1427

¿Recuerdan cuando les contaba acerca de aquel buen amigo que tuvo que esperar durante meses para poder cambiar su auto, porque el modelo que él quería no podía encontrarse por ningún lado? Bueno, me está pasando lo mismo.

(Welcome to the new USA… me digo a mí mismo!)

Lo tengo separado, no ha llegado aún al “dealer”, y a pesar de buenos amigos que trabajan allí y que lograron “guardarme” el carro… la cosa pica y se extiende…

1426

Llegas agotado del trabajo luego de ver una veintena de pacientes, un querido primo hermano te visita, tu esposa te compró una empanada chilena de carne en Pamela’s y tu madre cocinó arroz desgranado de Nepal con “bistec” de res asado a la cazuela con un potaje de frijoles negros… y entonces aparece este vino maravilloso magnánimo y soberbio (que dualidad tan maravillosa), este Urgency californiano rey de reyes, este Cabernet Sauvignon tan disfrutable… y te percatas de que la vida, a pesar de los miserables y cobardes, es una maravilla…

1423

Llegué a Chile en 1996, cuando el gobierno demócrata-cristiano de Eduardo Frei regía. Patricio Alwyn, para ese entonces, ya era historia. Fui testigo de Augusto Pinochet como indiscutido jefe de ejército, de la ascención del socialista Ricardo Lagos, de la construcción propagandística de Bachelet como la próxima mesías, de Joaquín Lavín y Sebastián Piñera como valuartes de la “derecha” nacional. Revalidé mi título por la prestigiosa Universidad de Chile y terminé largándome en el 2005. Entre otra razones, intuía el triunfo terrible de la Bachelet y el oscuro futuro del país. Cuando se lo comenté aquí en Miami poco tiempo después a Carlos Alberto Montaner, el tipo me miró como si estuviera loco y entonces tuve que explicarle de qué manera funcionaban las cosas en materia política en el país austral. No me entendió en lo absoluto. No podía interiorizar que un tipo joven salido de las entrañas del castrismo no pudiera valorar las bonanzas de la tan llevada y traída democracia occidental que, de cierta forma, la Bachelet representaba. Jamás tomó en serio mis advertencias de que en el Chile futuro la constitución zozobraría y el socialismo sin matices terminaría por imponerse. Desde entonces supe que Montaner era un petimetre muy sobrevalorado, un hombre sin visión de futuro y sin previsión, un simple crédulo sin agudeza alguna. Y como casi siempre, disculpen mi modestia, el tiempo terminó por darme la razón…

1418

Sabes que estás “en talla” en la materia cuando pruebas un vino y percibes que es ligero y ácido sobre cualquier otra cosa, y luego revisas el sitio web de la marca y te presentan al producto resaltando precisamente lo que ya tú habías notado. No es cosa simple, créanme. La casa Bonterra cosecha sus vinos al norte de California, en el condado de Mendocino, con uvas orgánicas y técnicas ambientalistas. Su Young Red, que vale alrededor de 16 dólares la botella, es ácido, ligero, extremadamente simple y su bouquet es escasamente perdurable. Que no se me malentienda, no es un mal elixir, pero recuerda mucho más a los mediterráneos españoles que a los rojos californianos. Y eso, amigos míos, es casi imperdonable.

1394

Sábado en la mañana. Salgo con mi madre a “vitrinear” por Miami. Un popular mall está desierto. Todas las tiendas del lugar exigen el uso obligatorio de la máscara para poder entrar. Nos vamos. Llegamos a un Target vecino. Quizás unas cien personas, incluyendo trabajadores, dentro del inmenso local. Todo el mundo cubriendo sus bocas y narices. Todo el mundo. El mandato acá es opcional. Sólo mi madre y yo a cara descubierta, como seres arcaicos venidos de otros tiempos, como espectros horrendos de un pasado mejor…

1366

Ayer en la tarde mi esposa y mi hija fueron a una manifestación de cubanos allá por el Doral, donde terminaron aglomerándose cientos de personas. Y adivinen quién estaba en primera fila, pavoneándose y mostrando sus mejores galas, a propósito de ese “temilla” de la libertad de Cuba? Pues el mismísimo Alexis Valdés, tan dado ahora a la causa patria!

No se equivoquen, amigos, pues la trivialización de la búsqueda de la justicia terminará pasándole la cuenta a la tan ajada y maltratada causa de todos los que amamos a la isla. Las auras revoloteando sobre el cuerpo inerte de la esperanza y la fe ya se visualizan, desde hace un par de días, allá arriba, en pleno firmamento.

(O las ratas escapan cuando el bote se hunde, que es la misma cosa…)

1341

Es como la Amy Dunne de David Fincher. Hermosísima y terrible. Esta “Nomad”, iconoclasta, compleja, no está hecha para paladares donde la tradición regenta. Dicen sus creadores que es Pilsener checa proveniente de una barriada de la ciudad de Denver, fabricada con malta germana (transportada en grandes barcos) y con cebada cultivada en Colorado.

Servida en vaso stange me regaló la espuma más espléndida que haya atisbado alguna vez. Si esta belleza posee el alma de Čechy, entonces es alma punk con guitarras de Ramones y el canto esperpéntico de Joey. Es como Axel Rose, por decir algo, habitando la carne de Karel Gott.

¡Una rareza!

* Escrito en junio del 2015.

1180

Leo los comentarios en el post de uno de esos oportunistas “culturales” que abundan en el sur de la Florida, un vago que profita de grants y de prebendas. Conozco a muchos de los interlocutores. También conozco personalmente al susodicho. Me aterran sus palabras. Las de todos. Justifican la censura, vitorean la purga, califican a sus “oponentes” de racistas, supremacistas y fascistas al mismo tiempo que los disminuyen intelectualmente. Ellos son los incólumes superiores que desde un pedestal mierdero apuntan con el índice y aconsejan que todo aquel que piense diferente sea vigilado, sea coartado, sea reprimido. Y también se atreven a dar un sermón de falso buenismo redentor: “no los entiendo, son mis amigos, tipos inteligentes secuestrados por el fanatismo más atroz”, nos dicen. Ellos, precisamente ellos, los neofascistas que excusan que aplasten a los contrarios, que los tasen con el rasero de la intolerancia, que los jodan. Pero el horror también terminará por alcanzarlos. Tarde o temprano serán, como nosotros, víctimas despreciables, corderos dispuestos al sacrificio. Sólo es cuestión de tiempo antes de que Saturno se los meriende de un bocado.

1157

La madre de un pequeño de dos años me llama por teléfono, preocupada porque su hijo tiene fiebre muy alta por los últimos dos días. Me dice que le diagnosticaron una amigdalitis pero que su garganta se ve completamente normal. Le pregunto si le hicieron el strep test y asegura que no. Pero… el Covid-19 le ha dado positivo. En emergencias del Miami Children’s Hospital no quisieron hacerle una radiografía por el miedo al contagio. Le explican a la desesperada madre que la fiebre es producto del virus del momento. Arrisco mi nariz: el Covid es benévolo con los pequeños.

Al tercer día con fiebres altas le digo que vuelva a llevarlo al servicio de emergencias. Le suspenden el Augmentin previo porque, como ya intuíamos, no existía una amigdalitis bacteriana. Pero vuelven a negarse a examinar al niño más exhaustivamente. Sospecho una Influenza o una neumonía bacteriana, pero está esa cosa del Covid positivo. Me asombra que en el hospital pediátrico élite del sur de la Florida no hayan testeado al paciente ante la posibilidad de un flu, al menos. Bueno, es la histeria lo que me molesta más que todo.

Al cuarto día de fiebre sin remisión la madre le repite el test del Covid y… voilá… el resultado fue negativo, lo que me lleva a concluir que el niño nunca fue portador del virus. Un falso positivo. Aún no le hacen una radiografía ni tampoco el test del flu. Y es que gracias a la histeria de todos aquellos que son culpables, nos hemos ido convirtiendo en una nación irresponsable y bananera. ¿Cómo es que se dice? Ah, ya… shame of you!’

1071

La mitad de mi familia paterna está constituida por españoles (que ni siquiera conocen Cuba, por ejemplo). La razón es que mi viejo es hijo de dos emigrantes peninsulares que dejaron hermanos, primos, tíos allende a los mares.

La familia de mi madre, en cambio proviene, por un lado, de mi bisabuelo, un gallego que fue oficial del ejército español durante la guerra en la isla, y de mi bisabuela, prima del presidente Gerardo Machado. Eso sí, no hay realeza alguna entre mis genes, a no ser que nos remontemos al final de los tiempos, donde dicen que todo se reducía a un puñaíto de africanos que aún no salían a recorrer el mundo. De ser cierto, reyes, emperadores, faraones… todos son parientes y dolientes míos. Así que ya saben…

996

Cuando todo atisbo de esperanza parecía perdido, como una ola engendrada en el mismísimo infierno, azotando las costas pedregosas de la indefensa Hawai, el maremoto Kua Bay, una IPA terrible que sobrepasa con holgura los siete grados de alcohol, se hace presente entre la estulticia testaruda de unos cuantos y la impavidez de otros, para gritarnos con fiereza: “ yo soy quien soy y es mejor que desde ahora lo sepas”. Échate este laguer, mi consorte, esta Indian sabrosona y brutal, sólo cuando estés seguro de poder aguantar tanta espléndida magnificencia!

995

¿Quieren ver un tronco de documental? ¿Una pieza que los conmueva y les haga estremecerse ante el inexplicable e incomprensible sentido de la vida, sin apelar a falsedades o a la mentira del arte por el arte? Quizás sea yo, que quise ser psiquiatra hace ya mucho tiempo, pero aún creo que fue el propio Dios (sea quien sea) quien escribió con sus manos aquella elegía de los locos que caminan siempre entre las sombras, a un costado de nosotros, los “normales”, como si la verguenza resultara inaguantable… Hay un dolor muy intenso en todo eso. Compruebénlo por ustedes mismos.. “Unit of Difficult Patients”, por Amazon… no se lo pierdan.

994

Me he comprado toda la línea cervecera de la Kona Brewing, orgullo hawaiano. He comenzado probando dos: la ligera Longboard, una cepa simple y amistosa que resume el carácter de los locales con una parsimonia ancestral y antropológica que impresiona (hombre y cultura son un misma cosa); y la IPA Castaway, que es fácil de tomar y que la recomiendo a quienes comienzan a aventurarse en el maravilloso mundo de las Indian Pale, por ser esta versión isleña de amargor controlable y cómoda aproximación. ¡Anímense, metan pescáo con sus invitados presentándoles estas exóticas frías del Pacífico y siempre quedarán bien parados! (Proximamente les comento sobre las otras dos)

979

Las casas también mueren, como nosotros. Con ellas se entierran las historias. Los sonidos, aquellos momentos de luz y ruidos que construyen, a trazos, la existencia. Se hundirá la casa Rayburn bajo el agua y ese discurso terrible, estremecedor de Sissy Spaceck, se ocultará también bajo las piedras y guijarros. Y sólo quedará el eco adormecido de una fugaz historia.

Nada perdura, lo sabemos. Ni aquella mansión de Alea, enferma de soledad en medio del comunismo aterrador que invade cada resquicio y cada alma. Tampoco la casa de tía Mirta en el Vedado, con sus historias familiares, con sus visitas permanentes que han desaparecido tras la muerte. (Todos sabemos que avenida Boyeros ya no es igual sin ella). O Punta Alegre entero, ese lugar donde nació y creció mi madre, con sus casuchas sobre el mar y la memoria de festines y langostas asadas y guateques que a estas alturas parecen irreales y ficticios.

¿Cómo puede morir una ciudad entera? De igual forma que parten sus comensales, que fenecen sus tragedias y sus glorias. Las casas se derrumban… e incluso nuestras almas. El discurso de la Spaceck desgarrando a sus fetos, Mirta balanceándose en la sala frente al televisor y sus amigos, Pinelli quitando el polvo de los altos puntales, los pescadores en el muelle y mis primos riendo… Las casas también mueren, como nosotros todos…

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He sido invitado a formar parte del staff de #90MilesTV, un canal Online de streaming, conservador y de corte anticolectivista que saldrá con todos los hierros el próximo mes de agosto. Hay pesos pesados del periodismo, de la televisión y del marketing detrás de este proyecto, que viene a llenar un vacío inmenso con argumentos serios y sólidos. En mi Postcast comenzaré hablando de la pandemia del Covid 19, por supuesto. Síguenos por #90MilesTV. Gracias.