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The Pope of Greenwich Village, a pesar de haber sido filmada en los ochenta, es estética y conceptualmente una obra de los setenta. Mucho tiene que ver Stuart Rosenberg en esa ecuación, pues para entonces el ya veterano realizador, un hijo de la producción televisiva de los sesenta, había construido su espíritu y su estilo con obras como Pocket Money, The Drowning Pool y la propia Brubaker una década después. The Pope of Greenwich Village es una cinta irregular, sin contención alguna, a la que le sobra metraje en demasía. Se recordará, eso sí, por el brillante perfomance de Mickey Rourke, que ya comenzaba a constituirse en el actor más promisorio y relevante de la época, hecho que concretaría con su magistral trabajo en Angel Heart, tres años después.

Publicado por

Rafael Piñeiro-López

Rafael Piñeiro-López, escritor, ensayista y Doctor en Medicina (1994). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Ha publicado los poemarios "Los Hombres Sabios" (Editorial NeoClub 2015) y "La Bala de Sansón" (Editorial Signum Nous, 2016). Fue fundador y editor general de la revista sobre Arte, Cultura y Pensamiento "Signum Nous". Reside en la ciudad de Miami.

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