Diario sobre mi padre 10

El recuerdo más viejo que tengo sobre mi padre fue cuando tenía quizás unos tres años, y estábamos en el patio de cemento de la calle Agramonte, y él me arreglaba algún juguete casero… un palo de escoba que servía como caballo o algo por el estilo. Estábamos en el fondo de lo que entonces me parecía un patio inmenso. Era yo tan pequeño que las cosas que me rodeaban se me antojaban infinitas, interminables. Y el viejo estaba allí, en esea memoria vetusta que se achica (o se agranda) a medida que envejezco. Es mi recuerdo más antiguo también, detrás probablemente de aquel episodio brumoso de un pequeñísimo infante que apenas si gatea en medio de una sala de losas en Santa Clara.

¡Ay, viejuco querido! Aquellas sesiones de boxeo en las que yo siempre te noqueaba (de mentiritas), aquellas aventuras en tu trabajo, tú impulsando la bicicleta en la que aprendí a pedalear, tú aconsejándome con toda la sapiencia y la dulzura de la que sólo un Dios puede ser capaz… ¡Ay, viejuco! Ya nos encontraremos nuevamente. Y esta vez será para siempre…

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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