447.

Las democracias occidentales se hallan heridas de muerte, a pesar de la derrota del comunismo hace treinta años y a pesar del optimismo factual de un Francis Fukuyama en aquel entonces. El carácter gregario, la naturaleza colectivista del humano, es rotunda e irreversible, lo que ha terminado por corroer el carácter individualista en que se sustentan nuestras democracias. El problema es que no existen alternativas políticas viables que garanticen igual grado de bienestar y desarrollo como el alcanzado bajo la sombra del pluralismo lockeano.

El horror de los comunitarismos proletarios y raciales y el autoritarismo religioso del medio oriente jamás serán una opción para sociedades que, a pesar de todo, aman su libertad y creen en los principios del verdadero liberalismo. ¿Entonces que nos queda? ¿Asomarnos a la cuarta vía putinista de un ideólogo como Aleksander Dugin? ¿Inclinar la cerviz y rendirnos ante los nacionalismos de izquierda, como para no oponernos a la naturaleza humana? A estas alturas, mantener un estado de derechos a la usanza occidental resulta una tarea fatigosa. Quizás el futuro se sustente en la esclavitud de los hombres…

446.

La única forma de que un déspota asesino como Nicolás Maduro abandone el poder es por medio de la más terrible de las violencias. Y en Venezuela esa violencia solo puede ser ejercitada por las fuerzas militares. Si los generales, capitanes y soldados no se vuelcan hacia los cuarteles en busca de armas con qué ultimar a los verdugos, entonces nada cambiará. Juan Guaidó está dando hoy muestras de ser un hombre valiente y, probablemente desesperado, al constatar como las horas y los días y las semanas y los meses pasan y el mundo les vira las espaldas (recordemos la traición del grupo de Lima, esa repugnante institución de burócratas “antimperialistas”). Si se repite el fiasco del 23 de febrero, lo cual es previsible, entonces será el fin de Guaidó y de la esperanza en Venezuela.

La instauración de una dictadura totalitaria al estilo del castrismo está a la vuelta de la esquina. Lo que a todas luces parece un acto de inmolación de Guaidó debería recibir el espaldarazo del “mundo libre”. De lo contrario en un par de días estaremos refiriéndonos, por fin, al presidente designado como un oscuro y pesaroso héroe que fue abandonado a su propia suerte…

Pd: El rechazar en repetidas ocasión una probable intervención extranjera no ha ayudado a la causa de la libertad de Venezuela, digámoslo también…

445.

Se ha muerto John Singleton, un realizador mediocre y muy racista, que dijo, hizo y filmó cosas deplorables. Su “Boyz n the Hood” es de las piezas más sobrevaloradas que se realizaron en la década de los noventa del pasado siglo. Su cine, centrado en el tema racial, era auto condescendiente, victimista y hasta segregacionista. Murió hace unas horas de un derrame cerebral. Tenía 51 años…

444.

Peter Jackson, con “The Return of the King”, no hizo más que atestiguar fielmente la utopía cristiana de Tolkien, donde el bien se impone con ese absolutismo tan propio de las irrealidades. Ojalá todos los males de este mundo (numerosos, torrenciales, infinitos), se resolvieran lanzando un anillo a la lava del monte de Sauron.

443.

Sales a caminar en la mañana y te tropiezas con el tiránico silencio (solo violado por el esporádico canto de un sinsonte bullanguero y buscapleitos) de la calle, bajo el impenetrable cielo azul de la ciudad . ¡Y entonces en la esquina un cocotero enano, símbolo de esa precocidad cada vez más escasa! Nuestro querido cocotero enano es la salvación de la memoria, es el camino de regreso a los tiempos pasados…

442. Angel Heart

Cuando Alan Parker se decidió a reescribir el guión de la novela Falling Angel que el propio William Hjortsberg había preparado antes para la Paramaount, fue entonces que su carrera como realizador alcanzaría una dimensión distinta (la posterior Mississippi Burning así lo corrobora).

Al sacar a la historia de New York y llevarla en su segunda mitad a la salvaje y sureña población de New Orleans, al pasear a su Harry Angel por los desvencijados y musicales barrios de la ciudad mientras atisba a la muerte vestida de negro y de mujer, añadiendo todo el contenido del sincretismo religioso afrocaribeño, con muñecas vudú, patas de gallinas muertas amarradas con cordeles rojos y ceremonias bembé donde la sangre de los animales se esparce sobre las blancas ropas de las jovencitas que bailan en éxtasis al ritmo de los tambores satánicos, lograría entonces enrumbar la narración hacia el nirvana de las obras sagradas.

No exagero, “Angel Heart” roza la maestría y, sobre todo, ha logrado el escaso milagro de perdurar en el tiempo sin envejecer un ápice. La cinta, que veo religiosamente cada un par de años desde que Antonio Mazon Robeau la pasara a inicios de los noventa por el espacio de Toma Uno del canal 6 cubano, atesora una de las mejores actuaciones de la historia del cine. El Harry Angel de Mickey Rourke está a la altura del Vito Corleone de Marlon Brando, qué duda cabe.

436. Dead Snow

Y cuando uno juraba que los noruegos eran tipos serios y circunspectos, aparecen esas dos cintas de Dead Snow y se derrumba todo lo que habías preconcebido sobre aquello de la frialdad y la adustez nórdica. Nada, que si te gusta el cine gore y disfrutas con los “paquetes” (turcas, guayabas) irrealizables y con el humor más negro (no quiero herir sensibilidades raciales, es solo una expresión), estas piezas te harán pasar algo más de tres horas de diversión absoluta.

441. Death Wish

Michael Winner llevó al cine en 1974 la novela Death Wish de Brian Garfield, con Charles Bronson en el papel principal. Eran tiempos en que el conservadurismo tenía una presencia importante en las obras que se filmaban en Hollywood. Ya para la etapa del reaganismo, este tipo de cine alcanzaría mayor relevancia aún. Tras la llegada de los noventa y, sobre todo, del nuevo siglo, la mojigatería progresista y la dañina corrección política terminarían por invadirlo casi todo. Por eso el hecho de que Death Wish haya sido reflotada de la mano del propio Garfield (murió el año pasado), es una bocanada de aire fresco, aunque la dirección del muy modesto Eli Roth no sea nada del otro mundo. Death Wish es una cinta que habla sobre la profilaxis y la venganza, una pieza donde a la hija moribunda del protagonista su mejor amiga le lee a pie de cama una obra de Milton Friedman, un filme donde a la violencia descontrolada de las calles de Chicago se opone la siempre fiable Glock 17 y el Black is Black de AC/DC. Disfruten…

440.

Francis Fukuyama, a pesar del fiasco del fin de la historia, se ha constituido en el gurú del concepto de “Democracia Liberal”. Tomando como punto de partida el neoconservadurismo post comunista, Fukuyama personifica ese nuevo voluntarismo que se ha impuesto en el discurso intelectual de la izquierda del nuevo siglo: la corrección política como dictadura global. Por eso no es extraño que un teórico del bushismo se alíe con conceptos tan “internacionalistas” como la crítica a las derechas nacionalistas y la exculpación de los feminismos extremos, echando mano a un dudoso (y subjetivo) sistema de valores morales que le otorgan mayor importancia a unas posturas en detrimento de otras. Me parece que leer “Identidad” nos da una idea de la entelequia filosófica del anti trumpismo neo liberal que predomina en estos tiempos. Es decir, el concepto de globalismo también se ha impulsado desde la centro derecha.

438. Colisable

Colisable era el trajín oficial del doce grado en el AG 28. La gente le daba pescozones por las noches y en una ocasión, incluso, atraparon a Albertico, que era un muchacho tranquilo y bueno, lanzándole una frazada repleta del orine de los baños de la tercera planta en pleno rostro, razón por la cual terminaron expulsándolo del Pre. No recuerdo el por qué la gente abusaba de Colisable. Sólo puedo rememorar sus ojos ligeramente saltones y su cuerpo flaco y sus pantalones cortos, a lo “Michael Jackson”. Jamás le hice nada a Colisable, pero también rehuía su presencia, pues tenía la mala reputación de hacerse el guapo con quienes lo querían y lo toleraban. Poco tiempo después del episodio con Albertico, el Colisable se cambió de escuela y nunca más se supo de él. Desapareció, como si la tierra se lo hubiera tragado, lo que en un pueblo pequeño como Colón es cosa seria. ¿Que por qué me he recordado del entrañable Colisable? Les confieso que no tengo la menor idea. Quizás sólo se deba a la nostalgia, al paso implacable del tiempo, a las tardes azules de Miami… ¿Quién sabe? Después de todo, de Colisables anda repleto el mundo…

437. Malas juntas

La senadora estatal Anitere Flores es la perfecta representante de lo que es el republicanismo en el sur de la Florida. La señora de marras está a favor del aumento desproporcionado del salario mínimo, en contra de que se autorice a los maestros a portar armas en las escuelas y a favor de las ciudades santuarios. Y como ella, cientos: alcaldes, concejales, congresistas… A este paso Broward y Miami tendrán que ser considerados como la Chicago de las tierras bajas…

435.

¿Alguien se acuerda de ese Juan Guaidó, el nuevo Gandhi latinoamericano? ¿Cambiaron las cosas en Venezuela? ¿Ahora comprenden aquellos que tanto criticaban y critican a la Cuba que ha penado durante sesenta años bajo la bota terrible del castrismo?

434.

Lewis Payne, sentado y maniatado en el Washington Navy Yard en el momento de su cumpleaños número 21 en abril de 1865, tres meses antes de ser ahorcado como uno de los conspiradores del asesinato de Lincoln. Fotografía de Alexander Gardner, probablemente tomada a bordo del acorazado Montauk.

433.

A tono con semana santa…

La verdad es que Hollywood, en su afán de promover la “inclusividad” etnográfica y cultural a toda costa, cada día se convierte más en un carnaval de ridiculeces vergonzosas. En el filme Maria Magdalena, el apóstol Pedro es… ¡africano! Está interpretado por el actor de origen nigeriano Chiwetel Ejiofor… ¡Apretaste, Selena!

432.

La historiografía oficial revolucionaria no ha traspasado, con frecuencia, los límites de la etapa del Castro colegial. Sus indagaciones y menciones se reducen a alguna parrafada de Marta Rojas o a escasos testimonios de Alfredo Guevara y Baudilio Castellanos, por ejemplo. Cualquier acercamiento al período comprendido entre 1945 y 1950 ha sido abordado desde la mitificación egocentrista. La figura del máximo líder ha sido ensalzada y su pedigrí edulcorado en aras de proveer a Castro de un aura de dirigente eterno que no corresponde a la verdad.

Destacan dos aspectos principales en el falseamiento del pasado universitario de Fidel Castro: el proveedor y el escatimador. Por un lado se inventan y adicionan títulos inexistentes e influencias más que exageradas. Por otro se omite el vínculo con porras políticas gangsteriles. Es, a todas luces, un blanqueamiento histórico del pasado. La realidad es que el Castro de la época de Grau y Prío Socarrás nunca destacó como líder universitario. Su nivel de influencias sobre amigos y colegas fue, en el mejor de los casos, limitado. Era percibido, sobre todo, como alguien vinculado a grupos violentistas que buscaban el poder político mediante el uso de la fuerza y la intimidación. Numerosos testimonios confirman estos hechos.

El propio Castro, en discurso en el aula magna de la Universidad de La Habana, muchos años después de su triunfo político, explicaba cuál era el ambiente que predominaba en la colina del Vedado a su arribo allí, proveniente del colegio de Belén:
“La Universidad estaba dominada por un grupo estrechamente vinculado al gobierno de Grau San Martín. Desde que ingreso, el primer año, observé un ambiente de fuerza, de temor y de armas. Había una policía universitaria totalmente controlada por grupos aliados al poder. Era un baluarte en manos del gobierno corrompido. Los dirigentes principales de la Universidad tenían también puestos, cargos, prebendas y todos los recursos del gobierno. Coincidiendo con ese periodo surge la rebelión de Chibás contra los auténticos, que terminaría con la fundación del Partido del Pueblo Cubano, o Partido Ortodoxo. Al llegar a la Universidad, ya existía ese incipiente movimiento”.

Castro no aclara, por supuesto, que el grupo “estrechamente vinculado al gobierno de Grau” estaba conformado por estudiantes y funcionarios que giraban en torno al presidente de la FEU (y luego director de deportes a nivel gubernamental) Manolo Castro, todos ideológicamente identificados con una izquierda extrema y muy nacionalista. El propio Fidel, durante todo el primer año de su carrera, intentaría formar parte del llamado Movimiento Socialista Revolucionario, en el que sobresalían las figuras de Manolo, Rolando Masferrer y del comandante de la policía Mario Salabarría.

Es cierto que en aquel entonces en la Universidad predominaban los afanes anárquicos- revolucionarios. Todo estudiante que se respetara y que tuviera ambiciones políticas debía de cargar un arma y debía de simpatizar con algunos de los grupos gansteriles que se disputaban el alma (y los votos) del resto de los educandos. Castro, que en aquel entonces sólo ambicionaba ser un líder universitario conocido y respetado, coquetearía tanto con el Movimiento Socialista Revolucionario (MSR) como con su rival, laUnión Insurreccional Revolucionaria (UIR).

Desmitificar al Castro incipiente es una tarea aún pendiente que deberá ser asumida por aquellos que pretendan hacer lo justo dentro de la historiografía de la isla: situar las cosas en el lugar adecuado.

431.

Pues sí, el reporte Mueller llegó a la conclusión de que no existió collusion entre la campaña presidencial de Donald Trump y el gobierno ruso, por supuesto. La acusación fue un acto político de desesperación desde un inicio. Sin embargo, adivinen cómo ha reaccionado la prensa. Vivimos tiempos realmente escalofriantes. Algunos de los titulares de estos días:

Donald Trump no es Richard Nixon, es peor.

Mitt Romney enfermo por los hallazgos de Mueller.

La estrategia de Trump para salvarse: arreciar los ataques a Mueller y su investigación.

Donald Trump lanza furioso ataque a Mueller.

En una nación funcional, deberíamos estar procesando un impeachment.

Reporte Mueller: Trump nos ha fallado como comandante en jefe.

Trump trató de obstruir a la justicia, pero es demasiado inepto como para lograrlo.

El reporte de Mueller muestra que los tipos malos que juegan sucio, como Trump, siempre ganan.

El reporte de Mueller no exonera al presidente.

Trump dice que todo acabó, pero es ahora que el invierno comienza.

Exonerado? Sólo estamos comenzando, señor presidente.

Después del reporte Mueller, todos los americanos coincidimos en algo: la presidencia está sucia.

Testigos de Mueller que alguna vez trabajaron en la Casa Blanca están temerosos de la ira de Trump.

El egomaniaco de la Casa Blanca es exonerado.

430.

Cosa curiosa que algunos de los bloggers más populares de aquella cosa que se conoció como la “blogosfera” cubana, hoy vegeten en facebook y pasen totalmente inadvertidos, no por falta de interés, pues siguen publicando a diestra y siniestra, sino quizás por algunas otras razones desconocidas. Entre ellos, Alejandro Armengol y Rui Ferreira, que eran los tipos proa del Nuevo Herald y que a mediados de la década pasada dictaban los estados de opinión del gallinero exiliado. Otro ejemplo notorio, Ernesto Hernández Busto, aquel de Penúltimos Días…

429.

En realidad, no lo vi venir. Debí haber estado entretenido en cualquier cosa. O a lo mejor simplemente soy así, lento para algunos hechos. Pero lo cierto es que una vez que llegó, no me ha asombrado en lo absoluto. Es más, quizás intuía de alguna forma que podría pasar. Ustedes saben cómo es eso, sospechas que algo puede suceder, pero no eres consciente de que tal “sospecha” se puede concretar. Es, en definitivas, una conjetura inconsciente, un gusanillo que se pasea por los límites neuronales de la sustancia gris. Pues bien, esas quejas que ahora se diseminan por las redes (la internet es el mundo heterotópico real) acerca de las donaciones para la catedral de Notre Dame, son el vívido ejemplo de la mojigatería histérica y reaccionaria del buenismo cultural. Es la típica reacción de la izquierda actual, esa que lleva a adolescentes con trenzas a dar charlas sobre el sufrimiento de la madre tierra frente a los barrigones canosos de la ONU o que aúlla de rodillas en los parques porque su político favorito perdió las elecciones. Con tan sólo un ápice de sentido común debíamos haber previsto esto, que la izquierda retrógrada se lanzaría en ristre en contra de las dichosas donaciones, esgrimiendo las banderas del victimismo más ramplón. En definitivas, acusar a los ricos de todas nuestras desgracias siempre ha parido dividendos; hay allá afuera, en el curso de la historia, diez mil revoluciones que así lo constatan…

428.

El investigador especial Robert Mueller acompañado de doce fiscales que donaron dinero a la campaña de la candidata presidencial Hillary Clinton (varios de ellos lloraron cuando se supo que la ex primera dama perdió las elecciones) no pudieron hallar evidencias de complot entre el entorno de Donald J Trump y los rusos que hackearon los emails demócratas. Es decir, la cacería de brujas, una cacería política, una cacería ideológica, no funcionó a pesar de los esfuerzos de Mueller por armar un equipo fiscal absolutamente hostil a la administración de la Casa Blanca.

Y pese a que el antitrumpismo histérico y desaforado, además de su ridículo histrionismo se caracteriza sobre todo por su incapacidad de reconocer los hechos, es hora ya de que se comience a re investigar a los acusadores, aquellos que se complotaron para intentar dar un golpe de estado de mano blanca al presidente utilizando un dossier falso armado con dinero de los Clinton y del consejo nacional demócrata para engañar a un juez de la corte FISA y echar a andar así, la vergonzosa e ignominiosa persecución. Es decir, es hora de que los enemigos de la presidencia que jugaron sucio (¡son muchos!) partan al Walgreens más cercano para comprar pañales…