1304

Si alguna vez el concepto etimológico de “progresismo” significó avanzar hacia un futuro de libertades, como quizás lo establecieron el kantianismo y otras corrientes de la ilustración en su momento, lo cierto es que la tesis filológica, hoy en día, nada tiene que ver con aquellas vetustas definiciones.

“Progresismo” en los tiempos que corren, no es más que una definición central que forma parte del marco teórico que otorga un espaldarazo moral a la apoteosis del estado. A más futuro, menos libertades individuales, o lo que es lo mismo, el mañana pertenece a las masas colectivas y al tan dañino “bien común”. Al menos, así lo veo yo.

Y esta lógica aplica tanto para el occidente “desarrollado” como para la Cuba medieval. La antorcha de la nueva y horrenda ilustración, amigos míos, nos alumbra a todos sin complejos.

1299

Ya estamos en el preludio de una nueva época. La cuarta revolución industrial, alentada por todos los grandes poderes políticos y económicos del mundo occidental, es percibida como el futuro justo que merecemos todos, como la consecuencia inevitable del progreso y el desarrollo.

Somos testigos de la muerte de las ideologías tradicionales, hecho que se irá materializando en el curso de los próximos años y que va de la mano con el arribo de la “nueva era”. El futuro, amigos míos, pertenece al post capitalismo (que, precisamente, no es más que una postura anticapitalista).

Al final, la apoteosis del poder del Estado, sueño dorado de las corrientes comunitaristas, no ha llegado de la mano de la teoría marxista y el poder airado del proletariado, sino de los grandes conglomerados monopolistas que surgieron a raíz de la tecnologización de las prósperas sociedades occidentales. El capitalismo ha sido la antesala del absolutismo estatal, y no el socialismo. ¡Que paradoja! Sí, Fukuyama erró solo a medias. El fin de la historia, a pesar de todo, no se encontraba demasiado lejos.

Lo cierto es que las reglas del juego ya han cambiado. El mañana se basará, según los que saben y no callan, en una economía de intangibles, de elementos no físicos, inmateriales. El estado estará (¡ya está!) subvencionado por los grandes capitales, a costa de las libertades individuales del hombre común.

Yo aún no estoy muy seguro de qué papel juega o pretende jugar el imperio chino en este advenimiento de un nuevo “futuro luminoso”. Se puede especular en torno a ello todo lo que queramos con mayor o menor base, pero lo que sí sé es que la elite burguesa occidental lo que pretende replicar (ya lo ha hecho exitosamente en el tema de la pandemia del Covid) es la implementación del totalitarismo tecnológico que Pekín ejerce de manera activa: Un control absoluto del Estado (junto a grandes compañías aliadas de gobiernos e instituciones) sobre la vida de cada uno de los sujetos vivientes.

Toda la política de la justicia social crítica y del cambio climático, tan entusiastamente aplaudida por quienes se denominan a a sí mismos como justos, humanos y progresistas, atenta contra las libertades individuales. Todo el programa político esbozado en el foro de Davos, o por los grandes magnates “benefactores” al estilo de Bill Gates, poseen un fin común: el predominio absoluto del Estado. Y en ello estamos.

1294

Lo terrible es que no acabamos de entender que la llamada justicia social crítica y todas sus teorías extremistas y anticientíficas sobre género y raza han llegado para quedarse, pues forman parte del discurso oficial del poder en todo el Occidente.

(Recuerdan los chistesitos sobre el castrismo en Cubalandia y la chota generalizada a la tiranía de marras? Pues bien, más de sesenta años y contando. Entienden cuál es mi punto?)

Nada más perjudicial que relativizar el horror…


Tampoco hemos comprendido que vivimos el preámbulo de la muerte de las ideologías clásicas. Ni comunismo, ni liberalismo, ni capitalismo explicarán el devenir futuro. El debate sobre el papel superlativo del estado ya ha sido definido. La muerte y la desprotección de las libertades individuales son un hecho. La apoteosis del autoritarismo tecnológico nos sopla sobre la nuca. Ya veremos…

1268

El editor investigativo en jefe de la muy prestigiosa revista médica JAMA (nada que ver con nuestro Pánfilo de inicios de siglo), doctor Edward H. Livingston, ha sido suspendido de sus funciones debido a que hizo comentarios donde criticaba la cultura de cancelación y ponía en duda la existencia de un “racismo sistémico “ que muchos pretenden imponernos como una verdad absoluta. Es decir, el Dr. Livingston ha sido vetado, censurado, crucificado por expresar una opinión personal. Llámele comunismo, fascismo, nazismo o como le dé la gana, pero lo cierto es que vivimos los tiempos más oscuros e inquietantes de la última centuria (y más, pues es el enemigo de las libertades jamás fue tan poderoso).En resumen… sigan en babia soñando con que el chicharrón es carne!

1250

La muy mediática politóloga guatemalteca Gloria Álvarez cometió plagio flagrante al copiar literalmente párrafos completos de la Enciclopedia Libertaria e, incluso, de la Wikipedia para dar forma a su libro “Cómo hablar con un conservador”. Y entiéndase que cuando digo “literalmente” significa “literalmente”: palabra por palabra, frase por frase, coma por coma. Gente como Alejandro Bermeo y Christian Iturralde no yerran al calificar el hecho como un acto de deshonestidad intelectual. Para mí es incomprensible, porque lo que no es de uno se cita; y lo que es, se muestra. Es tan sencillo como eso. Lamentablemente Alvarez es un referente del debate ideológico actual: pobre, mediocre, prácticamente irrelevante.

1247

Chile, como el resto del mundo occidental, está perdido. La derecha, que alguna vez gravitó bajo la sombra soberbia del liberalismo económico de la escuela austriaca y de los valores del tradicionalismo conservador austral, yace moribundo en la cuneta del olvido.

Joaquin Lavín, uno de los chicos lindos de la cátedra de economía de la universidad de Chicago, discípulo de Milton Friedman, que alguna vez encarnó los valores de la derecha anti-estatista chilena, se ha convertido en un triste y alicaído político social demócrata que terminó por apoyar el cambio de la otrora exitosa constitución nacional (que convirtió a Chile en la nación más poderosa del subcontinente) hacia un nuevo panfleto colectivista.

Hoy en día, de hecho, tan solo un 8 % del electorado chileno vota por la derecha conservadora. (Fue la cifra que obtuvo José Antonio Kast durante las últimas elecciones). El bastión ideológico regional que alguna vez tuvo su representación en la derecha chilena es casi cosa del pasado. Y este patrón, por cierto, no puede decirse que sea un hecho singular. Se repite, apoteósicamente, en el resto del mundo occidental.

1239

Acaban de prohibirse varios libros del mítico autor de literatura infantil Dr Seuss, bajo la falsa acusación de ser “racistas”. En la University of Pennsylvania, específicamente en la cátedra de Inglés, ha sido removida una pintura del escritor inglés William Shakespeare por ser un “hombre blanco”.

La sombra del totalitarismo comunista, a la usanza de la palabra de Jesús para los cristianos primitivos, se ha hecho verdad y se ha hecho carne. Los encopetados pensadores “conservadores” de Areo, quienes apoyaron ingenua y entusiastamente la conjura en contra del presidente Trump, se han cogido el culo con la puerta. El horror los atrapará muy pronto. De hecho ya está ahí, esperando por nosotros y por ustedes en el pórtico.

Los tontos útiles, los que hoy se venden a sí mismos como alabarderos de la libertad y la inclusión, los escritorzuelos del patio, los ideólogos sectarios, los pillines estafadores y oportunistas, también serán aplastados. Espero que luego no vengan a estos lares a darse golpes de pecho; pues muchos otros y yo nos encargaremos de recordarles cuán miserables son.

1237

Pienso que el castrismo puro y duro de la etapa estoica ni se eternizará ni se destruirá tampoco. Simplemente terminará diluyéndose (de hecho, ya hace rato que anda en ese proceso) hasta formarse una amalgama donde cohabitarán los artistas inclusivos del “nosotres” con los dirigentillos juveniles del gobierno. La jugada está cantada. El pacto se ha firmado, que no les quepan dudas. Que la Cuba canelista se haya plegado a la histeria trans-covidiana del afeminado mundillo occidental es la más clara pista de hacia dónde se dirige el futuro de la isla. Cuestión de tiempo. Mientras tanto, sigan emocionándose, que el desengaño espera a la vuelta de la esquina… (es una lástima, teniendo en cuenta la gente buena que también anda enredada en todo esto)

1233

Acabo de ver un debate entre los politólogos Agustin Laje y Gloria Álvarez sobre el tema específico del aborto. Y confirmo lo que pensaba desde hace años: la señora Álvarez, en términos ideológicos clásicos, se halla más cerca de la socialdemocracia de izquierdas de lo que ella misma cree. Su feminismo, por cierto, apesta a justicia social crítica.

1232

La cultura de la cancelación avanza a paso raudo. Todo aquel que no comulgue con el pensamiento único de un “futuro luminoso” (donde seremos felices sin atesorar pertenencias) es señalado, censurado, castigado. La prensa, las estrellas de cine, los dueños de equipos deportivos, los grandes conglomerados de negocios, los moguls de Silicon Valley, son los encargados de vigilarnos a la usanza de Saurón. Los intelectuales orgánicos de la nueva religión se ocupan de validar la nueva entelequia pseudo científica que rige cada estamento de nuestras vidas.

El retorno de la edad media ha llegado para quedarse, con edictos condenatorios y legiones de entusiastas y dedicados inquisidores incluidos. Los encontramos por doquier, haciendo regir la nueva moralidad orweliana. Señores, sigan pensando que el chicharrón es carne y se encontrarán con la sorpresa que el bueno de Bill Gates les tiene reservada. Mientras tanto, disfruten. Lo necesitarán encarecidamente…

1224

Entramos en una nueva era donde las ideologías tradicionales de la post ilustración tienen menos peso y donde el “futuro común“ viene de la mano de los grandes empresarios y no de los comisarios políticos. Saber atisbar esta nueva realidad es vital para poder comprender lo que se viene.

1210

El nuevo liberalismo norteamericano es como Roma, todos los caminos parecen conducir a él. Quizás esto se deba a que su construcción no ha sido cosa de un día, por supuesto. En la elaboración de la entelequia han participado numerosos factores: las ideas comunistas de la vieja guardia, la influencia de la escuela de Frankfurt en los decanatos universitarios de la nación, la apoteosis de la justicia social crítica, el neoliberalismo bushista que encontró asidero teórico en las ideas de Fukuyama… y así hasta el infinito.

Sin embargo, el pensador Fred Siegel explora (en una entrevista publicada por City Journal, que es una especie de órgano “oficialista” del conservadurismo “moderado” del Manhattan Institute for Policy Research) en las raíces profundas y podridas del fenómeno, que se remontan (en su variante de social democracia representativa) a cuando el novelista H.G. Wells promovió laa instauración de una casta aristocrática que dirigiera a la nación. Eso estaba muy en la cuerda de los padres fundadores, que en realidad desconfiaban de las democracias de las mayorías. Ahora, el problema es que Wells promueve su visión de gobierno influenciado más por las teorías del socialismo utópico que por el liberalismo clásico de la revolución norteamericana. Para Siegel esto es hostil al concepto puro de democracia, por supuesto.

Siegel piensa también que Herbert Croly es el creador del liberalismo moderno norteamericano: liberalismo ya como denominación puramente local. De hecho, la principal influencia de Croly es Auguste Comte, el padre del positivismo filosófico, a su vez un seguidor de las doctrinas del socialismo utópico de Henri de Saint-Simon.

Hay que señalar, además, que Croly fue un gran admirador, sobre todo en los inicios del fascismo, de Mussolini. En esta cuerda Siegel menciona también a Randolph Bourne y HL Mencken.

Para Siegel la crisis del liberalismo clásico norteamericano (yo creo que se le podría llamar la primera crisis del excepcionalismo norteamericano) ocurrió en la década de los sesenta, donde a la compleja y violenta vida política de la nación se añadió el renacimiento de las teorías elitistas de Croly. Y afirma que la alianza que vemos hoy en día, por ejemplo, entre la clase super rica de los Warren Buffett y la organización Tides Foundation con organizaciones extremistas como BLM es un reflejo de la puesta en práctica de las teorías de Wells y Croly.

En términos políticos Siegel le otorga una importancia enorme a la figura del alcalde de NY (1966-1973) John Lindsay en la configuración de la nueva ideología del partido demócrata durante los años sesenta y setenta, junto a Robert Kennedy. De hecho, Lindsay fue el autor principal del informe de la Comisión Kerner sobre los disturbios en Estados Unidos y concluyó que estos hechos de violencia fueron principalmente una función del racismo. ¡!

La contra respuesta de la época al discurso de justicia social crítica de Lindsay, vino de gente como el demócrata Daniel Patrick Moynihan, que plantearon que el problema con la comunidad afroamericana no provenía esencialmente del racismo sino de la descomposición del núcleo familiar en la comunidad negra. Monahan también predijo la aparición de la cultura woke en USA.

No es de extrañar, entonces, que a Monahan intentaran crucificarlo políticamente y que los intelectuales de izquierda subvaloraran la validez de sus observaciones. Ahora, ya la pesadilla se ha vuelto realidad.

1209

La razón para enjuiciar políticamente a un presidente como Donald Trump, que ya no está en el poder (hecho inédito e inconstitucional, a pesar de lo que digan los аппара́тчик parasitarios de ocasión) es simple: eliminar la inmunidad para poder juzgarlo por “crímenes vulgares”. Se los dije ya desde hace tiempo: “vendrán por él “. Y es que la petulancia del conservadurismo jacksoniano en su variante trumpista necesita ser barrida de la faz de la tierra a como dé lugar, como las brujas en el medioevo o los judíos en la Alemania nazi.

También los nuevos cristos vendrán por la constitución. Ampliarán el número de cupos en la corte suprema, asaltarán la segunda enmienda y eliminarán el colegio electoral, dejando instituido el voto popular, que es una variante de la llamada democracia directa.

Vivimos una era pre totalitaria. El excepcionalismo yuma es cosa del pasado. La ilusión de la democracia está muerta y enterrada. Occidente boquea. Y George Orwell nos guiña un ojo desde All Saints Church, en Sutton Courtenay. (Y nos susurra con voz baja: “que les aproveche…”)

1197

 Acabo de escuchar concienzudamente un discurso del líder de la minoría republicana en el congreso. El tipo luchaba por su vida y la de los suyos. Esta gente está aterrada ante la fuerza omnipotente del partidismo ciego y sectario de las huestes de la presidenta Pelosi. Nunca en la historia de la nación americana, nunca, el poder de la mayoría en el congreso había sido utilizado de manera tan evidente para aplastar a sus contrarios. McCarthy lo sabe. Mc Carthy lo dijo. Pero no servirá absolutamente de nada. ¿Por qué? Porque el propio líder de la minoría y el resto de la bancada republicana han alimentado a ese monstruo que se los zampará muy prontamente y sin contemplaciones.

Ellos permitieron el acoso y el irrespeto a un presidente elegido durante cuatro largos años; ellos permitieron el secuestro de los medios, las escuelas y las universidades por las huestes ideológicas y anti científicas de la nueva izquierda; ellos permitieron y validaron la legitimación de un fraude electoral y la elección de un presidente ilegítimo, o lo que es lo mismo, propiciaron la muerte del excepcionalismo norteamericano y la caída de las instituciones de la república.

El discurso de McCarthy hoy frente a la cámara fue valiente y temerario, pero atemporal. Por medio de las instituciones “democráticas” ya nada puede hacerse en los Estados Unidos. La guapería del líder republicano no tiene incidencia alguna en las acciones políticas de la nación. Ni la tendrá. Sus llamados a la colaboración y al trabajo en equipo no pasan de ser una petición ridícula. Su decisión de batallar en contra de los excesos totalitarios de la mayoría demócrata… palabras a destiempo. USA se ha convertido, amigos míos, en la espantosa consecuencia de sus políticos cobardes.

1195

Viendo los acontecimientos de los últimos meses (y echando una ojeada en mi día de asueto a un canal oficialista ruso y sus invitados), me atrevo a corroborar lo que ya tantas veces he esbozado:

Los teóricos del socialismo duro y tradicional, aquel que se considera el preámbulo del comunismo proletario, son también críticos fervientes del foro de Davos. Las fronteras ideológicas comienzan a diluirse a medida que entramos en una nueva era. Las críticas, claro está, aún se sostienen en la diatriba tradicional de los acólitos de la lucha de clases.

Pero esa praxis marxista-leninista boquea ante el monstruo que la acomete. Hacia el final de esta mitad de siglo, seguramente, regirá el colectivismo tecnológico, si acaso con una ligera oposición de los residuos de las teorías de Locke. ¡El conservadurismo, amigos míos, ha sido convertido por la propaganda del totalitarismo buenista, en el nazismo del siglo XX! Y la plebe lo cree.

1194

Si alguien pensó alguna vez que las simpatías ideológicas entre China y Rusia eran indestructibles, se equivocó completamente. Tras las conversaciones del foro de Davos en enero pasado, una cosa ha quedado ya definitivamente clara: el centralismo pekinés apuesta por apoyar la idea de un nuevo globalismo “post pandémico”, (aunque todos intuímos que terminarán clavándosela a Occidente sin muchas contemplaciones). Por otra parte, el autoritario Putin sigue apostando por el nacionalismo eslavo.

(Las cosas comienzan a ser mucho más prístinas… ¿cierto?)

1192

Las cuatro patas de la mesa sobre la que reposará la cena del futuro son:

– La teoría anticientífica del cambio climático, destinada a justificar grandes migraciones y a eliminar la industria de los combustibles fósiles.

– La teoría anticientífica de la justicia social crítica, que es el nuevo mantra inclusivo del neo fascismo de izquierda que hoy domina a la media y a la política en el mundo occidental.

– La teoría anticientífica del falso derecho a la autodeterminación incluida en las políticas pro aborto. El control de la natalidad es imprescindible para nuestro bienestar venidero.

– La teoría anticientífica del comunitarismo estatal, esa que nos garantizará la posibilidad de ser felices, aunque no seamos dueños de nada.

Entre sus fisuras, montones de otras reglas y disposiciones que, en aras del “desarrollo y el progreso”, eliminarán las libertades individuales y nos someterán a un totalitarismo tecnológico de primer orden.

(La verdad que Philip K Dick fue un genio. A estas alturas, el más importante y previsor del pasado siglo).

1185

El nuevo y luminoso futuro que nos proponen aquellos que nos desean el “bien” estará cimentado en los conceptos anti-científicos y burdos del cambio climático global y del inclusivismo absoluto de la justicia social crítica. Hace tan solo un par de horas, por ejemplo, Mark Carney, enviado especial de las Naciones Unidas para la acción climática y las finanzas, tuvo una conversación sobre el tema de cómo eliminar los mercados de carbón en nombre de la salud y la “bonanza”, con varios de los arquitectos de tu futuro, de nuestro futuro. Todos, unánimemente, estuvieron de acuerdo en que los combustibles fósiles deben de desaparecer con prontitud, con todo el horror que ello implica. ¿Que quiénes participaron en dicha conversación tan animada? Bill Gates, por supuesto. Y Bill Winters , director ejecutivo del grupo Standard Chartered Bank. Y Annette L. Nazareth , ex comisionada de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos. Y Nicole Schwab , codirectora de Soluciones basadas en la naturaleza, del Foro Económico Mundial de Ginebra. Sí, no tendremos nada pero seremos felices; es la máxima orwelliana que está a la vuelta de la esquina.(La charla está disponible en el sitio web del foro económico mundial)