1483

Israel, esa nación que ha resistido contra viento y marea el acoso de sus vecinos deplorables, se ha rendido mansamente a la histeria del covid. Ahora puja por la cuarta vacuna. El miedo ancestral de la manada se ha impuesto entre el (siempre) espíritu comunitarista judío. Al Israel soberbio y voluntarioso, el terror a la muerte lo ha puesto de rodillas… (aquello de la temprana traición de Netanyahu jamás fue casualidad alguna)

España y Grecia, al mismo tiempo, vuelven a establecer la obligatoriedad del uso de la máscara en espacios libres y los otroras recios y curtidos österreicher han trancado a las gentes en sus casas…

Casi 22 meses después, los prolegómenos de la nueva era siguen cincelándose metódicamente, a la vista de todos… y la gente creyendo que la antigua dinámica ideológica continúa perdurando!

Sigan fantaseando con que el chicharrón es carne!

1481

Estamos en invierno. Gran cantidad de virus, como siempre, allá afuera. Un PCR poco fiable con gran margen de falsos positivos (comprobados por mí a lo largo de estos interminables meses) y un test de Ag Covid 19 que comienza a fallar. Cuántos casos reales de Covid hay ahora? Probablemente menos de la mitad, mucho menos, de lo que las cifras dicen. Si usted deseaba vivir en un mundo atenazado por el miedo profundo y la amenaza constante (y risible) de un apocalipsis natural, pues… ahí lo tiene. Es hora de menearse y disfrutarlo.

1475

Transhumanismo… lo que viene…

«La mayoría de la gente piensa que los robots están hechos de metales y cerámica, pero no se trata tanto de lo que está hecho un robot como de lo que hace, que es actuar por sí mismo en nombre de las personas»

*Josh Bongard, profesor de Informática y experto en Robótica de la Universidad de Vermont

1467

(Tras la pena cumplida en la prisión de Zuckaverga…)

Estaba en el tanque joseando una segunda bandeja del almuerzo, cuando el correctional officer de turno asomó la jeta por una barandilla estrecha que separa a la oficialidad de los presidiarios del pod, y gritó a voz en cuello: “Piñeiro, empaca tu mierda que te vas”.

Luego de despedirme de algunos delincuentes de poca monta de mi mismo pasillo y de dejarle la reserva de chicharrones que había comprado en el commisary a Joe Acevedo, que miraba angustiado como se quedaba sólo, recogí el colchón y algunos calzoncillos sucios y me largué hacia el área de discharge.

Antes de traspasar el pesado portón, un par de vigilantes se rieron por lo bajo y susurraron: “este comemierda es reincidente. Pronto lo tendremos de vuelta por acá”. Una vez afuera, y tras respirar el fresco y reconfortante aire de la libertad, alcancé a divisar al Güicho Crónico echándole mano, en chancletas y un pullovito desteñio que le agitó a un púber progresista en cana (por haber dicho una mala palabra en un arrebato de ira), a un Uber que pasaba raudo frente a la prisión…

1466

La insulina comienza a escasear, amén de muchos otros medicamentos. La farmacéutica de la clínica donde trabajo me dice que las reservas están en cero y que las distribuidoras no tienen unidades para suplir. El deja vú de la isla pocilga me atosiga. En CVS y en Walgreens la escasez es notoria. El chicharrón no es carne.

1463

Durante toda la segunda mitad de esta larga historia de la histeria pandémica, ha sido el colectivismo judío israelí quien ha estado a la cabeza de la sinrazón. Ahora, con la llegada de una nueva cepa (el timing vuelve a ser brutal), aprovechan para ser los primeros en prohibir alegremente los vuelos internacionales. El deja vu tremendo del kibbutz persigue al espíritu de la nación judía como dingo que muerde en el pescuezo a una víctima que apenas se sacude. Que la única nación «occidental» del medio oriente se haya dedicado a replicar la visión totalitaria china a raíz de la histeria controladora de un germen como tantos otros, dice mucho acerca de estos tiempos oscuros que vivimos.

1462

The New York Times siempre ha sido basura, y no me refiero solamente a la patadita de la suerte que le dieron al castrismo en los cincuenta o a la histeria anticonservadora del nuevo siglo. El diario de marras hiede por donde quiera que se le atisbe. Si no, cómo calificar esta parrafada ya obsoleta y estéticamente desacertada que chillaron en los setenta y que rezó así:

“Sería difícil imaginar una organización musical popular que sea más consistentemente fea que Led Zeppelin” …?

Lo del Times, amigos míos, no tuvo, tiene ni tendrá remedio.

1461

Kyle Rittenhouse fue puesto en libertad, tras un muy publicitado juicio, lo que ha renovado las esperanzas de muchos en el sistema político norteamericano. Craso error. Van a decepcionarse.

Como muestra un botón: el propio Rittenhouse ha hecho hincapié de que una foto con él y algunos miembros de la organización Proud Boys en un bar cualquiera fue producto de su desconocimiento acerca de quienes eran sus acompañantes, y de una triquiñuela de su antiguo abogado, que quiso perjudicarlo.

Lo cierto es que la denodada negativa del muchacho a haberse tomado una foto con esta gente denota claramente una cosa: la satanización de Proud Boys como “organización supremacista blanca”, lo cual no pasa de ser una absoluta falacia pues ni los valores que defiende ése grupo ni los hechos (su director durante un buen trecho era un mulato cubano) son compatibles con la realidad, corroboran el éxito de la propaganda reaccionaria de la llamada izquierda (esto supera las ideologías, se los repito), al punto de que el propio Kyle rehuya ser relacionado con ellos cuando al final son una misma cosa.

USA, la que alguna vez conocimos, está muerta y enterrada. Paso a paso la mayoría terminará doblando su cerviz. Una vacuna aquí, otra concesión allá, el silencio para mantener nuestra propia sobrevivencia… tiempo al tiempo…

1458

Los burócratas que rigen los destinos de Austria han condenado a permanecer desde este lunes al 35% de su población (los no vacunados) en cuarentenas medievales. Es la apoteosis del autoritarismo covidiano. La pesadilla de Orwell ya es realidad desde hace un trecho. Y qué dirán aquellos que aseguran que les preocupa el bien común cuando esto comience a implementarse aquí, en los Estados Unidos, otrora luz de libertad y progreso? Lo justificarán, os lo aseguro.

1457

La mañana previa a la contienda electoral presidencial de noviembre pasado, mi implacable escepticismo me obligaba a escribir:

“¿Se dejarán meter el pie, nuevamente, los grandes poderes económicos y mediáticos? Y de no ser así ¿Significaría esto que la ilusión de la validez del voto se esfumaría definitivamente del imaginario nacional? Denle coco al tema, que por ahí va la cosa. Todos estos cuestionamientos podrían ser relevantes al filo de la media noche.”

1456

Veo el debate panfletario, en ese circo romano que es el congreso norteamericano, sobre la energía renovable y los efectos venideros del cambio climático. La misma retórica gastada y alarmista. Meterle miedo al vulgo siempre rendirá sus frutos. Y como el objetivo es sacrificar al cordero, en este caso la industria petrolera, arrinconan y despellejan a los enviados de los tipos que aún cortan el guaniquiqui en el rubro. A la cabeza de la pseudociencia ambiental, el squad de las extremistas latinas, afroamericanas, musulmanas, que esgrimen un idéntico discurso a quienes dicen ser anticastristas (por ejemplo) pero que con los hechos no hacen otra cosa que validar (como en tantos otros temas) el radicalismo colectivista del ya extinto marxismo (el monstruo ha mutado y es más artero y peligroso). Los petroleros tienen sus días contados. El futuro luminoso no entiende de minúsculos obstáculos. Sus seguidores también, a corto plazo, serán víctimas del Uróboro cuando se jame su propia cola. Pobres diablos…

1455

Si bien la histeria en torno al covid ha sido un ejercicio productivo que ha permitido la doma de tirios y troyanos, es la teoría del climate change y toda la parafernalia anticientífica y apocalíptica que la rodea y sostiene, sin embargo, el Dorado moral que tasa a la virtud en estos tiempos.

Que un Papa corrupto y miserable (como tantos otros que le precedieron) ensalze a un mandatario ilegítimo, aupado por instituciones y políticos, basado precisamente en su “sensibilidad “ con respecto al tema del cambio climático o que ese propio personaje, el senil Biden, asista a la conferencia que trata estos temas doctrinarios con un tercio de su gabinete entero, dejan absolutamente claro cuál es el propósito ideológico que anima a los neo poderosos en el presente y el futuro.

Si usted creía que los precios de la gasolina responden a alguna regla natural del intercambio o que los dealers desabastecidos son producto de la ausencia de algún chip o que la aparente bonanza de Occidente aún se mantiene… bueno, permítame que me carcajee. Se las verá usted muy negras en este nuevo mundo que ya es una realidad palpable…

Lo mismo a aquellos que siguen atisbando a las sociedades bajo la óptica de las ideologías tradicionales. Señores, dejen la bobería a un lado. Ser borrego o miope y corto de luces puede ser una consecuencia transitoria, pero al menos aflojen por un rato, que ser comemierda a tiempo completo es desgastante y fútil.

1453

¿Ya vieron el primer episodio de la tercera temporada de Black Mirror, esa serie de culto que con dos primeras sesiones y siete capítulos creó toda una narrativa acerca de la representación figurativa del pre apocalipsis del futuro? Ahora, filmada en los Estados Unidos y evidentemente con un mayor presupuesto y el respaldo de la media y de la crítica, arranca con una historia formidable, y la brillantísima actuación de la talentosa Bryce Dallas Howard.

Nosedive nos cuenta sobre una sociedad que funciona en base a puntuaciones, con el esquema de un Facebook virtual, una heterotopía permanente donde la realidad se entrecruza con lo etéreo. Todas las acciones están condicionadas por el reconocimiento social. Es una paradoja; es el espejo irreal del que alguna vez habló Foucault. Joe Wright, un realizador interesante que ha legado obras reconocibles como Atonement y muy especialmente Pride and Prejudice, sabe mantener el tono que ha caracterizado a esta creación de Charlie Brooker: lo oscuro, lo irrespirable, la más profunda de las tristezas, terminan por imponerse siempre. No parecen haber excepciones. Es la consecuencia brutal de lo que somos, o seremos.

*Escrito en el 2016

1452

La columna de opinión de Micheline Maynard en el Washington Post, donde se atreve a afirmar que los norteamericanos debieran de dejar de ser tan mimados para acostumbrarse a esta nueva realidad, no es más que un terrible y oscuro deja vu de aquel carácter voluntarista y estoico que ha animado y soportado a cada régimen colectivista de los últimos cien años. Y es que el monstruo de mirada hosca se pasea con soltura entre nosotros…

1451

Respecto a ese tema de Baldwin asesinando a alguien en un set de cine, me pregunto… qué diablos hacía un tipo que odia a las armas apuntando a una directora de fotografía y luego jalando el gatillo, como si de un chiquillo obsesionado con las pistolas del juego de vaqueros que le compró su padre se tratara? Es que ni siquiera el muerto lo puso algún actor que compartiera escenas de tiroteos con el anti armas Baldwin! (Como acaeció con el infausto Brandon Lee en aquella The Crow)Algo podrido, amigos míos, apesta en Dinamarca.

1450

Alexandria, ese lujoso condominio con casas de medio millón de dólares, amigables con el medio ambiente, con paneles solares y zonas de auto abastecimiento, una iglesia y dispensarios, convertido en refugio de una antigua congresista y muchos de sus seguidores tras el apocalipsis, es la metáfora perfecta de los tiempos que vivimos. Sus habitantes, sobrevivientes pasivos del horror, mantienen un ambiente “safe”, libre de armas, a pesar de los muertos andantes y de los humanos despiadados que merodean en el “exterior”. El encontronazo con el grupo de Rick, testigo del fin de los tiempos desde la perspectiva más brutal, crea un enconado debate acerca de cuán lejos se debe llegar en post de la sobrevivencia.

Las alegorías de The Walking Dead, siempre encaminadas a cuestionar el status quo imperante desde una perspectiva despiadada y salvaje (porque a final de cuentas se trata de la supervivencia más primaria), convierten a esta serie creada por el genio de Frank Darabont, a punto de partida de la obra de Robert Kirkman, y continuada con maestría por Greg Nicotero, en el ejemplo más fehaciente de la ira del conservadurismo, de la intencionalidad de mantener el espíritu de la constitución norteamericana dentro de los márgenes de la discusión constante. No existe, en mi opinión, ninguna obra actual con el alcance existencial que nos propone The Walking Dead. Échenle una mirada en cuanto puedan, si es que aún no lo han hecho.

Escrito en ei 2016