1576

Un familiar está viajando a Chile precisamente esta noche. Residió allí por varios años y ejerció como médico al igual que yo. Lleva embargado en los afanes de la visita algo más de tres meses. Resulta que el gobierno austral de “derechas” pide pasaporte de vacunación, declaración jurada de testeo, PCR negativo previo al viaje… los documentos tienes que bajarlos en un sitio web y te los devuelven más de una vez, obligándote a repetir todo el proceso. Una vez que demuestras ser sanitariamente confiable, entonces te confeccionan un documento de rastreo con el cual tienes que andar a toda hora, en aras de ser un sujeto creíble y verificable. Ah, y cuando llegas al aeropuerto de Santiago, tienes que volver a repetirte el PCR y estar 24 horas sin salir de la dirección a donde llegas, sin poder vacacionar o visitar a nadie durante ese espacio de tiempo.

Que no hemos perdido libertades individuales? Créete eso! Vivimos en un nuevo mundo, aunque cierres los ojos para pretender que no es cierto.

1573

A partir de unos apuntes sobre el tema que tomé hace ya unos años:

Putin es más Nicolás Primero que Pedro el Grande. Si Yeltsin se acercó a Europa, Putin la rehúye… y probablemente con razón. El líder ruso es un nacionalista autoritario que como todos aquellos que han regido a la Rusia gigante, posee ansias imperiales. Por ello es un nostálgico de la URSS, lo que la gente no comprende es que la raíz de su ambición es territorial, geopolítica y no propiamente ideológica. Su ilusión quizás nunca fue regir, pero sí ser contraparte de Estados Unidos, un imperio que se desmorona y que muy pronto podría ser retado sin demasiado aspaviento.

Putin es antiglobalista, conservador social de la vieja usanza (el comunismo ortodoxo también lo fue, como el castrismo, por ejemplo) y estatista, como cada zar anterior que ha regido a la Rusia. Sus alianzas están basadas en el antinorteamericanismo tradicional, por ello se opone a la OTAN y a la disolución del tratado de misiles, y por ello también justifica, por ejemplo, el despliegue de misiles de la URSS en la Cuba castrista.

El principal ideólogo del putinismo es Aleksander Dugin: teórico del Eurasismo y de la Cuarta Teoría Política. (cuarta vía). La raíz del eurasismo se afinca en el tradicionalismo, el antiliberalismo, antioccidentalismo y, también, en el rechazo a la URSS. Dugin postula que el liberalismo, vencedor del comunismo y del fascismo, se encuentra en una profunda crisis, porque ha sido corroído, corrompido por la vocación del ser humano al totalitarismo. Lo llama fase post moderna y nihilística del liberalismo.

La creencia de la cuarta vía propuesta por Dugin recae en el Dasein de Heiddeger, ese estado primario y natural de cosas sobre lo cual no se ha construido nada. Entiende que la oposición al liberalismo occidental en un posicionamiento inevitable, ya que es una forma perversa y decadente de civilización. Pero también se opone al comunismo, debido a su interés materialista y su doctrina ateísta.

Eso sí, un futuro regido por el putinismo o cualquier otro líder ruso sería el estatismo lo que predominaría. “El socialismo era un factor positivo, como lo era también la organización orgánica, natural, precomunista, de la Unión Soviética. Y esa organización y esos valores sociales debían ser salvados, siempre y cuando, como decía, elimináramos el dogma materialista, ateo y progresista de la ideología soviética”, dice Dugin.

Es decir, la Rusia antiglobalista es inevitablemente colectivista, una de esas paradojas a las que nos enfrentamos en esta nueva era donde las ideologías tradicionales, aunque ustedes no se enteren, se han largado por la cañería como agua. El conflicto con Ucrania es uno de esos hechos que modelarán el futuro.

1572

En todo este rebemberembe me llama mucho la atención como la izquierda criolla “anticastrista”, usualmente tan modorrita y zorra, ha puesto pie en tierra por una de las partes, y hasta varoniles parecen en su inconsecuencia. Ah, si no los conociera!

Si tú que me lees añoras aquellos ejercicios sádicos donde las masas revolucionarias empalaban, como Vlad a sus terribles enemigos, a los “gusanos” y contrarrevolucionarios que se oponían al discurso oficial, podrás experimentar en carne propia el odio de las turbas con tan sólo no seguir a la manada… a ninguna, claro.

Yo no, yo acabo de jamarme unas lentejas de sueño mientras bebo un Malbec exquisito. Allá ustedes! A mí los nuevos adalides de lo cierto me resbalan.

1569

Ya habíamos cotizado para ampliar el piso del backyard y hacer unos pasillos laterales, pero resulta que la losa acordada está en falta en todo USA. Pedimos virtualmente en BJs unos pancakes que Rafe suele comer y no hay. La umbrella de patio de Home Depot? Inexistente. Todo ayer domingo.

Sigan creyendo que el chicharrón es carne!

1568

Klaus Schwab y Borge Brende, fundador y presidente del foro de Davos, respectivamente, acaban de sacar un comunicado condenando la invasión rusa y respaldando a Ucrania. «…condenamos profundamente la agresión de Rusia contra Ucrania, los ataques y las atrocidades», dicen.

Schwab y Brende son los ideólogos del postulado del great reset, que subraya el fin de los Estados Unidos como principal potencia mundial para el año 2030. Son también quienes verdaderamente echan hacia adelante la agenda de la justicia social crítica y de los «peligros del calentamiento global» como el ‘constructo’ de una nueva ideología.

Schwab y Brende han elegido a la China como ejemplo paradigmático de nación exitosa y compasiva. Que respalden a Xinping y carguen contra Putin puede no tener sentido para muchos, pero así son las cosas.

Quien crea que la dinámica geopolítica de estos tiempos continúa respondiendo a los postulados ideológicos tradicionales de los últimos 150 años está más perdido que un peo en un jacuzzi, como dice un buen amigo avecindado en Barcelona (allí los separatistas también se han solidarizado con Ucrania, por cierto).

Vivimos los prolegómenos de una nueva etapa de la humanidad entera. Nosotros, ustedes, somos testigos excepcionales del fin de una era y del comienzo (inquietante, aterrador) de otra. Tengamos los ojos abiertos. La historia no se trata, ni siquiera, de alianzas, apoyos y discursos. Yo, al menos, antes de convertirme en un seguidor de la conga de moda, prefiero observar a la distancia.

1567

La guerra es un sinsentido. Un sinsentido perpetuo e inevitable. Desconfíen de quienes la condenan en voz alta y, sin embargo, la ensalzan hasta el infinito. Los diarios y noticieros que nos vendieron la histeria del covid 19, que condenaron y conspiraron contra un presidente elegido limpiamente, que avalaron una asonada fraudulenta, son quienes ahora manichean (una vez más) la narrativa del horror. Por qué?

Por cierto, que el castrismo apoye a Rusia pero al mismo tiempo, el populista mexicano López Obrador critique la invasión del zaricillo Putin, es una muestra más de cómo las ideologías tradicionales no tienen vela en este entierro… lastima que ninguno de ustedes se percate.

1566

El conato entre Rusia y Ucrania, amigos míos, no es ideológico en lo absoluto. Responde a una raíz más perecedera y profunda: la naturaleza humana! Su motivo es el mismo que impulsó a que Lagash y Umma se aniquilaran entre sí a lo largo de un siglo. Reducir una guerra cualquiera a la existencia de un agresor malvado y una pobre víctima inocente no es más que una tontería superficial y falsa. La vida y la muerte son asuntos más complejos que la simple comprensión de los hombres. Facebook, como cualquier otra manifestación humana, es un reflejo heterotópico de la mediocridad que nos anima.

1559

¿Hacia dónde vamos, te preguntas? Børge Brende, presidente del foro económico internacional, te lo aclara amablemente.

«Lo más inmediato es que debemos asegurarnos de que el crecimiento global sea más inclusivo» dice. Y elige a Xi Jinping como modelo a seguir: «Muchas economías avanzadas tienen pronósticos prometedores, como China, cuyas exportaciones aumentaron más de $ 675 mil millones el año pasado, un aumento del 26 por ciento con respecto al año anterior».

El tipo sonríe. Sabe que tiene agarrado el sartén por el mango. Y vuelve a insistir en la colectivización horrenda, esa distopia orweliana: «Una forma de avanzar en una recuperación más equitativa es comprometerse a brindar inversiones sostenibles a las economías subfinanciadas».

El chivo expiatorio, el lobo de Pedro es nuestro viejo amigo (y un nuevo aliado). Brende se excita: «factores como las nuevas variantes de COVID-19 y el aumento de los precios de la energía» son los responsables del nuevo Saurón, ¿Y ustedes, amigos míos, pensando noblemente que el aumento del costo de la vida es consecuencia de alguna mala gestión? ¡Cuánta inocencia!

En estas últimas declaraciones del discípulo de Schwab, hace tan sólo una semana, vuelve a exponerse esa especie de nueva ideología que ya se erige como mantra del futuro luminoso: «A mediano plazo, debemos potenciar la transformación digital, porque la economía global está experimentando un rápido avance y expansión tecnológicos, lo que el Foro Económico Mundial ha denominado la Cuarta Revolución Industrial». Y vuelve sobre la amada y distante China: «La digitalización de la economía global es la razón por la cual el 14° Plan Quinquenal de China ha pedido que las «industrias centrales de la economía digital» representen el 10 por ciento del PIB del país para 2025, frente al 7,8 por ciento en 2020″.

¿Ya perciben amigos míos, hacia dónde van los tiros?

Y como colofón de oro, esa especie de terror permanente: «A más largo plazo, debemos comprometernos a ser ecológicos porque el cambio climático es el desafío más importante de nuestras vidas. La economía global podría enfrentar consecuencias sin precedentes, con una reducción potencial de hasta un 18 por ciento en los próximos 30 años , si no se toman medidas de descarbonización».

«Alcanzar las emisiones climáticas netas cero para 2050 requerirá una transformación fundamental de nuestra economía», predice. «Todas nuestras prioridades (una economía mundial más equitativa, digital y ecológica) se basan en una mayor cooperación mundial»… y esa es la tapa al pomo, el discurrir futuro de sociedades y regiones. Hacia allá vamos. Allí practicamente estamos.

1556

Es todo una especie de comedia bufa. Se habla de ganar el congreso para los republicanos y así poder investigar las trampas de la campaña Clinton durante el proceso electoral del 2016, por el peligro a la democracia norteamericana que esto implica. Como si el golpe de estado del 2020 jamás se hubiera suscitado con la complacencia de tirios y troyanos! Como si el partido republicano no hubiera traicionado al presidente que les regaló el poder cuando todo, absolutamente todo parecía perdido. Como si esa democracia de la que hablan no estuviera desde hace rato muerta y enterrada. Y lo cacarea histéricamente Fox, la misma cadena noticiosa que comenzó a echar a rodar la pesada rueda del fraude aquella infausta noche de noviembre. Hay que ser tonto, crédulo u olvidadizo, que para el caso es lo mismo!

1555

Hay un estudio del investigador del instituto Manhattan Christopher Rufo que se los recomiendo con entusiasmo. Trata sobre la implementación corporativa de la cultura woke en los Estados Unidos, por lo cual termina siendo en fin de cuentas una especie de bitácora cronológica sobre el enseñoramiento del horror del “progresismo” social en los Estados de la Unión. Es decir, es una muestra prístina y contundente sobre la pérdida de las libertades individuales y del sentido común en estos prolegómenos de una nueva era que vivimos.

En Disney, por ejemplo, es estableció un programa de capacitación llamado “Reimaging tomorrow” donde se enseña a los empleados que ellos mismos deben “asumir la responsabilidad de educarse sobre el racismo estructural contra los negros» debido a que Estados Unidos posee una «larga historia de racismo sistémico y transfobia», razón por la cual los trabajadores blancos deben «superar sentimientos de culpa, vergüenza y actitud defensiva para comprender qué hay debajo de ellos y comprender que deben ser sanados.” ¿Y cómo se logra “curar” a los pecadores blancos? Pues por mediación de un programa desarrollado por la empresa, llamado “21-Day Racial Equity and Social Justice Challenge”, donde se implementan guías como “75 Things White People Can Do for Racial Justice” y “Your Kids Are Not Too Young to Talk About Race” en las que aprenderás a ser compasivo y solidario.

En la Lockheed Martin Corporation, sus ejecutivos blancos fueron obligados a participar en un programa para expiar la culpa de ser caucásicos, deconstruyendo la “cultura de hombres blancos”. Organizado por White Men As Full Diversity Partners, una empresa especializada en lograr el “despertar” del opresor racial. Los fundadores de la firma han argumentado que los hombres blancos deben “trabajar duro para entender” su “privilegio blanco”, “privilegio masculino” y “privilegio heterosexual”, que termina brindándoles beneficios no ganados de manera justa y/o equitativa.

La Raytheon Technologies Corporation ha implementado las teorías de la justicia social crítica en su curso obligatorio de verano “Stronger Together”, donde el CEO de la segunda compañía contratista de defensa más grande del país, Greg Hayes, prometió «promover la diversidad» y «cultivar un cambio significativo para nuestra sociedad», y luego pidió a todos los empleados de Raytheon que firmaran el compromiso y verificaran sus propios prejuicios. Rufo nos explica que “En un taller titulado «Desarrollo de la alianza interseccional en el lugar de trabajo», la capacitadora en diversidad Rebecca York explicó a los empleados de Raytheon que la teórica racial crítica Kimberlé Crenshaw desarrolló el concepto de interseccionalidad para exponer «sistemas entrelazados de opresión» y «descomponer el poder en privilegio y marginación». Eso es lo que se le enseña actualmente a los empleados de la compañía.

The American Express Company, por su parte, ha lanzado un programa de capacitación en teoría crítica de la raza que enseña a los empleados que el capitalismo es fundamentalmente racista y les pide que deconstruyan sus identidades raciales y sexuales y se clasifiquen en una jerarquía de «privilegio». El programa de “Antiracist Initiative” fue lanzado luego de la muerte del delincuente George Floyd. Dice Rufo que, en una lección relacionada, American Express instruye a los empleados a cambiar su comportamiento en la oficina según su posición relativa en la jerarquía racial y sexual. Los capacitadores brindan un diagrama de flujo azul con reglas específicas para interactuar con empleados negros, mujeres y LGBTQ: si un miembro de un grupo subordinado está presente, los empleados deben practicar la «alianza interseccional» y ceder ante él antes de hablar. En otro folleto, las instrucciones para los empleados blancos son aún más explícitas: “identifica los privilegios o ventajas que tienes”; “no hables sobre los miembros de la comunidad negra y afroamericana”; “No se trata de tu intención, se trata del impacto que tiene tu accionar en tu colega”.

Lo mismo sucede en Bank of America, donde se ha implementado un programa de reeducación racial que afirma que Estados Unidos es un sistema de “supremacía blanca” y alienta a los empleados a “despertar en el trabajo de su letargo”, instruyendo a los empleados blancos en particular a “descolonizar sus mentes” y “ceder el poder a las personas de color”. Verizon lo mismo con su programa “Conscious Inclusion & Anti-Racism”, o Google con su “Allyship in Action” donde se afirma que “todos los estadounidenses son criados para ser racistas». CVC, Walmart, AT&T… la lista es escalofriante e interminable.

Y es que acá se ha llegado a un punto de no retorno, la podredumbre se acumuló durante demasiado tiempo y ahora el pus nos explota en la cara como cuando drenamos un acceso MRSA en la sala de emergencias. Dios, si existe, que nos pille confesados…

1554

Mientras no se entienda que toda la política ejecutada alrededor de la narrativa histérica de la pandemia responde a un objetivo común, de nada valdrá preocuparse por los valores del conservadurismo o por la persistencia del concepto tradicional de democracia. La percepción colectiva suele ser desmesuradamente naive, algo muy propio de la naturaleza humana. Y digo esto tras escuchar una conversación entre el politólogo Eric Kauffman y Brian Anderson, el editor de City Journal. Como he mencionado ya otras veces, cualquier discurso o debate político que continúe centrándose en el tradicionalismo ideológico de los últimos 150 años, carece de utilidad y sentido.

1552

Acá, mirando desde la distancia el drama de los camioneros de Ottawa, no vislumbro otra cosa que un reflejo inexorable de la cuasi extinta clase media como ejemplo paradigmático de «los perdedores de la globalización», tal como ya lo había vaticinado alguna vez Christophe Guilluy.

Estemos atentos a cómo se desarrollan los acontecimientos. Va a ser muy interesante atisbar la manera en que este monstruo global reacciona a quienes se le oponen abiertamente. Nos dará una medida de lo que viene y de cuánto le importan las formas y apariencias a los adalides de la nueva moral.