego de Kaska, nacida al amparo del doctor Angel Callejas de Velazquez, que les recomiendo revisar. En todos ellos se intuye la fuerza irreductible del pensamiento nietzscheano a través de los postulados de Lamar sobre, y permítanme pavonearme un poco, la idea seminal (no la de Eco de matar a un monje, por supuesto) que yo les he esbozado durante los últimos meses…

1385

La Cuba miserable es propensa a las pestes. Allí un germen cualquiera que cause neumonías arrasará con la gente. Es infinita la pobreza! Y si a ello le sumas esta nueva especie de reconcentración weileriana, donde todo el mundo es obligado a hacinarse en lugares sórdidos y putrefactos, encontrarás la ecuación perfecta para el dolor y la muerte. El comunismo es horrendo; una pesadilla irrespirable. La orfandad de las más simples medicinas es sólo una de las tantas consecuencias. Pero… no ha sido sólo el covid… Epidemias más letales han asolado a la isla que se vanagloria de sus falsos ídolos castristas (Mijain, de la Cruz y tantos otros): la leptospirosis ratonil, el dengue hemorrágico mortal, las meningitis virales y bacterianas… cualquier cosa! En la pesadilla marabusiana de la isla, la gente seguirá protestando a cada rato a la par de celebrar las “victorias” deportivas de un testaferro de la tiranía. Ese carácter esquizofrénico y psicótico es la real pandemia que atormenta a sus almas… lo demás es bobería, Sarría…

1378

Perfecto. Todos aquellos artistas, intelectuales y postalistas “ex-revolucionarios” que ahora se han bajado del barco del castrismo, criticando con mayor o menor entusiasmo a la tiranía tropical, sean bienvenidos a nuestro paraíso gusaneril… Ah, pero tengan la decencia de pedir perdón! Vamos, anímense. Digan: “Perdónenme, estuve equivocado un montón de décadas. Canté loas al comunismo y profité de mi militancia. Ahora estoy agotado, la conciencia me pesa, el sabor de la vida ya no me sabe igual… perdónenme gente llana y vulgar. Desde este mismo momento estoy a vuestra disposición. Haré cualquier cosa en aras de redimirme. Soportaré las más profundas penas”. Y entonces nosotros, los labriegos de la comarca, palmearemos sus hombros y decidiremos qué hacer…

1377

¡Sigan pensando que el chicharrón es carne! ¡Señores, las palabras importan! Cuba, en realidad, no está bajo los auspicios de una dictadura porque allá no rige un autoritarismo simple, sino el más común de los totalitarismos, que es una cosa, como bien saben, absolutamente diferente. Por ende, el castrismo no es una dictadura sino una tiranía. Escuchen bien: una TIRANÍA! (Como casi todos los hegemonismos de izquierdas, claro está). El intentar equiparar moralmente a una dictadura (bastante permisiva en los aspectos más básicos de la vida diaria) como el Pinochetismo con cualquier engendro surgido de los colectivismos, dígase nazismo, estalinismo o castrismo, no es más que una falacia argumental. A tí, niñito (viejito) cubano que te embarcas ahora (luego de sesenta años de horror en la isla) en el arduo camino de repudiar al comunismo, te recomiendo la denominación filológica justa y exacta: Tiranía , jamás Dictadura. Ya sabes. De nada.

1376

Me entero por un amigo que una tal Claudia Expósito celebra, con justicia, la liberación de uno de los muchachos apresados tras las protestas del once de julio. La Expósito es una periodista independiente que vive en Cuba y se opone al castrismo. La Expósito agradece a “todes” por la presión ejercida. La Expósito es tremenda comegofio… (lo que ella representa es tan inquietante como el propio castrismo, dicho sea de paso)

1373

La administración (Biden, Harris, Bezos, Gates…?) norteamericana, al aflojar la mano y apostar por la apertura, no hace otra cosa que escoger la vía blanda para asistir en la transición al post o neo castrismo, esa entelequia de poder tan acorde a los intereses de la agenda del foro económico mundial del año 2030. Que no lo ven venir? Entonces espabílense, señores!

1370

Escrito el 19 de julio del año 2015Ñ

La inmensa mayoría de los intelectuales que emigraron de la isla, luego de formarse en sus escuelas e instituciones culturales, han adoptado posiciones anticastristas que abarcan una amplia gama del espectro crítico, desde el más velado enjuiciamiento hasta el enfrentamiento más brutal. Pero el posicionamiento ideológico de casi todos ellos continúa perpetuándose en la izquierda, en el estatismo hegeliano.

Es así que el debate sobre la era del neocastrismo y el probable post castrismo por venir se esté dando dentro de los anquilosados contornos del socialismo conceptual. Nada demasiado diferente a lo que ya acaeció durante la república pre fidelista. Es por ello que no resulta demasiado extraño que aún prime en el discurso “social” de estos hacedores de ilusiones la corrección política más arcaica, el buenismo más exasperante; y que el resultado de cualquier debate que se fomente o que se aliente sea inoperante y soso.

A la Cuba actual hay que redefinirla desde otros contornos, desde dimensiones diferentes. Es un imperativo, si es que en definitivas cuentas se pretende abandonar el chiquero del marasmo.

1368

Los comunitarismos son letales porque son absolutistas. Desde la represión del fantochismo tropical castrista hasta la rígida y cuasi perfecta tiranía norcoreana, la violencia (implícita o no) es su modus operandis vital, imprescindible, esencial. A los animales de esta especie no se les puede acariciar el lomo espeluznante con ternura. La sangre sobre el pavimento será siempre la respuesta (justificada a la usanza de los cerdos de Orwell) ante cualquier disidencia real. A menos que… se pacte su sobrevivencia…

La transición hacia un estado de neo o post castrismo, basado en las “sabias consideraciones” de quienes cargan sobre sus espaldas la inmensa responsabilidad de llevarnos hacia el “perfecto” mundo futuro imaginado, es el escenario ideal para quienes cortan el guaniquiqui impunemente desde marzo del 2020. Y que no se me malentienda demasiado: el actual castrismo también calza casi redondamente en el esquema de los planes del foro de Davos y de los burócratas de la ONU, pero siempre es más fácil avanzar hacia adelante sin la sombra de la crítica molesta.

Por eso si mañana son testigos de un recrudecimiento en el discurso de la administración Biden hacia la tiranía cubiche, no se me asombren. Es casi lo que toca. (Lástima que la ilusión de la verdadera libertad sería oficialmente, entonces, una sombra perpetua…)

1367

El pasado once de julio volvió a demostrarse que la desesperación, el hambre y la miseria son generadores de valor colectivo. (El valor como estado puro es una utopía, por cierto). Pero, para aniquilar a una tiranía totalitaria cualquiera, no bastan las buenas intenciones. Se requiere también de ese instinto animal, de esa sabiduría ancestral de que degollar al enemigo es la única solución posible.

Viendo el video donde un montón de gente increpa verbalmente al asesino Ramiro Valdés en alguna provincia oriental, me percato de que el fin del castrismo que conocemos no será tan radical como algunos piensan. (El dedo sobre el delincuente Díaz Canel y las consignas reguetoneras son otro ejemplo). Un pueblo sabio habría aniquilado al represor Valdés y lo habría colgado patas arriba (a la usanza de Mussolini) a la vista de todos.

Las bases para una transición, si acaso, hacia una especie de “democracia suave” donde reine la impunidad, seguramente ya se planean en la white house y en los espaciosos salones de la ONU. Cuestión de esperar meses o años… y voilá!

1366

Ayer en la tarde mi esposa y mi hija fueron a una manifestación de cubanos allá por el Doral, donde terminaron aglomerándose cientos de personas. Y adivinen quién estaba en primera fila, pavoneándose y mostrando sus mejores galas, a propósito de ese “temilla” de la libertad de Cuba? Pues el mismísimo Alexis Valdés, tan dado ahora a la causa patria!

No se equivoquen, amigos, pues la trivialización de la búsqueda de la justicia terminará pasándole la cuenta a la tan ajada y maltratada causa de todos los que amamos a la isla. Las auras revoloteando sobre el cuerpo inerte de la esperanza y la fe ya se visualizan, desde hace un par de días, allá arriba, en pleno firmamento.

(O las ratas escapan cuando el bote se hunde, que es la misma cosa…)

1365

Ven como ya no se habla del Covid en Cuba? Todo depende del acento que le pongas a las cosas. Si mañana nos decidimos a contabilizar públicamente los contagios diarios por adenovirus o las muertes de infantes por el germen de la influenza, el resultado sería exactamente el mismo, acá y acullá. La masa se mueve, amigos míos, en dependencia del interés de moda.

1363

La gran prensa norteamericana ya está relativizando los horrores del castrismo. Las elites occidentales y el “diazcanelismo” comparten intereses. La administración Biden preferiría una revolución cubiche más a tono con el espíritu del neo globalismo que con el del anticomunismo

1361

Disculpen la insistencia…

No importa lo que pase en fin de cuentas; el pueblo cubano se ha regalado a sí mismo la jornada más decente de los últimos sesenta años (y probablemente más). Y no fueron necesarios ni las arengas de políticos o de “influencers” ni los “grants” de organizaciones y gobiernos ni las movilizaciones coordinadas por las redes.

Como casi siempre pasa, fue la espontaneidad gatillada por la necesidad extrema y por la desesperación la que comenzó a girar la rueda de la historia. Y no bastaron el hambre o la miseria o la tan sobrevalorada crónica falta de libertades (la especie humana es colectivista “per se”) para que se gatillaran las protestas.

El elemento principal que terminó por redondear la ecuación fue el sentimiento más primario: el temor irracional (o racional) a la muerte. Ojalá, en todo caso, que el estado de cosas no halla sido prefabricado desde hace mucho.

Resulta prácticamente inconcebible que la tiranía de los castros haya empujado a todos hasta la desesperanza más extrema, coartando cualquier vía “de escape” y de sobrevivencia, justo tiempo después de haber designado a un payasón imbécil como jefe de gobierno.

¿Simple casualidad o una salida para evitar consecuencias venideras? Ya lo averiguaremos en el futuro, si es que termina al fin pasando lo que todos esperamos

1360

El hambre puede llegar a ser incontrolable. Pero sobre todo la ilusión del miedo a morir. El régimen castrista probablemente esté en peligro como nunca antes… lástima que quien lo puede sustituir (?) sea un gobiernillo chochalista. En todo caso, para la miseria de Cuba, hasta la mierda comunitaria del NWO será un poco mejor. Pobre isla!(Mi inmensa sospecha es que la génesis del sentimiento pro castrista nos acompañará por siempre)