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Ralph Nader ha entrevistado a Noam Chomsky, quien se queja amargamente de haber sido desplazado de los grandes medios. Y es cosa cierta. Eso, a pesar del predominio de la izquierda en el periodismo norteamericano actual. Eso, a pesar del predominio de la izquierda en las instituciones educativas y en las cátedras generadoras de ideas. Quizás aún no ha llegado el turno de los ideólogos más recalcitrantes. Pero cuidado. Un Bernie Sanders estuvo cerca de derrotar a la representante del establishment en las primarias. Chomsky podría perfectamente, si no anduviera entretenido defendiendo a regímenes indefendibles como los de Venezuela y Cuba, calzar y servir de intelectual “orgánico” en una campaña como la de Sanders.

La base numérica está ahí. Los millennials bien podrían decidirse a participar más activamente en la política y así intentar cambiar la morfología política de esta nación, que ya se apresura a trancos hacia la salida fácil del comunitarismo y el wellfare. La era de las democracias electorales, al decir de Fareed Zakaria, parece estar al doblar de la esquina para el desarrollado mundo occidental. Elecciones libres con restricciones de derechos y libertades, y ausencia de una estructura constitucional que ponga límites al gobierno y garantice la supremacía del poder judicial. Una deconstrucción de la democracia tradicional desde los estamentos de la propia democracia.

Estuve revisando unas estadísticas inquietantes, confeccionadas, investigadas por The Victims of Communism Memorial Foundation. Casi un setenta por ciento de la generación del milenio estaría dispuesto a favorecer a un candidato socialista o comunista. Casi un sesenta por ciento considera al capitalismo como una realidad desfavorable. La mayoría piensa que George W. Bush asesinó a más personas que Stalin. En el momento que un líder o un político sea capaz de aglutinar a toda esa masa rebelde y airada, moldeada bajo la égida de una administración mediocre como la George W. Bush, bajo la sombra de un gobierno titubeante y pueril como el de Obama, se hará del poder en los Estados Unidos de Norteamérica.

No faltará quien afirme que a lo largo de la historia siempre ha sido la juventud sediciosa e iconoclasta, pero es cierto que nunca antes las condiciones estuvieron dadas para que la democracia moderna norteamericana terminara corrompiéndose definitivamente. Peter Meir lo ha señalado, haciendo notar que los gobiernos se han desplazado desde la sociedad al Estado, de manera que estos han acabado por identificarse más como actores estatales que, tal y como se definían en sus orígenes, actores sociales. Ideólogos como Noah Chomsky podrían constituirse en los teóricos del nuevo status quo. Ellos ocuparían un lugar privilegiado en la apoteosis de la izquierda por venir. Entonces, las quejas del filósofo ante el Nader de turno no tendrían sentido.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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