1428

Todos lo sabíamos, tirios y troyanos. El fraude escandaloso de Arizona fue el mismo de Georgia, Pensilvania, Michigan, Wisconsin y Nevada, ¡Vamos, no se hagan los sorprendidos! No se cambia el resultado electoral en unas pocas horas de la madrugada, cuando se pierde por ocho y dieciséis puntos, tras haber sido contabilizados más del cincuenta porciento de los votos. Es matemática y estadísticamente imposible.

Pero quien no tenga claro que para hacer una cosa así y salirse con la suya se necesita de una complicidad milimétricamente construida a lo largo de años y de la complacencia y el apoyo de muchos de los grandes estamentos de la sociedad, entonces está perdido entre los vapores celestiales del hachís.

Ninguna auditoría, por profunda y contundente que sea o haya sido, cambiará el cariz de lo que aconteció en noviembre, simplemente porque los encargados de validar cualquier investigación pasada, presente o futura, son aquellos mismos que te birlaron el resultado de una elección trascendental con una facilidad pasmosa.

El destino es claro y consecuente y el futuro luminoso ya es un hecho.

1406

No hay discurso político ni estamento ideológico ni protesta pacífica ni recaudación de plata ni promesa social alguna que cambie el curso de esta nueva era. El buenismo de Gandhi fue un cáncer malsano que se expandió hasta lo inconmensurable.

El mito de las democracias funcionales está muerto y enterrado desde noviembre pasado. Sólo la violencia social podría generar expectativas, pero una sociedad feminizada al extremo de caer abatida impunemente ante la propaganda senil de un virus aterrador y mortal que mata a menos del 2 % de los contagiados, deja en claro que aquellas gestas heroicas de los hombres frente a los imponderables más oscuros, son cosa del pasado.

1398

Hace rato que vengo pensando en esto:

Solemos achacar, generalmente, la génesis de cualquier desproporción o mal a las ansias irrefrenables de acumular dinero o poder. Pero en el proceso usualmente obviamos la razón más trascendente que parte, incluso, desde los propios vericuetos de la fisiología humana: el afán de trascender a la muerte!

El hombre, en pos de dejar un legado (un fatuo intento de burlar al deceso) es capaz de acometer los actos más brutales y desquiciados. Lo más terrible de tal cosa es que aquellos que intentan perpetuarse desde las alturas lo hacen impulsados por una creencia mesiánica de superioridad magnánima. O acaso el siglo XX no estuvo preñado de estos ejercicios grandilocuentes y megalomaníacos donde el “bien común” se desparramaba a golpe de fusilamientos y terror?

El tiempo, inconmensurable, avanza y una nueva era ha arribado a las fronteras de la historia. El comportamiento humano sigue siendo el mismo, esta vez parapetado tras una tecnología cuasi asombrosa que nos “ayuda” a todos a desandar el buen redil. Y a pesar del avance, volvemos a anclarnos en la oscura era de la edad media, donde predomina la falsa ciencia y el hipertrofiado sentido de la virtud. La reacción ante un virus respiratorio como el SARS Covid 2, por cierto, es el ejemplo paradigmático.

1392

Observando los últimos acontecimientos, se me ocurre esto:La búsqueda de la unanimidad en nombre del bien común es el sueño dorado de todo totalitarismo. Y los totalitarismos, como entelequias políticas, son auto indulgentes y poseen una visión compasiva de sí mismos. Es por eso que, tras la herencia de la revolución francesa, intentan llegar a la consecución de sus “metas” por mediación del iluminismo. De allí la importancia de burócratas e instituciones. Ellos manejan las cifras, ellos adecúan los “numeritos”. La instauración de las políticas totalitarias casi nunca precisan de la imposición generalizada de la violencia. Basta con diseminar la idea del bien común. Basta con convencerte a ti y a mí de que estamos actuando a favor de la bonanza del otro.

1381

La libertad colectiva es una ilusión perenne construida bajo el endeble mito de la democracia. Ha sido, a lo largo de la historia, un esfuerzo loable pero ineficaz. Sólo es posible, amigos míos (y nunca en un estado puro) la libertad individual. El resto es entretenimiento para el vulgo.

1376

Me entero por un amigo que una tal Claudia Expósito celebra, con justicia, la liberación de uno de los muchachos apresados tras las protestas del once de julio. La Expósito es una periodista independiente que vive en Cuba y se opone al castrismo. La Expósito agradece a “todes” por la presión ejercida. La Expósito es tremenda comegofio… (lo que ella representa es tan inquietante como el propio castrismo, dicho sea de paso)

1375

Vivimos tiempos en que el neo marxismo, a escala global, parece revivir en los textos de un Thomas Piketty, por ejemplo. La visión colectivista de la distribución de bienes y el papel preponderante del estado comienzan a carcomer a las grandes economías capitalistas occidentales. Estamos ya anclados en la post modernidad, como muy acertadamente ha señalado Félix de Azúa Comella.

La sensación colectiva de culpabilidad generada alguna vez por la teología cristiana se ha ido disipando y los límites entre las categorizaciones del bien y el mal se desdibujan. Somos, en fin, testigos de “la muerte del mito fundacional del génesis”, para citar exactamente a de Azúa.

El decreto de la muerte de la influencia cristiana sobre los hombres occidentales es prácticamente un hecho. Cómo sobrevivir a ello es la tarea a resolver que debiera imponerse a sí misma la filosofía post moderna, sobre todo debido a que un revival de la fe me parece improbable en estos días.

(Escrito en julio 23 del 2015)

1374

Los grandes “males” colectivos que acarreamos en lo que va de siglo son, entre otros, la credulidad magnánima, el positivismo sin par y el reforzamiento de la idea de que la masa debe ser pastoreada hacia la consecución de un fin moral. O como lo contextualiza el amigo Joe Acevedo “ustedes necesitan comprender que hay poderes superiores a la presidencia de USA. Poderes que hicieron que se robaran las elecciones. Amar a Trump incondicionalmente, no ayuda”. Y aclaro, para ser preciso: al presidente Trump lo pusieron a freír espárragos sin inmutarse demasiado. El por qué, todos lo sabemos.

1349

El partidismo norteamericano se ha desembarazado del espíritu excepcionalista que siempre lo caracterizó. El obamismo, primero, y luego la conjura del facho electoral de noviembre pasado, terminaron por satanizar la tradición individualista y antiestatista que animó a la filosofía política de la nación durante los últimos tres siglos.

Y aunque las cartas ya están echadas y hay muy poco que hacer (prácticamente nada), me sorprende que el mandatario Trump después de haber sido robado, haya continuado atado al republicanismo, a la usanza de los viejos camajanes del arte de la verborrea pseudo social. Si se necesitaba de una prueba de la “derrota” del trumpismo como movimiento político, la renuncia a la formación de una nueva entidad partidista fue la prueba concluyente.

Y es que el partido republicano jamás fue de Trump, como se nos decía. El partido republicano siguió y sigue siendo, tal y como su hermano mayor (el “democratismo”) parte sustancial del maquiavelismo que rige (y regirá) los destinos de la nación.

1346

Escrito hace seis años atrás, un 27 de junio del 2015:

La administración de Barack Obama ha sido exitosa. Ha sido exitosa porque logró imponer una visión ideológica sobre el resto de los estamentos de la sociedad norteamericana. A diferencia de la administración Carter, quizás porque los tiempos eran otros, Barack y su camarilla han avanzado por caminos que antes habían sido imaginados, pero que parecían improbables de transitar. Hoy en día toda la nación americana parece fenecer. Los tiempos del dubitativo imperio occidental moderno están llegando a su fin. La corrección política se ha impuesto, el buenismo desenfrenado, la mojigatería populista. Hoy somos menos libres que ayer. Y la masa aplaude, con fervor, como tantas otras veces.

1339

Acabo de enterarme por el amigo Pedro Díaz Méndez de la “cogía” que le dio Vladimir Putin a Biden y asociados, creo que ayer, en una de esas conferencias políticas que planifican y ejecutan los manganzones de las clases parasitarias dirigenciales.

Podrá decirse cualquier cosa del enanillo autoritario ruso, que si es oportunista, tiránico o colectivista… pero señores… qué claro está el dictadorzuelo de marras en relación a las miserias de Occidente!

Putin, de hecho, es el ejemplo más vívido de esa muerte de las ideologías tradicionales de las cuáles les vengo chachareando desde las infaustas elecciones de noviembre. El presente, amigos míos, nada tiene que ver con el mundo en el que nacimos y crecimos!

1319

“El grupo de Puebla, heredero ideológico del foro de Sao Paulo, contra el Foro de Davos”. Ese es el verdadero debate de estos tiempos. Una discusión, de más está decirlo, entre postulados de izquierda que, de una forma u otra, comulgan con aquello de la nueva justicia social. La batalla será ganada por el foro económico mundial, por supuesto. De hecho, ya está ganando. Y aunque esta especie de nueva ideología global (en realidad es un conjunto de fundamentos que le adeudan al marxismo, pero NO son marxismo) maneja el concepto de un colectivismo tecnológico y corporativista que, con la complacencia de muchos, intenta regir en el futuro, no es ni siquiera el sueño pajístico de Marx y sucedáneos. Podemos decir con algo de justicia que el futuro colectivismo social habrá emanado más del capitalismo democrático occidental que de los manuales de filosofía comunista. Hace unos días un famoso comentarista político decía lo que para mí es una verdad del tamaño de un templo: la mayor amenaza para los Estados Unidos no es el comunismo sino el globalismo. Creo que la “muerte” de las ideologías será un hecho a mediano plazo. Pero será una muerte con un ganador inobjetable. La sociedad entera, de hecho, se ha preparado para ello. Los últimos catorce meses son el vívido ejemplo de que con determinación y guaniquiqui, se acarrea al ganado con facilidad extrema.

1304

Si alguna vez el concepto etimológico de “progresismo” significó avanzar hacia un futuro de libertades, como quizás lo establecieron el kantianismo y otras corrientes de la ilustración en su momento, lo cierto es que la tesis filológica, hoy en día, nada tiene que ver con aquellas vetustas definiciones.

“Progresismo” en los tiempos que corren, no es más que una definición central que forma parte del marco teórico que otorga un espaldarazo moral a la apoteosis del estado. A más futuro, menos libertades individuales, o lo que es lo mismo, el mañana pertenece a las masas colectivas y al tan dañino “bien común”. Al menos, así lo veo yo.

Y esta lógica aplica tanto para el occidente “desarrollado” como para la Cuba medieval. La antorcha de la nueva y horrenda ilustración, amigos míos, nos alumbra a todos sin complejos.

1299

Ya estamos en el preludio de una nueva época. La cuarta revolución industrial, alentada por todos los grandes poderes políticos y económicos del mundo occidental, es percibida como el futuro justo que merecemos todos, como la consecuencia inevitable del progreso y el desarrollo.

Somos testigos de la muerte de las ideologías tradicionales, hecho que se irá materializando en el curso de los próximos años y que va de la mano con el arribo de la “nueva era”. El futuro, amigos míos, pertenece al post capitalismo (que, precisamente, no es más que una postura anticapitalista).

Al final, la apoteosis del poder del Estado, sueño dorado de las corrientes comunitaristas, no ha llegado de la mano de la teoría marxista y el poder airado del proletariado, sino de los grandes conglomerados monopolistas que surgieron a raíz de la tecnologización de las prósperas sociedades occidentales. El capitalismo ha sido la antesala del absolutismo estatal, y no el socialismo. ¡Que paradoja! Sí, Fukuyama erró solo a medias. El fin de la historia, a pesar de todo, no se encontraba demasiado lejos.

Lo cierto es que las reglas del juego ya han cambiado. El mañana se basará, según los que saben y no callan, en una economía de intangibles, de elementos no físicos, inmateriales. El estado estará (¡ya está!) subvencionado por los grandes capitales, a costa de las libertades individuales del hombre común.

Yo aún no estoy muy seguro de qué papel juega o pretende jugar el imperio chino en este advenimiento de un nuevo “futuro luminoso”. Se puede especular en torno a ello todo lo que queramos con mayor o menor base, pero lo que sí sé es que la elite burguesa occidental lo que pretende replicar (ya lo ha hecho exitosamente en el tema de la pandemia del Covid) es la implementación del totalitarismo tecnológico que Pekín ejerce de manera activa: Un control absoluto del Estado (junto a grandes compañías aliadas de gobiernos e instituciones) sobre la vida de cada uno de los sujetos vivientes.

Toda la política de la justicia social crítica y del cambio climático, tan entusiastamente aplaudida por quienes se denominan a a sí mismos como justos, humanos y progresistas, atenta contra las libertades individuales. Todo el programa político esbozado en el foro de Davos, o por los grandes magnates “benefactores” al estilo de Bill Gates, poseen un fin común: el predominio absoluto del Estado. Y en ello estamos.

1294

Lo terrible es que no acabamos de entender que la llamada justicia social crítica y todas sus teorías extremistas y anticientíficas sobre género y raza han llegado para quedarse, pues forman parte del discurso oficial del poder en todo el Occidente.

(Recuerdan los chistesitos sobre el castrismo en Cubalandia y la chota generalizada a la tiranía de marras? Pues bien, más de sesenta años y contando. Entienden cuál es mi punto?)

Nada más perjudicial que relativizar el horror…


Tampoco hemos comprendido que vivimos el preámbulo de la muerte de las ideologías clásicas. Ni comunismo, ni liberalismo, ni capitalismo explicarán el devenir futuro. El debate sobre el papel superlativo del estado ya ha sido definido. La muerte y la desprotección de las libertades individuales son un hecho. La apoteosis del autoritarismo tecnológico nos sopla sobre la nuca. Ya veremos…

1268

El editor investigativo en jefe de la muy prestigiosa revista médica JAMA (nada que ver con nuestro Pánfilo de inicios de siglo), doctor Edward H. Livingston, ha sido suspendido de sus funciones debido a que hizo comentarios donde criticaba la cultura de cancelación y ponía en duda la existencia de un “racismo sistémico “ que muchos pretenden imponernos como una verdad absoluta. Es decir, el Dr. Livingston ha sido vetado, censurado, crucificado por expresar una opinión personal. Llámele comunismo, fascismo, nazismo o como le dé la gana, pero lo cierto es que vivimos los tiempos más oscuros e inquietantes de la última centuria (y más, pues es el enemigo de las libertades jamás fue tan poderoso).En resumen… sigan en babia soñando con que el chicharrón es carne!